15/07/2020

Villa Gesell: buscan aprobar un Código Urbano a medida del capital inmobiliario

El Código de Ordenamiento Urbano (COU) que está tratando en el Concejo Deliberante de Villa Gesell, impulsado por el intendente Gustavo Barrera, fue redactado a medida de los intereses del capital inmobiliario, atenta contra el ambiente y no atiende ninguna necesidad habitacional de la población.

La aprobación se viene postergando, sin embargo, a partir de la movilización popular y el rechazo de organizaciones ambientalistas del distrito. Por eso pretenden resolverlo entre gallos y medianoche, durante el aislamiento social obligatorio.

El contenido del COU

El 83% de la tierra que sería afectada a la rezonificación apunta a ser destinada a la especulación inmobiliaria, mientras tan solo el 17% está dirigida al uso de vivienda permanente. Esto permitiría la obtención de enormes beneficios de renta por parte de los pulpos inmobiliarios. Según denuncia el arquitecto Julián Stramigioli, la propuesta que está en debate plantea entre otras cosas incorporar como suelo urbano lo que actualmente es área complementaria (sin construcción), desde el límite norte urbanizado de la ciudad hasta el límite con el partido de Pinamar, y desde Mar Azul hasta la Reserva del Faro Querandí.

A su vez, propone financiar la ejecución de las obras de infraestructura necesarias para el área urbana ya consolidada a través de dos mecanismos: una tasa adicional que se cobrará a cada nuevo proyecto de construcción -atando la necesaria infraestructura hacia la población residente al éxito de la especulación inmobiliaria-, y a través de la participación en la valorización inmobiliaria -utilizando los recursos establecidos por la Ley del Hábitat para supuestamente contribuir a las urbanización de villas, asentamientos y barrios carenciados.

Por eso este COU agrava en lugar de solucionar la situación habitacional que padecen vastos sectores de la población trabajadora que residen en Villa Gesell todo el año. No se da respuestas a problemas como la contaminación de las napas de agua, las inundaciones de áreas urbanas por la impermeabilización de los suelos, la falta de agua potable, de cloacas y de acceso a la vivienda. No se tiene en cuenta el impacto ambiental del actual COU, como la destrucción de los médanos, que son el principal reservorio de agua dulce, la erosión de todo el frente costero, el crecimiento de sombra en playa, o la destrucción de flora y fauna local.

Tampoco se analiza el parque habitacional existente, la densidad poblacional. No se abordan las condiciones reales de los establecimientos educativos, que presentan un cuadro de hacinamiento que se agudiza cuando se habla de la vuelta a la presencialidad ni se planifica que cada establecimiento educativo tenga su edificio propio. No se da respuesta a las condiciones deficitarias del hospital ni de la infraestructura sanitaria que el distrito arrastra y que se agudiza en este contexto de pandemia (de lo que el reciente anuncio de creación de una salita en una plaza del Barrio de Monte Rincón es una operación de maquillaje). A la fecha seguimos esperando los proyectos de Hospital Materno-infantil y del Nuevo Hospital, que reflotan en campaña electoral pero nunca vemos terminados, motivo por el cual cualquier operación simple o un parto de riesgo debe derivarse a Mar del Plata o a hospitales aledaños.

Según el Censo de Población, Hogares y Vivienda de 2010, en Villa Gesell más del 40% de las viviendas existentes respondían al uso turístico. De la población estable, unas 400 viviendas no cumplían con las condiciones mínimas de habitabilidad, otras 300 familias vivían en condiciones de hacinamiento, 862 hogares tenían necesidades básicas insatisfechas. Se contabilizaban casi 1.000 viviendas precarias, mientras que el 27 % de las viviendas padecía un acceso insuficiente a los servicios básicos.

No hay grieta en la defensa del capital inmobiliario

Un dato no menor es que el actual presidente de la comisión del Concejo que está tratando el COU es Sergio Coronel, martillero público y concejal del Frente de Todos.

Gerardo Galli, actual secretario de Planeamiento Municipal de la gestión del Frente de Todos, fue antes candidato de Cambiemos. El funcionario reconoce que “el nuevo COU volvería viables proyectos como El Salvaje que eran técnicamente inviables” (El Fundador, junio 2020), es decir proyectos que han tenido un fuerte cuestionamiento por parte de la población y las organizaciones ambientalistas.

Con el nuevo COU se busca ofrecer un marco legal que integre los emprendimientos comerciales e inmobiliarios que se vienen construyendo de manera clandestina sin la convalidación provincial: El Salvaje, Linda Bay, Chacras del Mar, Altamar. Algunos proyectos de este tipo habían sido frenados desde 2010 por la intervención popular, como es el caso de Mandalay. Galli reconoce que las reuniones que sostuvieron con los vecinos fueron una cortina de humo, porque “hay cuestiones que se incorporaron y otras que no, la palabra final la tiene la provincia”. Este funcionario se vería beneficiado por haber comprado 55 hectáreas de un terreno que se revalorizaría exponencialmente con la reforma del COU, todo una demostración de los intereses en juego.

La cuestión se puede resumir en las palabras del intendente Barrera: “¿Sabes cómo se da trabajo a Villa Gesell? Es sencillo. Tenemos que aprobar un Código de Ordenamiento Urbano que permita traer inversiones seguras, y que realmente esas inversiones estén enfocadas a desarrollar zonas que todavía no se han desarrollado”(Canal 2 local). De esta manera apunta a seguir consolidando al turismo y a la construcción como los dos ejes principales de la economía local, cuando son dos actividades que implican una alta precarización laboral, ganancias extraordinarias para unos pocos y que dejan como saldo una enorme desocupación en los momentos del año en que las patronales no requieren de la mano de obra.

Una salida

Desde el Partido Obrero de Villa Gesell hemos puesto especial atención en este punto y lo hemos denunciado públicamente. Se trató incluso de una lucha que hemos colocado en la agenda de los últimos dos procesos electorales, alertando a la población.

Contra este COU a medida del capital inmobiliario planteamos fortalecer la asamblea en defensa del médano costero, que viene funcionando contra la instalación de antenas contaminantes y contra el tratamiento de este Código, e impulsamos la puesta en pie de asambleas en cada barrio para deliberar sobre las necesidades habitacionales de la población trabajadora.

Vamos por una coordinación de asambleas para suspender el tratamiento del COU, exigir la apertura de los libros contables del municipio, que se garantice el acceso a la vivienda digna al conjunto de la población laboriosa, que se anuncien plazos de provisión y extensión de la red de servicios, la construcción de la infraestructura necesaria para salud y educación, y frenar la instalación de antenas contaminantes. Planteamos además la conformación de una comisión investigadora independiente que integre a la asamblea en defensa del médano costero, atendiendo a las necesidades resueltas por la población y al estudio del impacto ambiental.

Para ello es necesario desenvolver un movimiento de lucha, independiente de todos los bandos patronales, que tenga como norte la defensa del ambiente y la defensa de cada reivindicación popular contra toda especulación inmobiliaria.

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