16/03/2006 | 937

Tras los pasos de Menem


El anuncio kirchnerista —ahora apoyado por Telerman— de vender casi veinte hectáreas de las tierras nacionales de Retiro no tiene nada de original: es una reedición del proyecto que Menem encargó en 1996 a la Sociedad Central de Arquitectos, y que De la Rúa quiso llevar a cabo en 2000. Se trata de la venta de las tierras ubicadas entre las estaciones de tren y las avenidas Libertador y Pueyrredón, para la construcción de hoteles, oficinas y torres de lujo. Sus propagandistas señalan que “dos tercios” de estos terrenos permanecerán como “espacios verdes”. Pero incluyen en esos espacios a los parques o piletas privadas de los futuros edificios.


 


La privatización de Retiro levantará un inmenso “tapón” entre la ciudad y el río, completando el cerco que ya se está levantando a lo largo de Puerto Madero.


 


El Ferrocarril San Martín


 


El anuncio kirchnerista no sólo apunta a un negociado inmobiliario: con los recursos obtenidos por la venta de tierras, se pretende “solucionar (sic) el problema de la Villa 31 y electrificar el Ferrocarril San Martín” (Clarín, 19/2). El Estado retomó el control de ese ferrocarril hace un año atrás, pero de inmediato delegó su operación en una “unidad de gestión” integrada por Metrovías, Ferrovías y TBA. “Casualmente”, el primer “proyecto de desarrollo inmobiliario” para Retiro acaba de ser presentado por los grupos controlantes de esos tres concesionarios, es decir, Roggio, Romero y Cirigliano (La Nación, 17/2). El proyecto Retiro consagrará la reprivatización del San Martín bajo la modalidad “kirchnerista”, donde el Estado costea la inversión —en este caso con los recursos de la venta de tierras—, y los pulpos privados ganan por partida doble: como operadores del futuro ferrocarril electrificado y como contratistas de la obra. Con el mismo sistema, se realizará el “soterramiento” del Ferrocarril Sarmiento, que será costeado con la venta de las tierras que quedarán disponibles de Caballito a Liniers.


 


En materia de parasitismo, el gobierno de la “producción” ha dejado chicos a todos sus antecesores “neoliberales”.


 


La Villa 31


 


El proyecto Retiro exige, al decir de Telerman, la “urbanización” de la Villa 31. Lo que los actuales “transversales” entienden por ello es lo siguiente: van a construir viviendas para el 10% de la villa. Al resto, pretenderán desalojarlos con resarcimientos ruinosos y extorsiones. Pero esa “urbanización selectiva” no tendrá otro objetivo que promover una división en la villa. Luego, con impuestos o cuotas prohibitivas, se las arreglarán para expulsar también a los vecinos de esa “zona urbanizada”. Ese fue el plan que Soros urdió con Aníbal Ibarra en el año 2000, y que Altamira desenmascaró desde la Legislatura.


 


El “proyecto” Retiro Puerto es un verdadero Cromañón urbanístico y social. Pero Telerman lo ha convertido en la punta de lanza de su “nuevo” gobierno.

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