22/11/2020
¿Un patriota?

Un cipayo que chamuya patria: sobre Berni y la Vuelta de Obligado

Los desalojadores y la soberanía.

Sergio Berni, el Ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, en una nota de opinión en el diario Infobae del  20 de noviembre, escribe una columna por el aniversario de la batalla de Vuelta de Obligado de 1845. Allí efectúa un relato deformado del pasado para justificar y ocultar el brutal ajuste en marcha de su gobierno en el presente. En esta narración lleva adelante omisiones importantes, con la intención de que cierre su pantomima de relato nacionalista del pasado. El eje de su columna está puesto en el unitario Martiniano Chilavert, que dejó por fuera sus diferencias con los federales, para unirse a Rosas en la batalla contra las flotas extranjeras. Increíblemente, Berni quiere usar ese relato como parábola para defender la actual unidad nacional que plantea Cristina Fernández de Kirchner para arreglar con el fondo.

Para concluir refiriéndose a los dilemas y batallas de la actualidad,  plantea que hoy defender la soberanía significa desendeudarse, cuando su gobierno no para de emitir deuda en pesos (ajustables por dólar) y en dólares también y están regalando los bonos de deuda del Banco Central y del ANSES re endeudando al país.  Esboza que la autonomía nacional supone a un pueblo digno con trabajo, cuando tenemos una desocupación del 29%. También esgrime que tiene que existir igualdad de oportunidades y la posibilidad de ascenso social, cuando la realidad es muy distinta: existe  caída del salario por la inflación, una inflación estimada del 51% anual en el cuadro de una recesión brutal y una pobreza superior al 50%.

Si bien podemos reconocerle a Berni, que entre sus múltiples oficios (medico, militar ex cara pintada, funcionario y represor) no figura el de historiador, no podemos dejar pasar que su relato histórico realiza una omisión fundamental, para que cierre su pantomima de discurso nacionalista. Cuando realiza su defensa de la Vuelta de Obligado, como una gran gesta histórica, omite el carácter anti nacional del acuerdo con los ingleses en 1849 que culminó todo el proceso. -En el debate en la Cámara de los Lores sobre el tratado de 1849, que puso fin al estado de beligerancia con Inglaterra, Lord Aberdeen, canciller en 1845, declaró « (la independencia de Uruguay) era, en realidad, el único objetivo de importancia, porque con Rosas no teníamos ninguna disputa, nada teníamos de que quejarnos, nada que pedir, excepto la independencia de la República Oriental» (citado por Christian Rath en ¿Por qué se vuelve a debatir la Vuelta de Obligado?). El 24 de noviembre de 1849 la Confederación Argentina aceptó retirar sus tropas de Uruguay. Rosas protagonizó, con la Vuelta de Obligado, un acto de independencia nacional, sólo para, poco después, llegar a un compromiso con las fuerzas extranjeras de enormes consecuencias. De esta forma Rosas prosiguió con la política de los sepultureros de  Mayo, que frente la revolución agraria oriental liderada por el caudillo Artigas, le entregaron el territorio a los portugueses, con el patrocinio de la diplomacia británica, para aplastar a la revolución del otro lado del Plata.

El Chilavert recordado por Berni fue víctima del odio de los unitarios quienes lo ejecutaron después de la derrota de Rosas el 3 de febrero de 1852.  Toda la intención de presentar como una lucha contra los extranjeros que se pueda asimilar al llamado a la unidad nacional con los Macri y los Magnetto, para salir a bancar el pacto que negocia el ministro Guzmán con el FMI. Cuesta hacer compatible la analogía histórica, de los que se unieron para enfrentar a dos potencias como los ingleses y los franceses que intentaba dominar el comercio con las provincias del interior, Paraguay y el oeste de Brasil controlando el Rio Paraná y la independencia del Uruguay, con los que hoy se unen para hacerle el aguante a un pacto con el FMI que va a traer un nuevo ajuste contra las masas y una refuerzo de la situación de coloniaje ¿Dónde está la defensa de la patria?

Decir que hay que “defender la soberanía y que soberanía es desendeudarse” no resiste ser contrastado con la política real del kirchnerismo. “Alberto Fernández ya aumentó la deuda en 20.000 millones de dólares, según los informes de la Secretaría de Finanzas, hasta rozar los 334.000 millones (un 75% en moneda extranjera). Esto, a pesar del pago religioso de los vencimientos de intereses con el FMI y otros organismos internacionales, y de los bonos del Tesoro en pesos.  Berni prosigue planteando que necesitamos a un pueblo digno con trabajo, cuando en la actualidad la desocupación es del 29% y la inflación que el Banco Central estima para el próximo año del 52,1%. Y como si todo esto fuera poco se prepara un nuevo ataque contra los jubilados.  Francamente, en este cuadro de retroceso de las condiciones de vida de los trabajadores no se entiende de qué dignidad o justicia social nos habla Berni. Habla de acenso social cuando las familias trabajadoras no pueden pagar los alquileres y tampoco pueden llegar a fin de mes. Frente a esta situación explosiva, el Estado combina un asistencialismo limitado y miserable (suspendieron la cuarta cuota de la limitadísima IFE) con la represión a los que reclaman.

Berni, el cara pintada, que se reivindica soldado de Cristina y comparte las posiciones de la derecha bolsonarista, busca identificarse con en su relato histórico con los rosistas, siguiendo la tradición del relato revisionista nacional y popular. Pero su participación en el violento desalojo de Guernica en primera fila y sus planteos de defensa de la propiedad privada lo relacionan más con Julio Argentino Roca, heredero de los que derrocaron a Rosas en Caseros.  Aunque es cierto que Rosas también gobernó para los terratenientes (era uno de ellos) y tuvo sus incursiones para hacerse de la tierra de los pueblos nativos, el semblante de un militar dedicado a guerrear contra el pueblo argentino asimila a Berni a Roca. El desalojo en Guernica, y los realizados en toda la provincia con la jactancia de Berni de los miles de desalojados, nos recuerda a esa espuria y genocida «campaña del desierto», donde Roca y Falcón atacaban a indígenas desarmados, asesinando y esclavizando a poblaciones enteras, para adueñarse del territorio de la Patagonia que fue repartido entre las familias más acomodadas de la burguesía de 1880. El desalojo de Guernica fue para desalojar a los que no tienen donde vivir y devolverle la tierra a familias adineradas que la dictadura de Videla le otorgó los terrenos. Roca para defender sus actos genocidas también hablaba de la defensa de la propiedad privada y de la defensa de la soberanía.

Lo que está en juego en la actualidad es un nuevo ataque contra las masas para que paguen la crisis y el nuevo acuerdo colonial con el FMI. Esto es lo que Berni intenta ocultar con su relato. Desde el Partido Obrero intervenimos para clarificar lo que está ocurriendo, para que la crisis la paguen los capitalistas. Para terminar con este régimen de los últimos 40 años, que no para de hambrear a las masas. Berni para confundir a los trabajadores nos habla sobre los cipayos de ayer y nosotros le decimos piedra libre a los cipayos de hoy.

 

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