27/08/1998 | 598

Ya co-gobiernan contra el pueblo

La consigna de la gobernabilidad está aproximando los últimos dieciocho meses de Menem a lo que fueron los últimos cuatro meses efectivos de Alfonsín. Se confirmaría en tal caso aquello del que a hierro mata a hierro muere y que el que sube con golpes de mercado, con los mismos golpes baja.


Aunque Corach haya respondido a la idea con una risa histérica, la sugerencia de co-gobernar no partió del Chacho, quien contra todo lo que se diga no es un hombre ducho en iluminar ideas. Partió de la verdadera usina, el Citibank, en la cena que reunió a medio gabinete con los mandamases capitalistas de Argentina. El mensaje era razonable: puesto que la Alianza ha bajado todas y cada una de las banderas que pudieran parecer amenazantes al establishment, convendría asociarla en la aprobación de los proyectos de leyes que los capitalistas necesitan para capear la crisis económica. Que Menem pueda sentirse ofendido con la idea es por lo menos razonable; es que después de ser usado por el Citi como trapo de provocación con la re-reelección, el mismo Citi quiere que Menem ahora se limite a jugar el papel de presidente interino por un montón de tiempo. Ante el emplazamiento del Citibank, a los muchachos menemistas no se les ocurrió mejor cosa que reflotar la re-reelección.


Una flor de crisis


El tema del pacto de gobernabilidad nace directamente de la amenaza que representa la crisis económica. Aunque repitan que el sistema está fuerte, la gran patronal es conciente de que el buque se puede ir a pique en cualquier momento.


Es que la crisis no se manifesta solamente en que el empleo viene cayendo al igual que la producción, o que los ingresos de la exportación agropecuaria hayan caído en más de dos mil millones de dólares. Una reciente resolución del Banco Central autorizó a los bancos a contabilizar sus tenencias de bonos y acciones al valor de su emisión, y no al que tienen en el mercado, porque en este último caso «los bancos se verían obligados a mostrar fuertes quebrantos» (El Cronista, 24/8). Es decir que el tan mentado sólido sistema bancario no puede soportar el registro de los títulos en su cartera al valor real.


El mismo diario comenta al día siguiente que los grandes pulpos necesitan refinanciar una deuda externa de dos mil millones de dólares antes de fin de año, lo que en las actuales condiciones es imposible. A lo sumo podrían zafar con un llamado ‘crédito puente’ de muy corto plazo, para no caer en la insolvencia. Cualquiera puede imaginar los intereses que se van a pedir para cruzar el puente.


La situación se presenta tan apremiante que el pulpo petroquímico Atanor decidió usar su plata para comprar sus propias acciones y hacerlas, de este modo, subir de valor. Ocurre que las empresas ofrecen sus acciones como garantía para renovar sus deudas y al precio en que se cotizan en la actualidad, más que garantía son una plomada. Pero se puede adelantar desde ya que Atanor o cualquier otra para el caso, no tiene condiciones para revertir la baja.


Lo más importante es, sin embargo, el impacto que ya tiene la crisis brasileña. Brasil perdió seis mil millones de dólares en tres semanas, exactamente despues que privatizó al gigante Telebrás en una licitación calificada como exitosa. Telebrás vale hoy un 30% menos de lo que se cotizó al momento de la venta. Lo que es peor es que sus compradores no podrán recurrir al mercado internacional para financiar las inversiones que prometieron, porque el financiamiento internacional se ha secado. Los grupos españoles que se embarcaron en la aventura habrán de terminar peor que Iberia con Aerolíneas, esto porque en forma simultánea tambien se está yendo a pique la Bolsa de Madrid que financiaba sus aventuras en Sudamérica.


El único recurso que le ha quedado a Cardoso para hacer frente a la fuga de capitales es indexar la deuda interna brasileña, de 300.000 millones de dólares, al dólar con tasa de interés variable. La medida apunta a salvar a los bancos, otra vez más, cuya tenencia de deuda pública viene perdiendo valor todos los días. El derrumbe brasileño es sólo un asunto de oportunidad, es decir que está fuera del control del gobierno.


El Mercosur, de cualquier modo, ya sufre sus efectos, porque el acuerdo automotriz está a punto de naufragar y porque se ha desatado, además, una guerra de precios entre las siderúrgicas de ambos lados. Menem no quiere co-gobernar dentro de Argentina precisamente cuando más necesitaría que el Mercosur pudiera tener un gobierno común.


 


Pero para qué se necesita a la Alianza


La paradoja del pacto de gobernabilidad es que lo suscribirían dos fuerzas carentes de todo gobierno. Menem no disciplina al PJ, no disciplina a su bloque parlamentario, ni tampoco goza de la confianza de sus mandantes. Duhalde todavía no disciplina nada e incluso fue ignorado en la propuesta de co-gobierno. Aun con estas limitaciones, acepta participar de la gobernabilidad del ‘modelo’ agotado y luego muerto. ¿Pero quién puede necesitar en realidad a la Alianza?


Es que preguntado tres veces seguidas por Página 12 (23/8), acerca de qué haría para capear la crisis, el economista de la Alianza, Machinea, respondió otras tantas veces que haría lo mismo que Roque Fernández. Sólo que fue más lejos que el menemista más cavernario, ya que dijo que una eventual eliminación de los contratos basura crearía «un problema en el mercado de trabajo»; tambien se pronunció por la reducción de las indemnizaciones por despido. Como a su lado tenía al economista del Frepaso, Rozenwurcel, que balanceaba aprobadoramente la cabeza, resulta claro que ‘vox Machinea, vox Alianza est’. Machinea, como lo volvió a demostrar en la entrevista, es apenas un empleado de Techint.


De manera que una triple Alianza de gobierno entre Menem, Duhalde y la Alianza, crearía un problema mayor que el que resolvería, porque dejaría un vacío político en el campo opositor. De modo que la risa de Corach no sería tan absurda si no fuera que el gobierno ha perdido por completo la iniciativa política. Según los encuestadores, la Alianza ha estado perdiendo cinco mil intenciones de voto por día, que en lugar de irse a Duhalde, han pasado a engrosar a los indecisos.


 


La reforma laboral


La co-gobernabilidad no necesita de un pacto, ya que se da en los hechos. Es lo que ha ocurrido con la reforma laboral, donde al privar al proyecto menemista de quórum la Alianza se ha limitado a cumplir con las órdenes de la UIA y de Techint. En una reunión con la Alianza, el justicialo-duhaldo-techinista Claudio Sebastiani, presidente de la UIA, coincidió en que el proyecto debía ser reformulado en aquello que Machinea ya había señalado: mantener los contratos precarios hasta que se asegure una reforma impositiva que elimine los aportes patronales sobre todos los contratos regulares. La Alianza quiere también que se reduzcan drásticamente las indemnizaciones.


Lo que es difícil de entender es por qué la CTA, el MTA, la CCC, o sea la Mesa de Enlace, insistió en felicitar a la Alianza por no dar quórum, salvo que la posición real de esa Mesa sea más anti-obrera que la de la CGT. Los líderes de la Mesa ya están tomando partido por la candidatura de Duhalde, el hombre ‘anti-modelo’ que recibe felicitaciones de los grandes aprovechadores del modelo, como la Fundación Mediterránea. Varios medios consideran un hecho la alianza Cavallo-Duhalde; uno y otro, por lo menos, evitan cuidadosamente atacarse en público. Pues es a esta candidatura cavallista de Duhalde que ha decidido prestarle apoyo Palacios, de la UTA, al sostener la pre-candidatura del duhaldista Bancalari a la gobernación de Buenos Aires.


 


Cuando la táctica es la estrategia


En las condiciones de una brutal crisis capitalista y una tendencia de los partidos patronales y pequeño burgueses a unirse para defender al régimen en bancarrota, no existe otra táctica que explicar a los trabajadores que es necesario que sus organizaciones rompan con los patrones y, con una dirección fiel a sus intereses, imponga una alternativa política en nombre de la clase obrera.


Es indudable que el agravamiento de la crisis económica significa un nuevo golpe al intento de instalar con adelanto el escenario electoral del 99, y así lo demuestra el hecho de que los contrincantes discutan la posibilidad de co-gobernar incluso antes de haber logrado designar a sus candidatos.


Es necesario convocar a la clase obrera a luchar por una salida propia a la crisis.


  • Para que se abran las cuentas de las patronales que reclaman más austeridad y se establezca un control obrero que evite la fuga de capitales y el sabotaje a los intereses de los trabajadores
  • Para que se desconozca la deuda externa, porque su pago sólo sirve para acelerar la bancarrota económica.
  • Por un impuesto extraordinario a los grandes capitalistas que sirva para financiar a la economía nacional y haga frente al derrumbe capitalista mundial.
  • Por un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar. Por el inmediato aumento de los salarios y de las jubilaciones.
  • Por un subsidio público a todos los desocupados y el reparto de las horas de trabajo para acabar con la desocupación.
  • Por la unidad política inmediata de América del sur y de toda América Latina, para enfrentar la ofensiva de los capitales imperialistas y la cobardía, impotencia y entreguismo de la burguesía nacional.


Que las organizaciones obreras y todas las organizaciones populares rompan con los capitalistas y sus partidos, para impulsar un plan de lucha y la huelga general, que impongan nuestras reivindicaciones.

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