28/07/2021 | 1627
Editorial

Unidad de la Izquierda para enfrentar a los ajustadores

Andrés/ Ojo Obrero Fotografía

Las elecciones legislativas muestran un escenario atravesado por la fragilidad económica, la voracidad capitalista y la desilusión de un gran sector del electorado frente a las promesas gubernamentales incumplidas. Venían a terminar con el ajuste de Macri y terminaron perfeccionándolo.

La autorización de Cristina Fernández de Kirchner, en la largada de la campaña electoral, para usar los Derechos Especiales de Giro (4.300 millones de dólares) del FMI para pagar la deuda que el gobierno tiene con el mismo organismo, buscó llevar tranquilidad a los mercados y grupos acreedores. En contraste, no hubo ningún anuncio para los sectores populares a los que dice defender contra las ofensas del macrismo. Ningún sector gubernamental tiene en mente destinar al menos una parte a la reactivación de la economía, la generación de obras públicas y la asistencia a la población laboriosa que sufre el ajuste en la pandemia. Ni mucho menos cuestionar el pago de una deuda usuraria, deporte que solo practican discursivamente cuando gobiernan otros.

El oficialismo y la burocracia sindical

Los sectores sindicales y de movimientos sociales que integran las listas del FdT son cómplices de esta orientación y están allí como garantes de la misma: fue Palazzo, candidato a diputado por el FdT en Buenos Aires, el que largó con paritarias del 29% este año para buscar disciplinar el conjunto de las mismas a una meta inflacionaria totalmente mentirosa, que fue colocada en el Presupuesto 2021. El dirigente sindical buscaba así hacer su aporte a la pérdida de poder adquisitivo de las masas frente a la inflación. Lo propio hicieron la UTEP, el Evita y otros sectores ligados al clero y al gobierno, que permanecieron inmóviles y arrancando puestos en el Estado para algunos de ellos durante este año y medio de gobierno.

En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, este sindicalismo empresarial y cómplice está representado por Alejandro Amor encabezando las listas legislativas, el burócrata sindical peronista de los municipales de CABA, aliado por excelencia de Macri y Larreta y principal obstáculo para concretar el pase a la planta profesional de las enfermeras de la Ciudad. Lo mismo ocurre en el resto del país. La paridad de género que puede crecer levemente en el Congreso como fruto de la integración de listas actual no incluye la presencia de mujeres activistas del propio movimiento de mujeres sino un copamiento de las Vidal o de las empresarias del PJ.

El guiño de la vicepresidenta no es menor, porque respalda con él una política económica más extendida, que busca el equilibrio fiscal a costa de la pulverización del gasto público a través de la inflación. En definitiva, lo que resulta un gran mal para la población, la inflación, es el principal aliado del gobierno capitalista para cumplir con las metas exigidas por el FMI. Bajo esta orientación, el gobierno pasó de gastar 6,4% del PBI durante el año 2020 en asistencia por la pandemia a un 1,4% en 2021. En lo que va del año se recortaron las jubilaciones, los salarios y los ingresos populares en general, y se aumentaron considerablemente los subsidios a los capitalistas. El golpe a los sectores populares ha sido y es brutal.

La oposición patronal

Por su parte, los candidatos del espacio macrista que busca “desmacrizarse” no dicen palabra sobre el rumbo económico del gobierno ni sobre las expresiones de CFK que suelen encontrar retruques en Bullrich u otros dirigentes de ese espacio. El acuerdo con el lineamiento general del gobierno en materia económica y en particular en el rumbo de los acuerdos con el FMI es bastante extendido.

Esta oposición, que gobernó dejando al país más endeudado y en la miseria, no puede ser alternativa para los que se sienten desahuciados por las promesas de campaña de un gobierno que dijo que volvía con asado, fútbol y plata en el bolsillo de los trabajadores y terminó haciendo lo contrario. El capital nota el descontento y busca dar manija a los Milei y Espert para que la bronca popular se desvíe hacia opciones que se proclaman “libertarias” y que son su opuesto, fascistas. Es interesante escuchar la encendida defensa del gobierno de Carlos Menem por parte de Milei, algo que lo coloca en el campo de la mayoría de los funcionarios del gobierno actual que integraron y defienden a aquel gobierno también. El Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad tiene la tarea central de enfrentar esta operación política para que el descontento popular se traduzca en crecimiento de esta izquierda que lucha en las calles y que lleva los reclamos populares al Parlamento.

Este encuentro que existe en materia económica entre “la derecha” y el “populismo” habla de la brutal derechización que se operó en las filas de la antiguamente llamada “centroizquierda” y de los sectores progresistas del propio peronismo que se han incorporado al gobierno para pasar a justificar medidas que en el pasado repudiaban. En contraste con esta capitulación, amplios sectores populares rompen la contención social y salen a luchar, y para ellos es importante emerger como una alternativa política.

Luchas e independencia política

Las luchas más destacadas de los últimos tiempos solo tienen representación en las listas del FIT-U: las mujeres que pelearon por el aborto legal, la lucha por la separación de la Iglesia del Estado, la organización de las trabajadoras de casas particulares, la lucha de la juventud por la educación y la conectividad, la pelea por las paritarias, todas estas luchas tienen expresiones genuinas en las listas de la izquierda. En Córdoba, donde nuestros aliados electorales buscaron confinar a representantes de los grandes movimientos de luchas de la provincia, debimos presentar lista aparte, como una excepción a una realidad nacional en la que vamos en la lista “Unidad de la Izquierda” en 22 de los 24 distritos del país.

Por su parte, la lista separada que presenta el MST en el FIT-U en casi todo el país debilita la pelea central que debemos dar contra los ajustadores y está basada en una campaña errática contra los partidos que nos unimos en una lista común “Unidad de la Izquierda”. Hablan de personalismos y de renovación de la mano de los Bodart y las Ripoll, que vienen presentándose como candidatos hace décadas; muy poco serio. El punto más serio es que agitan la ampliación del frente sin precisar a quiénes y reivindicando el frentismo que los llevó a integrarse a listas con Pino Solanas y con Luis Juez, verdaderos fracasos de experiencias políticas con dos dirigentes que terminaron uno integrado al gobierno peronista y el otro pasándose al macrismo y haciendo escandaletes fachos en los medios. Este tema resulta serio porque habla de un desvío al que la conducción del MST quiere llevar al FIT-U, algo que resulta inadmisible de parte de quienes se integraron tardíamente en él, justamente habiendo fracasado con sus incursiones frentistas anteriores.

El desafío de la izquierda es ofrecer una salida desde el campo de la completa independencia con relación a los bloques ajustadores y al Estado capitalista, y lograr que la desilusión con el gobierno se traduzca en el fortalecimiento de la izquierda como alternativa política.

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