24/09/2015 | 1382

Tucumán: un torniquete para cerrar la crisis


El fallo meteórico de la Corte Suprema tucumana, revocando la anulación que se había dispuesto a las elecciones provinciales, pone de manifiesto un esfuerzo extremo del kirchnerismo para cerrar la crisis abierta con ese comicio fraudulento. En cuestión de horas, la Corte provincial cubrió los cargos vacantes por las recusaciones a sus miembros y resolvió sesionar durante el fin de semana. Lo hizo cercada bajo una movilización de La Cámpora y punteros oficiales. La decisión de la Corte revoca también la medida cautelar que impedía la asunción del candidato oficial Manzur, el cual sería proclamado en las próximas horas. La oposición anunció que apelará el fallo ante la Corte Suprema, otro tribunal diezmado y que actuará bajo los hechos consumados. 


 


El fallo que nadie quiso 


 


El fallo que había anulado los comicios tucumanos se produjo en el cuadro de la enorme presión popular generada por las movilizaciones que coparon la Plaza Independencia durante varias semanas. Pero, mientras ello ocurría, los Macri y Sanz se empeñaban a fondo en enterrar el reclamo popular de nuevas elecciones. El más explícito fue Macri, cuando planteó que el resultado del comicio debía quedar librado al escrutinio definitivo, en manos de la sospechada junta electoral provincial. El jefe de Cambiemos no quiere un choque de fondo con los caudillos pejotistas, con quienes podría terminar cogobernando después de octubre. La preocupación por cerrar esta crisis no fue patrimonio exclusivo del kirchnerismo: nada menos que el principal editorialista de Clarín calificó al fallo de anulación de las elecciones de “decisión extrema” y “teñida de componentes políticos”, lo que “abre un interrogante sobre su solidez jurídica” (19/3). En esa línea, Macri acaba de aceptar el fallo amañado de la corte tucumana. 


 


 El kirchnerismo y Alperovich habían blandido la carta de la intervención a la provincia, para el caso en que la crisis estuviera irresuelta al momento en que venza su mandato como gobernador. Esa extorsión apuntaba a cerrar la crisis en el marco de la Justicia provincial -naturalmente, con la aceptación de los resultados fraudulentos. 


 


La campaña electoral 


 


La preocupación de la burguesía ante la “campaña electoral contaminada” se proyecta más allá del 10 de diciembre. Es que un resultado electoral controvertido en las presidenciales terminaría desautorizando en origen al gobierno que tendrá que llevar a fondo el trabajo sucio del ajuste. Las invocaciones a la “transparencia electoral” apuntan a evitar la gigantesca crisis política que resultaría de una elección cuestionada por fraude. Pero ninguna medida administrativa puede disimular la disolución que recorre a todos los estamentos del Estado, y que es resultado de una nueva bancarrota nacional. Denunciamos a los jefes de este nuevo fraude patriótico, incluida La Cámpora, que protegen a un régimen provincial de camarillas capitalistas entrelazadas con los servicios, la trata de personas y el crimen organizado. Por el otro, denunciamos a una oposición que ha renunciado a una verdadera lucha contra el fraude, por sus compromisos de “gobernabilidad” en favor del ajuste. 


 

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