Políticas

29/5/2003

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¿”Solidaridad previsional” o mayor privatización de las jubilaciones?

Cuando ya el gobierno de Duhalde se encontraba en el ocaso, su ministra de Trabajo, Graciela Camaño, lanzó una propuesta de reforma jubilatoria que desmiente por completo que la intención de su sucesor, Kirchner, sea la reestatización del sistema previsional. No hay que olvidar que lo que unió fugazmente a Kirchner con Cavallo en 1994 (y en forma permanente con Alberto Fernández, gerente del Grupo Bapro) fue, precisamente, la privatización de las jubilaciones. El planteo de Camaño no es de inspiración suya, sino que sigue las “recomendaciones” del Banco Mundial y de las Afjp. Por eso, las Afjp declararon que “la iniciativa (de Camaño) tiene una base coincidente con la propuesta que la Unión de Afjp había presentado como propia” (La Nación, 18/5). El objetivo es el de aumentar el negocio de la jubilación privada y achicar las futuras jubilaciones, todo esto bajo el slogan de la solidaridad previsional y la extensión de la cobertura.


El proyecto Camaño plantea disolver el sistema público y que todos los trabajadores pasen a la jubilación privada. “La principal novedad de la propuesta de Trabajo es que elimina la opción entre el sistema público y las Afjp porque todos los trabajadores en actividad aportarían a una administradora privada. Pero a la hora de cobrar el beneficio, el trabajador percibiría una parte de su jubilación del Estado y otra de la Afjp” (Clarín, 17/5).


Para las Afjp esto es un excelente negocio por varias razones:


1. Los afiliados al Estado pasan obligatoriamente a la jubilación privada, con lo cual las Afjp aumentan sus ganancias al cobrar las comisiones a más gente.


2. Esas comisiones se cobrarán sobre el total acumulado por cada trabajador en su cuenta y no sobre el aporte, como ocurre ahora. Esto implica dos cosas: primero, la Afjp va a cobrar comisión aunque el trabajador esté desocupado o trabaje “en negro” y no esté haciendo aportes, ya que lo va a descontar de la cuenta; segundo, la Afjp cobra dos veces sobre el mismo dinero, ya que al afiliado le descontaron la comisión sobre el aporte y ahora le van a volver a cobrar sobre el total de los aportes hechos. Además, el trabajador no va a saber en ningún momento cuánto es lo que le están cobrando de comisión.


Según La Nación (18/5) “las comisiones serían cobradas sobre el fondo administrado y, eventualmente, sobre la rentabilidad, pero no sobre los aportes, algo que en el sector (de las Afjp) está bien visto. De esta manera, también pagarían comisión los afiliados que no aporten regularmente, ya que el monto se descontaría de sus cuentas”.


El proyecto de Camaño – que viene “recomendado” por el Banco Mundial y se denomina de los “4 pilares” – consiste básicamente en que el Estado se encargará del pago de las jubilaciones de los dos primeros pilares y las Afjp de los dos siguientes.


Primer pilar: asistencial, de alrededor de 150 pesos. Es para los mayores de 70 años que no tengan jubilación “y demuestren que carecen de ingresos”. Sería una jubilación de indigencia.


Segundo pilar: para los trabajadores que hicieron aportes. Los que tengan entre 6 y 29 años de aportes, cobrarán del Estado una jubilación que rondará entre la asistencial (150 pesos) y la jubilación mínima de 200 pesos. Los que tengan más de 30 años de aportes, cobrarán la mitad del sueldo promedio actualizado de toda la vida laboral, con un tope. Como se supone que al comienzo de su vida laboral el trabajador gana poco y luego va aumentando su salario por antigüedad y ascenso, la mitad del sueldo promedio podría ser equivalente al 20 ó 30% del sueldo al momento de la jubilación. Aún así, si el promedio supera un cierto valor – del orden de los 300/350 pesos – interviene el tope. Por ejemplo, alguien que comenzó ganando 500 pesos y su salario fue creciendo hasta llegar a los 1.100 pesos al momento de su jubilación, su jubilación rondaría entre 200 y 300 pesos.


Tercer pilar: es la jubilación que surja de los aportes obligatorios hechos a las Afjp. Esta jubilación es indefinida o incierta porque dependerá de lo que pase con las inversiones que hayan hecho las Afjp. Pero se calcula que si esas inversiones dan un rendimiento positivo, el trabajador obtendría en el mejor de los casos una jubilación del orden del 20 al 30% de su salario al momento de la jubilación.


Cuarto pilar: sería la jubilación que surgiría si el trabajador hace aportes extras a la Afjp.


En resumen, el gobierno “garantiza” una jubilación de indigencia a los mayores de 70 años y una jubilación mínima o un poco mayor que la mínima a los trabajadores que hicieron aportes. El resto vendrá de la jubilación privada, de tal manera que, en el mejor de los casos y si las inversiones no se van “al tacho” sino que dan un rendimiento, el trabajador se jubilaría con el 40 ó 50% de su sueldo, esto sumando la que pagaría el Estado y la Afjp.


Este proyecto apunta entonces a bajar la jubilación a cargo del Estado y a ampliar el negocio de las Afjp. Esto es así porque se elimina la actual prestación básica de 200 pesos y se elimina el reconocimiento de los aportes hechos al Estado antes de la implantación de la jubilación privada, en 1994. De tal manera, el Estado pagaría menores jubilaciones y ese “ahorro” lo destinará al pago de la deuda.


El PO repudia el proyecto Camaño porque amplía la jubilación privada y el negocio de las Afjp y reduce las futuras jubilaciones. También denunciamos que los sloganes de “solidaridad previsional” de Kirchner esconden otro gran negociado.