16/07/2003 | 809

Un «aumento» de salarios que beneficia a los bancos, las Afjp y al FMI

Para la inmensa mayoría de los trabajadores, el anunciado aumento del salario mínimo y la incorporación de los 200 pesos «no remunerativos» a los sueldos es meramente simbólico. El grueso está excluido: 2 millones de empleados públicos, más de 3 millones de trabajadores «en negro», los miles de contratados y 2 millones que reciben el Plan Jefes de Hogar.


De los 3 millones que, según el gobierno, serían alcanzados por los anuncios salariales, el incremento del salario mínimo a 250 pesos «beneficia en forma directa a 130.000 trabajadores que están fuera de convenio» (Clarín, 11/7). A su vez, la modificación de los sueldos declarados tiene una incidencia sobre los adicionales de los convenios, que podría representar una mejora del 3 ó 4%. Para los jubilados la mejora es irrisoria, porque lleva el nuevo mínimo de 200 a 220 pesos.


Los que sí salen beneficiados ampliamente con estas medidas son los bancos, las Afjp, las ART y los acreedores financieros. Porque por el mero cambio de la estadística salarial aumentará 1,86% por mes o 15% a lo largo de 8 meses el Coeficiente de Variación Salarial (CVS), índice que se utiliza para el ajuste de las cuotas hipotecarias y los alquileres pesificados. «La aplicación del CVS tras el ajuste del 1,86% les reportaría un ingreso extra a los bancos, sólo el primer mes, de 195,9 millones de pesos, siempre que todos los créditos sigan en pie. El segundo mes los ingresos se duplicarían: 391,8 millones de pesos» (La Nación, 12/7). Según Clarín, los funcionarios de Economía admitieron que 500.000 personas van a tener sus créditos indexados sin recibir ninguna mejora en sus ingresos; en contraposición, «de esa manera se acorta la compensación que deben recibir los bancos por la indexación asimétrica de CER para los depósitos y el CVS para los créditos» (Clarín, 13/7).


El Tesoro Nacional también «recaudará unos 1.560 millones de pesos anuales adicionales» (Clarín, 13/7), lo que incrementará el superávit fiscal para el pago de la deuda externa. «Las Afjp y las ART también mejoran sus cuentas… Las Afjp recaudarán en comisiones 14,3 millones de pesos mensuales o 187 millones anuales adicionales… (mientras) las ART cobrarán 12 millones de pesos más por mes o 156 millones anuales» (Clarín, ídem). Todo esto no le impidió al oficialista Víctor De Gennaro decir que las medidas eran solamente insuficientes, pero, en definitiva, una «buena señal que hay que profundizar» (Clarín, 12/7).


Como la incorporación de los 200 pesos a los básicos «achica la relación de los sueldos básicos con respecto al resto de las categorías, se descuenta que los sindicatos pedirán la convocatoria de paritarias para restablecer la proporcionalidad de la pirámide salarial» (Clarín, 11/7). Pero el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, también aclaró que serán las patronales las que van a pedir que se convoquen a paritarias, «porque pueden entender que ahora, al calcularse sobre un básico más alto, algunos adicionales son muy elevados y no los pueden pagar» (Clarín, 12/7).


Los trabajadores ya sabemos, por experiencia, que las paritarias son un cenáculo cerrado de entendimiento, sobornos y coimas de las burocracias con las patronales. En los últimos 25 años, a través de las paritarias, la burocracia «negoció» la flexibilidad laboral, admitió los «contratos basura», la polivalencia ÿtareas múltiplesÿ y salarios básicos de miseria.


Por todo esto, el PO plantea:


• Salario mínimo de 900 pesos.


• Duplicación del Plan Jefes: 300 pesos.


• Jubilación mínima de 600 pesos.


• Aumento general de salarios del 50%.


• Asambleas en todos los gremios para elegir paritarios y elaborar los pliegos reivindicativos.

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