24/11/2016

Una “emergencia social” al servicio del ajuste


Emilio Pérsico, el dirigente del papista Movimiento Evita, dijo que el gobierno de Macri lanzó “una lluvia de recursos” para los sectores más vulnerables, entre ellos los que cobran planes sociales o están incluidos en lo que denomina trabajadores de la Economía Popular, es decir aquellos que sobreviven, en la mayoría de los casos con ingresos de miseria, realizando trabajos precarios, organizados en cooperativas.


Esa “lluvia de recursos” de la cual habló Pérsico lo llevó a afirmar que ahora están solucionados los problemas más acuciantes de esos sectores empobrecidos por la crisis y la desocupación.


Ahora bien, ¿en qué consiste exactamente esa “lluvia de recursos”? El acuerdo establece que alcanzan a un total de $25.000 millones para los tres años, es decir a 694 millones mensuales.


Según La Nación (24/11), el gobierno vivió el acuerdo como un triunfo. Es que la “emergencia social” pactada está inclusive por detrás de los ya limitados planteos originales del triunvirato piquetero y se asegura con ella la neutralización de estas organizaciones en el marco de su política de ajuste.


Los dirigentes de las tres organizaciones que van a estar muy cerca del manejo de esta masa de dinero (Movimiento Evita-CTEP, CCC y Barrios de Pie) sostienen que solo en el segmento de la “Economía Popular” hay un total de 1 millón de personas, es decir que “la lluvia de recursos”, si solo fuera para ellos, les aportaría un extra de $694 a cada uno. Más que lluvia, es apenas una muy suave llovizna.


Sobre esta base, los tres movimientos piqueteros cooptados por el gobierno y por el Papa y que se han colocado a la vera de la burocracia de la CGT, decidieron, siguiendo los pasos del triunvirato cegetista, levantar la movilización que habían anunciado.


Ratificando el papel de bomberos y de liquidadores de las reales reivindicaciones de los sectores que dicen representar, Pérsico pronosticó un "diciembre tranquilo" porque, con esta “lluvia” aportada por Macri, "las fiestas están cubiertas” ya que “todos los argentinos” tendrán “un pan, un pollo y una sidra para festejar”.


Pero, además, en el acuerdo firmado con la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, las tres organizaciones papistas se arrogan la representación de todo el movimiento piquetero y popular y suscriben, como contrapartida de la “lluvia de recursos” una cláusula de paz social, es decir que pretenden maniatar a la lucha de los desocupados y los trabajadores informales durante todo el gobierno de Macri. Los mejores garantes de la gobernabilidad y el ajuste.


Más allá de las fiestas, queda el acuerdo de "llevar a $ 4000 los programas Ellas Hacen, Argentina Trabaja y Trabajo Autogestionado a partir de diciembre", "un bono de 2.030 pesos (por única vez) para los beneficiarios de los programas de empleo del ministerio de Desarrollo Social, a pagarse antes de fin de año".


Y en el bolso de los recuerdos, el reclamo marketinero que hicieron y levantaron en pocos días, de la necesidad de crear un millón de puestos de trabajo. En su lugar, queda un ingreso de $4000, equivalente al 20% del costo de la canasta familiar, es decir la miseria permanente.


El programa de las organizaciones piqueteras independientes del gobierno y de los partidos patronales es: plan de lucha por trabajo genuino, planes sociales y seguro al parado equivalentes al 75% de la canasta familiar.

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