23/03/1993 | 385

Solo defendiendo los principios, no nos moriremos de hambre

El lunes 22 de febrero se presentaron en el Centro de Jubilados Chacarita-Colegiales  dos visitadoras de “Bienestar Social” del Pami, proponiendo al centro la confección de una lista de jubilados carenciados, con el propósito de que el Centro abriera un comedor, que sería financiado por el Pami, con un mínimo de 10 y un máximo de 150 jubilados. El Pami pagaría a razón de $ 60 mensuales,  una comida diaria por cada jubilado. Yo me opuse a esta propuesta, porque de esta manera los recursos que pagan los jubilados para la salud serían desviados para la caridad; no me opongo a los comedores pero que sean financiados por el gobierno. Y lo fundamental, que el gobierno pague un haber mínimo de 450 pesos y no tendremos jubilados carenciados.


El día martes 23, en la reunión de Coordinadora, plantée el problema en los mismos términos, agregando que esto era parte de la demagogia electoral de Matilde Menéndez, que pretende el primer puesto de las mujeres en la lista de diputados menemista. Además, que el asunto se presta a todos los curros, y pregunté a la Mesa si avalaba los comedores.


Libermann me contestó que para la Mesa era más importante la ayuda a los jubilados, muertos de hambre, que los problemas de principios.


El problema es que la financiación de los comedores no debe desviar recursos de la salud; para ello lo mejor es que pague el gobierno. Además, los comedores deben estar administrados por una comisión de jubilados elegidos en asamblea en los Centros.


Lo que hay que hacer es redoblar la movilización contra la monstruosa ley de jubilación privada porque, si se aprueba, todos los jubilados seremos carenciados.

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