10/08/2000 | 676

Un poder sin control para privatizar la ciudad

Por M.R.

En su último acto, la Legislatura saliente de la Ciudad aprobó la formación de la Corporación Buenos Aires Sud, una sociedad estatal facultada para vender, alquilar o concesionar bienes de la comuna en los barrios de La Boca, Pompeya, Patricios, Villa Lugano y Soldati.


Aunque «aún no queda claro cuáles son los bienes de dominio privado que posee la ciudad» (Clarín, 4/8), se estima que ascenderían a unos 2.200 predios o terrenos. De modo que a pesar de que la Constitución de la Ciudad establece que (con el voto de la mayoría absoluta de sus miembros) es la Legislatura la que «aprueba transacciones, dispone la desafectación del dominio público y los bienes inmuebles de la Ciudad» (Art. 810), la Legislatura saliente ha creado un ente que dispone de un cheque en blanco para ejecutar una entrega sin precedentes del suelo urbano, que no podrá ser sometida a la consideración de la nueva Legislatura. La corporación representa así a una verdadera dictadura civil que decidirá sin trabas institucionales las decisivas concesiones urbanísticas en la zona sur de la ciudad.


La Corporación y el Código Urbano


La formación de la Corporación del Sur es inseparable del nuevo Código de Planeamiento Urbano sancionado antes por esa misma Legislatura, el cual clasifica a vastas porciones de la zona sur de la ciudad como zonas de «urbanización futura», que serán entregadas a los pulpos inmobiliarios y bancarios. Algunos anuncios privados dan cuenta de lo que se prepara: el grupo Irsa (Soros) planea «la construcción de un gran barrio cerrado frente al río» (Ambito Financiero, 2/8) en lo que fue la Ciudad Deportiva de La Boca.


Además de las ventas o concesiones de predios, la ley habilita a la Corporación a autofinanciarse por medio de los «convenios urbanísticos que cierre con empresas privadas» (Clarín, 4/8). De este modo, el objetivo anunciado de utilizar sus recursos para «mejorar la infraestructura y el equipamiento urbano de la zona sur» quedará condicionado a las obras que potencien los emprendimientos inmobiliarios. La perspectiva de que los amplios terrenos inocupados de la ciudad puedan ser aprovechados para la erección de viviendas accesibles no se encuentra establecida en ningún punto del Código. El «desarrollo del sur postergado», prometido por los frepasistas, es, en definitiva, un operativo inmobiliario que acentuará aún más la polarización social en la ciudad.


Por un programa de los vecinos trabajadores


Pero el boom de obras privadas y empleos que se promete va a chocar con límites insalvables. Es que ya existen, en la Ciudad de Buenos Aires, 60.000 viviendas y locales comerciales que no se pueden vender, mientras que «el número de locales cerrados en shoppings se incrementó en mayo un 18% respecto del mismo mes de 1999» (Ambito Financiero, 31/7). El plan de especulación inmobiliaria para el sur choca con estas tendencias a la sobreacumulación y a la quiebra económica incluso en el rubro de los «servicios».


El movimiento popular y vecinal debe debatir la perspectiva de desastre que conlleva la privatización de la ciudad, y oponerle un programa propio. Reclamemos los terrenos de urbanización futura para la construcción de viviendas modernas accesibles para todas las familias sin techo, con espacios verdes y obras públicas que garanticen el equilibrio urbano y social de la ciudad. Abajo el «plan» urbano de Soros y los privatizadores: por un plan bajo control de las organizaciones obreras y vecinales de la Ciudad de Buenos Aires.

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