23/09/1993 | 402

Storani: “Pacto de gobernabilidad”

En medio de los chisporroteos verbales propios de las campañas electorales, el candidato radical “Freddy” Storani se hizo del tiempo necesario para tenderle un puente al menemismo para después del 3 de octubre. Y se hizo también del lugar, nada menos que una conferencia de prensa con los corresponsales extranjeros, lo que fue inequívocamente interpretado como el “intento de enviar una señal a los centros de poder internacional perfilando al principal partido opositor como una fuerza confiable” (Clarín, 17/9).


En ese encuentro, Storani sostuvo la necesidad de “un pacto de gobernabilidad con el peronismo” (ídem). Storani condicionó ese “pacto de gobernabilidad” a que “Menem desista definitivamente de perseguir su reelección” (ídem). La “condición” (y el propio planteo de un “pacto de gobernabilidad”) puede alterar mucho los nervios de la camarilla menemista pero representa, fielmente, el punto de vista de la embajada norteamericana y de una gruesa capa de los explotadores, que ven en la lucha por la reelección un “peligro” para la “continuidad del modelo”. Storani, de todos modos, no excluye una reforma constitucional (sin reelección) que consagre y profundice los ataques a las conquistas obreras, al patrimonio nacional y a las libertades públicas que llevó adelante el menemismo.


La base del “pacto de gobernabilidad” ofrecido por Storani es la defensa de uno de los pilares menemistas y la “gran conquista” que le reconocen, sin excepción, todos los explotadores: las privatizaciones. “Insistió en que no habrá marcha atrás con las privatizaciones… ‘muchas de estas privatizaciones se hicieron mal, pero es imposible dar marcha atrás’, destacó. Y agregó: ‘un retroceso sería infinitamente perjudicial para el país’” (La Nación, 17/9). Estas declaraciones, pronunciadas en el mismo momento en que el choque entre Cavallo y las refinadoras de petróleo desnudaba a los ojos de todo el país que las privatizaciones son una completa estafa al pueblo, “sirven para mostrar —elogiaba “La Nación” (17/9)— que el radicalismo privilegia la continuidad jurídica antes que un resultado electoral”.


Pero Storani se delata como un impostor y mentiroso completo cuando, en la misma conferencia de prensa ante los corresponsales extranjeros, “se mostró contrario a una devaluación”, exactamente cuando los economistas y los políticos de la UCR (Sourrouille, Alfonsín, Giavarini), y aun desde las propias filas del oficialismo (Alsogaray, Curia) se comienza a reclamar “poner fin a la convertibilidad”.


El reclamo del radicalismo de un “pacto de gobernabilidad” con el menemismo para sostener las privatizaciones y los negociados especulativos montados alrededor de la “convertibilidad”, y el conjunto de ataques al pueblo que esto implica, convierten a las elecciones del 3 de octubre en una estafa política. A esto hay que agregar el apoyo de Rico a la reelección de Menem —es decir, a las privatizaciones y la entrega— y la decisión del Frente Grande de Chacho Alvarez y Solanas de “no revisar” las privatizaciones.


El “pacto de gobernabilidad” tiene, como puede verse, muchas patas.

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