11/12/2008 | 1067

Un debate sobre la cuestión agraria

El pasado 28 de noviembre, el grupo Razón y Revolución presentó su libro «Patrones en la Ruta» en una mesa debate con partidos de izquierda. Eduardo Sartelli enfatizó de entrada que la izquierda no comprende la cuestión del campo. «Argentina es un país agrario -sostuvo textualmente-, la masa de la producción se realiza con una escasísima población… algo que no es un defecto de la estructura agraria, no es un defecto del capitalismo, sino el resultado de su terrible éxito: el agro más productivo del mundo desde hace 150 años… vamos a construir el socialismo argentino con esa enorme capacidad productiva del agro pampeano; no con la chatarra de la industria que no sirve para nada», concluyó. O sea que el primer paso del socialismo de Sartelli sería poner fin a la clase obrera industrial.

Ni el PTS, ni el MST, ni el MAS cuestionaron esta caracterización. Los errores de RyR rayan en la grosería, pues el carácter «agrario» del país es la prueba de exactamente su atraso capitalista relativo (¡qué lástima, para los norteamericanos, haber pasado a una economía industrial!). La Argentina «agraria» es una expresión del atraso histórico del país, de la incapacidad de la burguesía nativa por desenvolver las fuerzas productivas nacionales (industria). La Argentina agraria es el desierto histórico de la pampa, el déficit demográfico, la debilidad del mercado interno. Es falso que el campo argentino sea el más desarrollado desde el punto de vista capitalista, ni hablemos «desde hace 150 años»; un verdadero disparate. Sartelli confunde fecundidad de la tierra con productividad del trabajo. Bajo la excusa de investigar las «condiciones materiales», Sartelli retrocede a una visión geográfico naturalista: Chile sería cuprífero, Venezuela petrolera, Bolivia minera y/o gasífera, Perú bendecido por la caca de aves marítimas (guano) y luego por la minería a cielo abierto.

Sartelli habla del desierto poblacional pampeano como un resultado de la «alta productividad» y no del acaparamiento de tierras que cerró el campo argentino a la colonización agraria y creó una clase social con mucha tierra y poco capital desde los albores de la «argentinidad». Es un exabrupto afirmar que el campo argentino está hipercapitalizado por otra razón todavía más significativa: la industria rural está fuera del campo, en la producción de insumos – semillas, fertilizantes, herbicidas, etc… y en los monopolios exportadores, dominados por el capital financiero internacional. El campo argentino está «tercerizado», como alguna vez se señaló desde las páginas de este periódico. La idea de que habremos de construir el socialismo expropiando a los «patrones del campo» es una copia grotesca de la tesis de Milcíades Peña, para quien Argentina cumpliría en un papel extraordinario en la producción de alimentos… en un mundo ya ganado al socialismo. ¿Es necesario aclarar que no hay socialismo «nacional» -mucho menos «agrario en un solo país»?

A la falta de rigor y método en la cuestión teórica, el libro de Sartelli le agrega, lamentablemente, un faccionalismo igualmente grosero. Apenas como botón de muestra, acusa en un capítulo al PO de hablar de crisis de régimen (en referencia al kirchnerismo), mientras que en otro, otro autor (porque la obra es colectiva), plantea él mismo, que estamos… frente a una crisis de régimen, copiando al PO sin reconocernos el derecho de autoría. Lo mismo sucede cuando critica que el PO haya señalado que lo peculiar de esta crisis con el campo fue la capacidad de la patronal de concitar una movilización popular, mientras en otro capítulo se dice que… RyR «la había previsto». El MAS y el MST, desarrollaron sus puntos de vista ya conocidos y tuvieron la honestidad de reconocer que sobre otros aspectos de la polémica no estaban en condiciones de intervenir, y que tampoco habían leído el libro que se presentaba. El PTS reivindicó el sabotaje de su partido al acto clasista del 1º de Mayo, y no respondió a la acusación de Sartelli sobre el apoyo al planteo de las retenciones móviles de la izquierda sojera. Fue el PO el que hizo primero esta crítica y salvó de este modo al PTS de caer en el campo sojero.

 

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