16/12/2016

Tres años de crisis de vacantes escolares en la Ciudad de Buenos Aires

La crisis de la falta de vacantes en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires, sobre todo en el nivel inicial, se ha puesto de relieve con la nueva inscripción “on line” y las subsecuentes concentraciones de madres y padres en las puertas del Ministerio, reuniones con funcionarios, exposiciones en la legislatura porteña -entre otras acciones.

 

El lema «No sobran pibes, faltan escuelas», sostenido por los familiares, manifiesta su justeza y plantea la continuidad de la lucha.

 

El papel de la burocracia Celeste

 

Al comienzo de la crisis, en verano del 2014, se protagonizaron una serie de manifestaciones muy grandes de toda la comunidad educativa; estas fueron luego objeto de todo tipo de maniobras de parte de la burocracia celeste -kirchnerista-, que dirige la UTE-Ctera, que no estaba dispuesta a llevar a fondo esa lucha.

 

Esta tesitura de la Celeste responde, por un lado, a sus vasos comunicantes con el propio gobierno PRO. Pero asimismo al hecho de que en el país gobernado por 12 años por el kirchnerismo, así como en la Provincia de Buenos Aires, también escasean fuertemente las vacantes en los jardines de infantes -en ese marco fue que, a fines de 2014, se votó en la Provincia la improvisación precarizadora de los jardines “comunitarios”.

 

Incluso la resolución posterior del gobierno para que los hijos de los docentes tengan cierta prioridad en la inscripción a la escuela pública, que fue presentada como un triunfo por la Celeste, tampoco se cumple totalmente.

 

Nuestro accionar

 

Con el comienzo de la crisis de vacantes, desde Tribuna Docente-Partido Obrero planteamos rechazar el método expulsivo de inscripción “on line” y promover el empadronamiento de anotados sin vacantes. A su vez, impulsamos concentraciones frente al Ministerio y fuimos partícipes de la lucha de los familiares.

 

En el mismo verano que comenzó la crisis de vacantes, el legislador Marcelo Ramal del PO-FIT logró la convocatoria a una audiencia pública en la Legislatura, y presentó un proyecto de emergencia (acompañado por las familias afectadas y el sindicato docente Ademys) para garantizar la inscripción incondicional a la escuela pública. El proyecto, que ofrecía una salida a la crisis, a instancias del gobierno macrista no fue tratado por la Legislatura.

 

Tiempo después, el FIT presentaría los proyectos de construcción de escuelas en zona Sur, recogiendo un relevamiento realizado por Ademys. Más adelante, la bancada de Ramal elaboraría el de edificación de 40 jardines en toda la ciudad. El valor de este último proyecto es que destaca la construcción de jardines y no de CPI (Centro de Primera Infancia), espacios a cargo del Ministerio de Desarrollo Social degradados en sus fines, su contenido educativo y en las condiciones laborales de sus trabajadores.

 

El cuadro actual

 

Tres años después de haber implementado la inscripción «on line», el gobierno de la ciudad desconoce los números que el propio Poder Legislativo indicó: 11.000 niños y niñas que se anotan  quedan sin vacantes. Esta política está llevando –y este es su objetivo de fondo- a una gran transferencia de recursos de las familias trabajadoras a los jardines privados, el control y manipulación de la matrícula a cargo del Ministerio y la proliferación de CPI.

 

A su turno, esta política antieducativa se completa con las modificaciones realizadas a la inscripción en las juntas docentes, el proyecto de evaluación anti-educativa, el ajuste en los presupuestos educativos y la subejecución de la infraestructura escolar, entre otras medidas.

 

De conjunto, se trata de una profundización de la crisis educativa en la ciudad, que requiere de una acción constante e independiente de los bloques políticos tradicionales y de las direcciones burocráticas de los sindicatos.

 

 

 

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