24/08/2017 | 1471

Tucumán: Un balance de las Paso


Los resultados de las Paso han dejado en carrera para octubre a sólo cuatro listas, entre ellas la del FIT.


 


El hecho que más ha impactado ha sido el triunfo de la lista de Osvaldo Jaldo (Frente Justicialista y hombre del gobernador Juan Manzur) que le sacó 200 mil votos de diferencia a la lista macrista encabezada por José Cano (Cambiemos por el Bicentenario). En números fue 494.000 (53,3%) para Jaldo contra 294.000 (el 31%) para Cano. Ha sido el triunfo del PJ más importante a nivel nacional y lo posiciona a Juan Manzur en un lugar destacado dentro de la interna de la liga de gobernadores del Pejota.


 


En 2015, cuando se realizó la elección que desató la pueblada contra el fraude, el resultado arrojó un saldo de 110 mil votos a favor de Manzur. En estas Paso, la diferencia se agrandó en 90 mil votos. Si se tiene presente que en  2015 Manzur había obtenido 490 mil votos y ahora Jaldo 494 mil, el aumento de la diferencias no fue producto del crecimiento del justicialismo sino del retroceso del voto macrista. Parte de éste fue a parar a Fuerza Republicana (bussismo), que en 2015 había obtenido 30 mil votos y ahora 90 mil en las Paso. Los otros 40 mil votos engrosaron los votos nulos y la abstención que crecieron en esa proporción.


 


El derrumbe de la alternativa macrista se veía venir. Cano no sólo fue el principal responsable de desmovilizar la pueblada contra el fraude en 2015, sino que como ministro del Plan Belgrano estuvo envuelto en un sinnúmero de casos de corrupción y las obras prometidas no se concretaron. A la par de ello, varios aliados del 2015 se abrieron de él, como ocurrió con la Asociación Bancaria o el PS. Otros, como el ex intendente de la capital y actual secretario nacional de Vivienda y Hábitat, Domingo Amaya, que integró la fórmula a la gobernación con Cano en 2015, decidió no participar de la campaña. Pero quizás, el mayor daño provino de la propia UCR que es presidida por Cano. Varios dirigentes y legisladores no sólo boicotearon la campaña, sino que fueron quienes impulsaron las denuncias de corrupción contra Cano. Incluso la propia crisis y corruptelas en la UNT, donde había vuelto a hacer pie, lo terminó golpeando, pues no la pudo usar como un ariete de poder en el curso de la campaña.


 


Con ese escenario, Macri visitó dos veces la provincia para hacer campaña a favor de Cano, pero nada alcanzó.


 


En contraposición, Jaldo desarrolló una campaña cínicamente opositora. Cuando Manzur llamó a votar en el Congreso Nacional las leyes macristas y ha aplicado la política de ajuste en la provincia, y en todo este tiempo se ha agravado notablemente la crisis social. La demagogia ha ocultado un compromiso de fondo entre Manzur y Macri-Frigerio. La gran burguesía afincada en Tucumán, que apoya el rumbo del gobierno Cambiemos, apuesta en la provincia al gran aparato pejotista de contención y disciplinamiento sindical y social.


 


Manzur y Jaldo, por esto mismo, pudieron neutralizar al justicialismo disidente. En la Paso del FJ compitieron ocho listas, entre otras, una vinculada con una fracción massista; la Unidad Ciudadana vinculada con los K; otra a la JP alperovochista, y la de sectores de la burocracia sindical, entre otras. Hasta Parajón se sumó a la campaña como un Jaldista más. Desde el PJ y sus medios le dieron aire al bussismo, para que realizara una campaña derechista aunque con críticas al ajuste. Ello le funcionó, restándole votos fundamentales al macrismo.


 


Con el triunfo de Jaldo se ha completado la tarea de legitimarlo a Manzur. Semanas antes, lo había hecho la Corte Nacional desestimando las denuncias de fraude con el argumento del tiempo pasado y que ya había un gobierno en funciones -o sea con el argumento del hecho consumado.


 


El FIT


 


El Frente de Izquierda obtuvo 31.600 votos, un 3%, que supera en un 70% a la votación lograda en 2015, pero que fue inferior en 1.000 votos a la conquistada en las Paso de 2013. En la capital logramos un promedio del 5% y votaciones por encima del promedio en Tafí Viejo, Yerba Buena y Lules.


 


La campaña estuvo en gran medida sobre los hombros del PO, que encabezaba la lista con la candidatura de Ariel Osatinsky. Ariel recorrió toda la provincia y tuvo reconocimiento en los medios y en una multitud de actividades que concretamos.


 


Tuvimos alrededor de 700 fiscales y hemos llegado a cumplir dos objetivos fundamentales: reclutar nuevos compañeros y llegar a un nuevo piso de venta de prensa de 400 ejemplares.


 


Realizamos el Congreso del Polo con la participación de 400 compañeros, que fueron un motor en la campaña. También concretamos una conferencia de la juventud, dando inicio a la formación de círculos juveniles en los barrios y secundarios.


 


Realizamos varios actos, entre ellos en la puerta de Alpargatas y fuimos los únicos que realizamos acto de cierre de campaña


 


Se logró que sectores de la izquierda se volcaran en apoyo al FIT, como ocurrió con la Brecha, o las Darío Santillán, pero también un sector de la UCR y el sector del ex PC y del centroizquierda.


 


Durante la campaña hemos intervenido en diferentes procesos de lucha y organizamos la audiencia pública del 8 de julio que le dio impulso a la lucha contra la impunidad en particular frente a varios casos de femicidios y gatillo fácil.


 


Ahora, hacia octubre, importan varias cuestiones. La principal es la de ir más a fondo en desenmascarar los planes del macrismo, la política de colaboración de Manzur con esos planes capitalistas y desenmascarar a Cano en su política de colaboración con el gobierno de Manzur. Tenemos que enfrentar con una acción más intensa y más aguda los intentos de polarizar las elecciones entre alternativas ajustadoras.


 


Vamos a enfrentar todos estos desafíos, a reforzar al PO y a conquistar una fuerte votación a favor del FIT.

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