26/04/2001 | 704

«Una lucha sin fronteras»

El Plenario de piqueteros que se realizó en la Capital, el pasado sábado 21, fue una verdadera radiografía de los procesos de lucha que recorren Buenos Aires. Estuvieron presentes los trabajadores de los hospitales y escuelas públicas; la juventud explotada que se organiza en los supermercados y también los jóvenes motoqueros; los activistas gráficos y los de Metrovías, protagonistas actuales de luchas extraordinarias. Junto a ellos, participaron compañeros desocupados del Bajo Flores y de Almagro, que comienzan a empadronarse y a organizar sus comisiones de lucha. Estuvo también una vasta representación del movimiento de lucha por la vivienda: delegados de villas y asentamientos, desde Lugano, Bajo Flores y Soldati hasta la Villa de Retiro; los hombres y mujeres de Barracas, La Boca y San Telmo que enfrentan el drama de los desalojos. Pero junto a ellos, los vecinos inundados de Belgrano, reclamando por un resarcimiento que el gobierno de Ibarra reservó para los grandes comerciantes.


Como señaló José Villalba, del Futrade de Matanza (invitado a participar del plenario), «estamos ante una lucha que no tiene fronteras». José aludía, en primer lugar, a las reivindicaciones comunes de todos los explotados del país, y también a la presencia de compañeros extranjeros que trabajan o viven en Buenos Aires (el plenario votó contra toda discriminación hacia ellos, y por la entrega inmediata y gratuita de documentación a quienes lo requieran). Pero la gran frontera que borró el plenario es la de los trabajadores ocupados y los desocupados. En vez de «confinar» a los desocupados o sin techo a las «medidas» o reclamos «asistenciales», el plenario levantó un programa para toda la clase obrera, con independencia de su situación circunstancial. Como relató un dirigente de los desocupados de Bajo Flores, «fuimos a reclamarle al gobierno trabajo con un salario digno, de 600 pesos». En el congreso del 21, los desocupados intervinieron, deliberaron y votaron como una parte inseparable de todo el movimiento obrero de la Capital.


El congreso piquetero culminó votando importantes resoluciones de lucha: el apoyo activo a los gráficos de Recali y Agropa, que realizan un festival de solidaridad el próximo viernes 27; un acto contra el hostigamiento del gobierno y la policía a los vecinos de Padelai y contra los desalojos en San Telmo y La Boca, el próximo viernes 4 de mayo; finalmente, se aprobó una marcha común para el 29 de mayo hacia la Casa de Gobierno de la Ciudad, encabezada por las comisiones de desocupados. El plenario piquetero se ha postulado, así, como una herramienta práctica de movilización para los trabajadores y vecinos de toda la ciudad.


La banca del PO y los piqueteros


El bloque legislativo del PO trabajó activamente por este congreso. Muchas de las reivindicaciones y propuestas de organización planteadas el 21 tuvieron como impulsora y orientadora a la banca del Partido Obrero: desde la ley de salario mínimo a la lucha contra los desalojos, pasando por la investigación de las obras públicas «truchas» en Belgrano. Así concibe el Partido Obrero a la acción parlamentaria: como un factor de organización y centralización política de las luchas de los explotados. Pero la fusión entre la bancada obrera y los piqueteros dice mucho, también, del rumbo y las enormes perspectivas del movimiento de lucha que estamos poniendo en pie: rechazamos la pretensión de diluir a los piqueteros en el apoliticismo, en la lucha sin programa y sin perspectiva. En cambio, luchamos abiertamente para que el movimiento piquetero abrace un programa de salida y una organización propia, es decir, un partido.

 

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