30/01/1996 | 481

Victoria en Boeing, derrota en Caterpillar

Por L.O

A mediados de diciembre culminaron en los Estados Unidos dos importantes huelgas con resultados diametralmente opuestos: victoria en la Boeing; derrota en Caterpillar.


Victoria en la Boeing


Después de 69 días de huelga, el contrato colectivo firmado en la Boeing para los próximos cuatro años establece, amén de conquistas salariales, dos reclamos fundamentales de los trabajadores: el mantenimiento de la financiación del seguro de salud a cargo de la empresa por los próximos tres años (en el cuarto la cuestión será reexaminada) y el derecho sindical a fiscalizar la política de la empresa de ‘subcontratar’ la construcción de partes de aviones en otros países. La partronal pretendía que los trabajadores financiaran una parte del seguro de salud y profundizar la política de ‘subcontratos’… que en los últimos años provocó la pérdidad de más de 18.000 puestos de trabajo.


La victoria llegó poco después de que los trabajadores rechazaran, por más del 60% de los votos, el acuerdo que habían alcanzado la patronal y el sindicato. La huelga, entonces, “comenzó a alcanzar verdaderamente a la compañía” (ídem), multiplicando las demoras en la entrega de los aviones y provocando “importantes repercusiones financieras” para la Boeing.


La ofensiva patronal contra las conquistas obreras es una consecuencia directa de la envergadura de la crisis mundial. “Boeing y Airbus (su principal competidor) tienen una capacidad de producción excedente del 50%. McDonell Douglas y Fokker, del 30%… Boeing construye hoy la mitad de los aviones que en 1982” (ídem).


Derrota en Caterpillar


En contraste, los trabajadores de Caterpillar sufrieron una dura derrota: después de 18 meses, se vieron obligados a levantar la huelga sin obtener ninguna de sus reivindicaciones. A diferencia de la Boeing, los trabajadores de Caterpillar no lograron paralizar la producción, que se mantuvo con rompehuelgas y capataces.


Hasta la huelga de la Boeing, la recuperación del movimiento sindical norteamericano se había venido desarrollando a través de una serie de ‘derrotas gloriosas’ como la de Caterpillar: en la mayoría de los casos, los trabajadores no lograban derrotar a las patronales pero el surgimiento recurrente de huelgas muy duras ponía de manifiesto que éstos se negaban a aceptar, sin una muy tenaz resistencia, las pretensiones patronales. Otro ejemplo de estas ‘derrotas heroicas’ es la de los trabajadores de prensa de Detroit: después de cuatro meses de huelga contra la agencia DNA —la mayor compañía de diarios de los Estados Unidos— en los que los huelguistas sostuvieron piquetes masivos, choques con la policía y soportaron a pie firme los ataques de los rompehuelgas contratados por la empresa, la patronal “parece estar derrotando a los sindicatos” (The New York Times, 13/11)… pero el triunfo patronal es caracterizado, apenas, como “una victoria a lo Pirro”.


La de la Boeing es la victoria más importante lograda por el movimiento sindical norteamericano en mucho tiempo y marca, por lo tanto, un progreso en su recuperación. Esta es su importancia.