15/10/2015 | 1385

Tucumán: mar de fondo en la industria azucarera


La industria azucarera en Tucumán atraviesa una grave crisis por tercer año consecutivo. Desde distintos sectores se insiste que el escenario que se está creando es similar al de 1966, cuando estalló la mayor crisis en la historia de la producción azucarera, que significó para Tucumán el cierre de once ingenios, el despido de decenas de miles de trabajadores y la miseria generalizada.


En aquel momento, la sobreproducción provocó el hundimiento de los precios y el quebranto de la industria. Es lo que ocurre ahora. La sobreproducción ha hundido los precios nacionales e internacionales.


Esto provocó la reacción de un sector de los ingenios y de los cañeros, que durante varias semanas ocuparon la plaza Independencia, la que fue desocupada luego que Alperovich les otorgara concesiones impositivas y crediticias, y les prometiera gestionar ante el gobierno nacional otros beneficios, como el aumento del corte de las naftas y el financiamiento para la zafra, para tratar de salvar la situación.


Por su parte, Rochia Ferro, un empresario estrechamente vinculado con los K y titular del ingenio La Florida y de otros dos ingenios más, acaba de inaugurar la mayor deshidratadora de alcohol del país y es uno de los empresarios que está empujando por un ajuste monopólico a la actual crisis.


En este escenario, las patronales, junto a la burocracia sindical de la Fotia, han hecho un negocio redondo en los últimos años. Mientras cerraban paritarias muy por debajo de la inflación, los grandes cañeros y los industriales embolsaban grandes beneficios.


Entrar al negocio del bioetanol, para varios ingenios, fue tocar el cielo con las manos. Pero ese festival encontró límites. Cuando se otorgaron los cupos de bioetanol, el barril de petróleo oscilaba entre los 120 y 140 dólares. Hoy ese precio es de 40 dólares.


Como el precio del alcohol está subsidiado, el gobierno se niega a subir el corte (hoy en 10%), que podría ser una salida para volcar allí el excedente azucarero.


Mientras la crisis se prolonga, las patronales han empezado a hacérsela pagar a los trabajadores. Varios ingenios han atrasado el pago de las quincenas y en algunos, como el San Juan, amenazan con terminar la zafra ante cualquier reclamo o conflicto.


Al reclamo patronal le ha salido un aliado importante. La Fotia amenaza con convocar a un plenario de secretarios para hacer votar el pedido al gobierno de un subsidio para las patronales de 4.000 pesos por trabajador. Una suerte de «repro» para el sector.


Otro planteo que ha lanzado la burocracia es que pedirán la aplicación de la «estiba obrera». Esta cláusula permite que, ante el peligro de falta de pago, se inmovilice en la misma fábrica una parte de la producción para garantizar el pago de salarios.


Sin embargo, en lugares como el Ingenio San Juan, cuando los propios trabajadores quisieron inmovilizar la producción, cayeron en la cuenta que la misma no alcanzaba ni para pagarle a 20 trabajadores. Ya la patronal se ha asegurado de sacar casi la totalidad de la producción y volcarla en negro en el mercado interno.


Los principales medios de la provincia coinciden en que varios ingenios corren serio riesgo de no moler el año que viene.


Es necesario intervenir con el siguiente programa:


* Ocupación de cualquier ingenio que cierre, suspenda o no asegure el pago integro de los salarios.


* Apertura de las cuentas de los ingenios y grandes cañeros. Que el gobierno, por medio de la estiba obrera u otros mecanismos, asegure un salario interzafra equivalente al 50% de los actuales salarios azucareros.


Los trabajadores azucareros deben ponerse en pie para defender sus derechos básicos. Para ello es necesario la realización de asambleas y un congreso de base azucarero, que voten un programa obrero de salida a la crisis y un plan de acción para imponerlo.

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