21/05/1998 | 585

Todo un régimen político en el banquillo de los acusados

Cuando aún no habían transcurrído 48 horas del crimen de Cabezas, dijimos desde estas páginas que el hecho le costaría la cabeza al gobierno. Durante mucho tiempo este pronóstico le estuvo pegando en el poste; luego de los acontecimientos de la última semana todavía podemos meterla adentro. 

Las intervenciones de Bemasconi y Arslanian y luego la confesión de la ex policía Belawski y la fuga de Yabrán, pusieron de nuevo en evidencia el carácter político de este crimen, o sea el carácter criminal de las relaciones de los políticos en el poder. Por donde se lo mire, eso que se presenta a sí mismo como un régimen representativo no es otra cosa que un régimen mañoso. ¿Pero podrían los capitalistas gobernar de otra manera? 

Basta mirar un poco por los alrededores para descubrir que la camarilla mene- mista no es la única que está en oferta. En Córdoba ha comenzado el juicio a Angeloz, que carga con encubrir, más allá de su propio enriquecimiento ilícito, a los estafadores de los bancos Provincia y Social y a los asesinos del senador Maders. Con una pata en el mestrismo-menemismo de Córdoba y con la otra en el alfonsino-aliancismo opositor, en la figura de Angeloz convergen las corruptelas de los dos bloques patronales que se han ensañado con el país. 

Otro caso edificante es el de las coimas de la Legislatura porteña, manejadas por el jefe parlamentario del radicalismo local. Es curioso que el menemismo porteño no ha querido hacer leña de este árbol caído, tantas son las complicidades recíprocas. 

¿Y el affaire IBM-Banco Nación? Aquí ya no se salva nadie, porque está metido el menemista Cattáneo, los ex cavallistas Aldaco, Contartese y Dadone, y aún el propio Cavallo, quien todavía no explicó de dónde sacó el número de la cuenta suiza que le permitió denunciar a sus ex amigos. Al propio Cavallo le queda aún responder por la falsificación de sus impuestos personales. 

Pero lo mejor del affaire es que involucra en el primer plano al impoluto monopolio del primer mundo, donde el capitalismo funcionaría sin corrupción y con una cuota imperceptible de injusticia social. Los jueces de ese mundo maravilloso, sin embargo, respaldan la decisión de los ejecutivos de la multinacional de no venir a declarar a Argentina. Actúan como una vulgar corte menemista. Es ése, sin embargo, el espejo donde se mira la Blanca- nieves del Frepaso para convertirse en aspirante a presidente por la Alianza. 

La competencia capitalista no puede operar sin la corrupción e incluso el crimen. IBM, mediante las coimas, convirtió en cautivo al mercado argentino de computadoras, incluyendo a la DGI y al 90% de las administraciones y fiscos de las provincias. Pero la muerte reciente de un ejecutivo del grupo Soldati, caratulada como homicidio, aunque ha dado pie a numerosas versiones a que habría sido el resultado de una disputa con el grupo Exxel por el acaparamiento de empresas, franquea un paso más grave en el delito capitalista; Exxel ocupó la primera plana de las noticias cuando le compró las instalaciones aeroportuarias al entonces todavía procesado no imputado, Yabrán. En Exxel hay fuertes operadores del Citicorp, el principal dueño de la ‘rebálanceada’ Telefónica, e instigador número uno de la re-re- elección de Menem. 

Como el general acorralado que ‘huye hacia adelante’, arremetiendo contra la trinchera enemiga, el gobierno menemista ha lanzado una campaña para romper con Irán, a pesar de que connotados amigos del sionismo, como el ex embajador alfonsinista, González del Solar o los pe-riodistas de Página 12, han estado insistiendo en que no existen pruebas de que Irán haya instigado u organizado el atentado contra la Amia. Menem pretende escamotear la responsabilidad de su gobierno en pasados negociados con los estados árabes o islámicos, o el contrabando de armas a Ecuador y Croacia en un pasado más reciente. 

Otra fuga hacia adelante es el intento de re-reelección, que simplemente está destrozando internamente al peronismo y al conjunto del poder político. O el intento del gobierno de tomar las ‘recomendaciones’ laborales e impositivas del FMI, sin reparar que por este camino los fondo-monetaristas han logrado acelerar la revolución social en Asia. En esto cuenta con la asistencia de la propia Alianza, que desde Buenos Aires se ha puesto a la cabeza de la privatización de los bancos estatales que aún no habían sido rematados. 

Menem no solamente gobierna con el código penal cuando se trata de aplicarlo a los trabajadores o a la juventud; también lo hace ‘dialécticamente’ en contra, recurriendo a todos los procedimientos penados, para mantener a flote a sus amigos, a él y a toda la clase capitalista. 

Los consultores del oficialismo y de la oposición se han dado a la costumbre de leer las hojas de té para descubrir el destino de los Suharto, en Asia, sin percibir que la fábula habla, antes que nada, de los regímenes que gobiernan mucho más cerca, aquí, en la ribera del Plata. 

Los trabajadores deben apartarse con toda energía del cadáver maloliente de los políticos y de los burócratas que sirven al capitalismo y sus partidos, y que se sirven siempre que pueden a sí mismos. Es la hora de construir el partido propio de los trabajadores. 


 

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