12/08/1993 | 398

Sin el Pts, el FIT sale ganando

La autoexclusión del Pts del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) constituye para éste una gran ventaja política. El FIT ha demostrado que posee la vitalidad para impedir la infiltración de cuerpos extraños en su seno, y por sobre todo para impedir que a su sombra y bajo su autoridad pueda prosperar un grupo carente de principios y marcadamente antisocialista.


El Pts ha protagonizado en los últimos meses toda clase de piruetas y volteretas, que se caracterizan, todas, por un único propósito: impedir que se concrete el Frente de Izquierda. Las diatribas que ha lanzado en los últimos días y el llamado al Mas a formar un frente contra el FIT revelan el nivel de descomposición a que ha llegado.


 


Zamora: “el mejor candidato”


A comienzos de mayo, cuando el Mst y el Mas aún no habían aceptado la propuesta del PO de discutir la formación de un Comando de Izquierda, el Pts proclamaba a Luis Zamora como el candidato Nº 1 para un eventual frente, que podía ser “trotskista”, o “de izquierda” u “obrero y socialista”, donde no se sabía si predominaba el afán de satisfacer al consumidor, o la incurable confusión del cocinero. En relación a las candidaturas, “desde ya ponderamos, decía, a las figuras más conocidas del trotskismo como Luis Zamora” (13/5/93). Dos semanas más decía que “en relación a los candidatos, el Pts plantea que reconocemos en la figura de Luis Zamora el mejor hombre, el más conocido entre los trabajadores para encabezar esta pelea en la Provincia de Buenos Aires” (27/5/93).


Un año antes, sin embargo, había dicho que “la corriente que se fue del Mas con Zamora es un sector profundamente nacionalista y electoralista”, … “el sector que expresa en forma más concentrada las presiones parlamentaristas que llevaron al Mas de los últimos años a claudicar una y otra vez al régimen de esta democracia para ricos y que desembocó en una ruptura hacia la derecha” (6/5/92).


Esta pirueta, que califica como al mejor candidato a aquel que era “electoralista”, “nacionalista” y responsable de una escisión de derecha, tenía el propósito muy concreto de bloquear y romper la discusión programática que entonces comenzaban a realizar el Mas, el Mst y el PO, con la especulación de que la dirección del Mst no aceptaría un Frente que no llevara a Zamora como candidato, como efectivamente lo reclamaría más tarde el Mas. La proclamación entusiasta de la candidatura del “nacionalista y electoralista” Zamora buscaba pudrir el Frente y sobre todo provocar su ruptura prematura. Mientras el “electoralista”  PO llevaba adelante una discusión programática (que el Mas y el Mst también consideraban prioritaria), el “extraparlamentario” Pts planteaba un problema de candidaturas decía que proclamando a Zamora salía el Frente sin más demoras.


Pero cuando el Mas efectivamente rompe el Frente impugnando a Zamora, la dirección del Pts acusa, no al Mas por esta ruptura, sino … al Mst. “Aunque creeemos como mejor la candidatura de Zamora el Mst debió haber ofrecido la renuncia de éste como última variante para evitar una ruptura y demostrando así un genuino afán unitario y principista” (Pts, 23/7/93).


Esta posición retrata de cuerpo y “alma” al impostor, en especial porque, a partir de este momento, el Pts va a lanzar una campaña contra la posibilidad de una acuerdo entre el Mst y el PO, sobre la base de acusar a estos de responsables de la autoexclusión del Mas. Solo a un liquidacionista consumado se le puede ocurrir que un Frente de Izquierda deba debutar decapitando a quién el Pts consideraba no ya “el mejor hombre”, sino “el más conocido entre los trabajadores” y, por lo tanto, uno de los más convenientes, por lo menos, “para encabezar esta pelea”. A estos “principistas” de pacotilla les parece natural que el Mas acepte un frente con el Mst, pero no con su dirigente “más conocido”. ¿Se le ocurrió al Pts lo que puedan opinar los trabajadores de un frente que empieza liquidando a quien “más conocen” y que coloca en su lugar a otros que no conocen en absoluto? El Pts pretende que enfrentemos a los entreguistas menemistas y a los aun más entreguistas, “abominables”, “comechicos” y “violadores” radicales, privándonos de una de las mejores espadas electorales, para los comicios del 3 de octubre. Este grupo sin principios y sin otras cosas más, se lanza a la tarea de atacar a la candidatura deZamora para destruir la única posibilidad de Frente de Izquierda y con la especulación puesta en arrimarse a un frente electorero con el Mas (atrapado) sin salida … en la Capital Federal, el distrito de sus solicitadas en Página 12 y domicilio de la Facultad de Psicología.


Era el Mas quien debía ser desenmascarado en su oposición a Zamora, primero porque esto era una completa impostura si aceptaba el frente con el Mst y segundo porque detrás de esta oposición la dirección del Mas pretendía disimular su falta completa de política y de perspectivas, y su posición antifrentista. La oposición del Mas contra Zamora fue apenas un pretexto; aceptar semejante arbitrariedad significaba sepultar la posibilidad de un frente, no sólo para el próximo octubre, sino para toda la década. Era el mejor favor que se podía hacer a los “amigos” radicales del Pts, a los “amigos de Solanas” y al nacionalista de mercado” , Rico. Todo esto demuestra que el Pts, sus dirigentes por sobre todo, si no tiene la envergadura de ser un tumor en el cuerpo de la izquierda, ni siquiera un abceso, es por lo menos un quiste, que más tarde o más temprano conviene que sea consumido por los cuerpos más saludables del organismo.


 


Sin principios y sin verguenza


El tiempo de gestación del FIT, que es calificado por el Pts como un período de exclusión de su organización, fue simultáneamente el tiempo en que el Pts se dedicó a las trapisondas ya citadas, a jugar permanentemente con la expectativa de una escisión. Primero chupando las medias a Zamora para acelerar la exclusión del Mas y pudrir las discusiones del programa; luego atacando a Zamora para romper la posibilidad del FIT y para cortejar al Mas; dentro de poco atacando seguramente al Mas para echar sobre otros hombres la responsabilidad de su monumental fracaso político. Esta fue la actuación real de este grupejo partidario de la jubilación privada (¡ah! bajo gestión de los jubilados); amigo de Sadaam Hussein, al que visualizó com portador de la revolución proletaria; y una de las pocas organizaciones que no tomó posición sobre el voto de Cuba por Menem para ocupar una silla en el Consejo de Seguridad de la ONU.


Eran, naturalmente, muy pocas o ninguna, las expectativas de ganar para un frente de izquierda al Pts, cuando el Mst (insistimos, el Mst) planteó que se lo convocara a una reunión. Y no fallamos en el pronóstico.


 


El Pts vino a la discusión, no con propuestas, críticas o planteos, sino con exigencias. Pero las exigencias revelaron un descomunal recule político, confirmando el acierto de que perro que ladra no muerde. Es que la mentada exigencia consistía en “INCLUIR” (subrayado por el Pts) cuatro puntos a los 23 del programa del Mst- PO. Esos veintitres puntos habían sido calificados antes por el Pts como un programa pro-radical, pata izquierda del régimen, “no es de independencia de clase” ( es decir que es colaboracionista con la patronal), etc. (23/7). Pero el Pts ni siquiera venía a discutir sus cuatro puntos, sino que sólo pretendía una respuesta del Mst- PO que el Pts consideraría, primero, y contestaría después, es decir, quería una ruptura con escándalo y un retraso aún mayor en la formación del Frente. El cuarto punto pretendía que se cediera las listas en la Capital al Mas, que ya había votado (con bastante división interna) contra un Frente, con el desembozado propósito de des-autorizar políticamente al Mst y al PO.


Forzado por el Mst y el PO a sentarse a discutir de inmediato los cuatro puntos, con lo que se inviabilizaba la posibilidad de las “cartitas” y la ruptura con escándalo (y por sobre todo seguir arrastrando la definitiva formación del Frente), el Pts pidió un “cuarto intermedio”para “consultar”, lo cual le permitió retornar con “ un martes 13” . Ya no importaban, ahora, los cuatro puntos, el Mas en Capital, el Foro de San Pablo, ni la virginidad de María: el nuevo ultimátum del Pts era, “no entramos si ingresa al Frente la organización castro-stalinista, PL (Partido de la Liberación)”. El PL (que sigue “adorando” a Stalin y Honecker, pero no a la jubilación privada) ya había roto mientras tanto, hacía décadas con la burocracia de Moscú, bastante despues con la burocracia de Pekín, y más tarde había criticado la política del gobierno de Cuba en Africa (que Nahuel había elogiado segun su costumbre de no ahorrar adjetivos) y acaba de criticar la decisión de Cuba de votar por Menem, algo que no había hecho el “trotskista”  Pts. Pero si esto no fuera poco, ¿por qué cree el Pts que no podría ingresar a un frente electoral una organización castrista que acepte un programa de independencia de clase, para luchar contra los partidos de los expotadores y de los centroizquierdistas, apoyados, estos sí por el stalinismo y por el castrismo. Las imbecilidades políticas del Pts provocan desazón por el tiempo, el papel y la tinta que se requiere para desenmascararlas.


“Manes and company” pretendían prosperar en la provocación política, desconociendo que, en lo que el PO respecta, los tenemos más manyados que a la ruda —es decir bien caracterizados políticamente.


El Pts se fue así de paseo, volvió al oficio de las solicitadas en Página 12 y el Frente de Izquierda eliminó la posibilidad de perjudicar su lucha y movilización políticas, y de dar vuelo a un grupo en descomposición.


Para el registro del lector, comentemos que los tres puntos restantes de los cuatro mencionados, revelaban la completa incosistencia del grupejo. Para confirmar su repetida tontería de que no estaríamos criticando bastante a los radicales, o porque no decimos que son iguales que el menemismo, pedían la inclusión de lo siguiente: “basta de régimen peronista radical que sostiene la estabilidad del hambre y la entrega … ” Un agregado así no podría ser aceptado nunca, porque admite la tesis fundamental del menemismo de que habría estabilidad, privando al Frente de la denuncia de la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores por causa de la inflacción en dólares y de la denuncia de la enorme inflación monetaria (100% anual), que se encuentra reprimida por el dólar fijo y el ingreso de dólares a corto plazo (deuda externa). Tampoco admitiríamos excluir del “régimen” a las fuerzas armadas, la burocracia estatal y sindical, el clero, Rico y el centro-izquierda, unidos precisamente en un punto: la “gobernabilidad”,  es  decir el régimen. De otro lado, tenemos la obligación de destacar, no la unidad, sino la división de la burguesía, que ilustra la impasse del capitalismo y la necesidad, por lo tanto, de acabar con él.


El segundo punto revela el carácter pequeño burgués del Pts, al reclamar “la ruptura de los trabajadores y las masas populares con el PJ y la UCR … la centroizquierda gorila y el genocida Rico”, pues es bien sabido que lo que ata a los trabajadores a la burguesía son sus direcciones sindicales, y que ellos mismos rompen con la burguesía todos los días con luchas, huelgas y manifestaciones. El Pts le echa la culpa al pueblo y pretendía que el Frente se enfrentara con el pueblo. El punto tiene una miga, no tan sutil com puede parecer, al usar un lenguaje peronista para definir al centroizquierda (“gorila”) y un lenguaje liberal para hacerlo con Rico (“genocida”) con lo que finalmente revela la dependencia linguística (ideológica) del Pts respecto al PJ y la UCR.


El tercer punto pretendía el repudio al Foro de San Pablo, fingiendo ignorar la intervención revolucionaria que le cupo al PO en el Foro, algo que a los dirigentes del Pts le hubiera quedado grande, suponiendo que les entrara de alguna manera.

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