09/03/2006 | 936

Se puede establecer una relación entre la destitución de Ibarra y las perspectivas cotidianas de cada uno de nosotros?


 


Claro que sí.


 


Para los familiares de las 194 víctimas de Cromañón, la destitución es un refuerzo para que los culpables sean castigados en sede judicial.


 


Es también una advertencia contra los gobernadores, como Solá o De la Sota, que son responsables políticos de las masacres que se cometen en los penales y también en las comisarías de todas las provincias.


 


Es un refuerzo para el combate popular contra el ‘gatillo fácil’ y para derrotar al binomio de la policía y los grandes delincuentes que siembran la inseguridad en los barrios.


 


Para la Asamblea de Gualeguaychú, por ejemplo, la derrota del gobierno que quiere poner fin a los cortes contra las papeleras, fortalece la lucha contra el capitalismo contaminante.


 


La destitución ofrece mayores posibilidades de éxito a la lucha de los trabajadores, porque debilitó al gobierno que está jugado en contener los reclamos salariales a niveles incompatibles con la canasta familiar.


 


La destitución de Ibarra es un golpe al mecanismo social y político de los que pagan la deuda usuraria con el dinero del pueblo, de los grandes capitales y de los que especulan con el suelo urbano.


 


La destitución de Ibarra dejó al desnudo la división de la clase capitalista y de sus políticos, y puso a la vista de todos una pelea sin cuartel por el manejo del botín estatal y la participación en los grandes negocios.


 


Pero la destitución fue arrancada por una movilización popular enorme, tanto más profunda cuanto que nacía del dolor de las injusticias extremas.


 


A diferencia de las comparsas de Ibarra, movidas por el interés o por el aparato, la movilización por la justicia por Cromañón movilizó a gente decidida.


 


El gobierno estaba simplemente aterrorizado ante la posibilidad de que una impunidad pusiera en pie a “los padres y familiares de Plaza de Mayo”, en especial cuando algunas Madres de otrora se han pasado al oficialismo.


 


La lucha gana nuevos bríos.


 


Vayamos a la gran jornada del próximo lunes 13, para echar a la gendarmería de Las Heras y para que se respeten los compromisos del gobierno con los trabajadores petroleros.


 


A 30 años de la dictadura sangrienta que impusieron los mismos capitalistas que hoy apoyan a Kirchner, digamos No a la militarización.


 


El 24 nos encontramos en la Plaza, que el gobierno impostor, los políticos patronales, los burócratas sindicales y los ‘piqueteros’ truchos nos pretenden arrebatar.


 


Los pibes de Cromañón: Presentes… Ahora… y Siempre.

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¡Cárcel efectiva a Montes de Oca y Díaz Cáceres!