04/04/1996 | 488

Tiró la toalla

Luego de la descomunal derrota del imperialismo yanqui en Vietnam, los politicólogos norteamericanos idearon una hilarante recomendación para cuando su gobierno se volviera a  encontrar en situaciones similares: “declarar la victoria y rajarse”. ¿A quién se le hubiera ocurrido imaginar que la dirección del Ptp terminaría recurriendo, con el tiempo, a ese hipócrita consejo? Pues eso es lo que hace el periódico Hoy  en su última edición, al sustituir con un par de calumnias su falta de respuesta a las denuncias de este periódico de las descomunales mentiras con que ha justificado su apoyo al régimen de las tres A de López Rega e Isabel.


A nuestra irrefutable demostración de que ese régimen redujo los salarios, elevó la deuda externa, pergeñó el primer ‘plan Cavallo’ de las últimas dos décadas, intentó liquidar las conquistas laborales y actuó como fuerza paramilitar del ejército y de la CIA, el periódico Hoy  responde que “la dirección nacional de esta organización (PO) habría decidido ‘una campaña’ contra el PCR”, y no desde ahora, qué va, sino desde hace 30 años.  Naturalmente que todo esto es mentira; lo único cierto es que el Ptp abandona el cuadrilátero porque no puede contestar las irrefutables evidencias que hemos presentado contra ellos, a propósito del carácter anti-obrero, terrorista, pro-imperialista, cómplice del pinochetismo y hambreador, del gobierno Isabel-López Rega. Y porque no puede responder a nuestra acusación de que el ‘rodrigazo’ isabeliano inauguró la estrategia imperialista que habrían de seguir luego, con mayor éxito, Martínez de Hoz y Cavallo.


En su minúscula nota de rendición incondicional, el Ptp se atreve a decir que el PO ataca “siempre a la izquierda y no al enemigo de clase”.  Los autores de este desatino indudablemente no la pensaron dos veces antes de escribir, o quizás la pensaron con mucho cuidado. Porque el único significado que tiene esa diatriba en el contexto de la polémica, es que  Isabel, López Rega y la triple A son de izquierda y amigos de la clase obrera. La acusación del Ptp contra el PO se transforma, de este modo, en el epitafio del Ptp y en un excelente resumen de sus posiciones. Los amigos de siempre de  los carapintadas y del lopezreguismo, y hasta hace poco del menemismo, y ahora del frepasismo y del clero, pretenden darle al PO una lección en materia de defensa y ataque de los “enemigos de clase”. Lo cual demuestra que sin una fuerte dosis de falta de vergüenza es imposible el macaneo político.


La supuesta “campaña contra el PCR” es, en realidad, la cortina de humo con la cual el Ptp pretende ocultar su campaña contra el frente de izquierda, que fue el origen de las polémicas entre el PO y el Ptp en el último año y medio. Desde la “autoconvocatoria” de fines de 1994 para formar ese frente, la dirección del Ptp se opuso por todos los medios a la  discusión de un programa y  defendió a rajatablas las reivindicaciones sociales capitalistas, como el subsidio económico a los pequeños y medianos explotadores, incluso el reconocimiento de la deuda externa usuraria (en pesos), además de no plantear la expropiación de los latifundios o de la oligarquía agraria. El Ptp se empeñó luego, en hacer frentes con Molinas (quien en 1976-82 se mantuvo dentro del PDP que apoyaba a la dictadura) y con Solanas (quién votó la intervención menemo-cavallista a Santiago del Estero), y en impulsar multisectoriales con la oligarquía azucarera jujeña, y ahora quiere integrar un frente de apoyo al ‘chachista’ La Porta.


Lo que dio origen a la polémica fue la política del PO de impulsar un frente de izquierda, y la del Ptp, contraria a este frente, para promover en su lugar un “frente opositor” bajo el liderazgo de la burguesía proimperialista de la UCR y el Frepaso (como en 1989 integró el frente del proimperialista Menem contra Angeloz). De este “frente opositor” tampoco fueron excluidos los ‘carapintadas’; en la polémica denunciamos la posición del Ptp de recuperar Malvinas “por todos los medios”, como un planteo de rearme de las Fuerzas Armadas y de militarización del país.


La tenacidad con que el Ptp encaró la polémica, el cambio constante que hizo de sus temas y las maniobras que utilizó, demuestran que el seguidismo a la burguesía nacional pro-imperialista es para el Ptp un asunto estratégico, que se remonta precisamente al apoyo al régimen terrorista anti-obrero de Isabel y a la integración del frente menemista hasta bastante después del ’89.


El Ptp “tira la toalla” porque está lanzado a un nuevo seguidismo y porque la polémica ha desenmascarado una política completamente perjudicial para los explotados.

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