25/04/2002 | 751

Murió un luchador: Eduardo Ramírez, «El Santia»

Eduardo había nacido en Santiago del Estero hace 42 años.


Como muchos trabajadores, padecía una enfermedad propia de la miseria del capitalismo, el mal de Chagas.


«El Santia» nunca se resignó a dejar de hacer lo que le gustaba: el fútbol (aunque la enfermedad no se lo permitiera) y defender los derechos de los trabajadores.


Fue vicepresidente de la Junta Vecinal de Unidad y Lucha junto a los compañeros que en el año 1988 tomaron las tierras de la ex Sasetru en Avellaneda.


Fue delegado textil hasta que quedó desocupado; siguió laburando de changas hasta que con otros compañeros emprendieron la organización de la Comisión Interbarrial de Desocupados de Avellaneda.


Eduardo venía del peronismo, pero se planteó la necesidad de una organización independiente de los trabajadores. Se integró al Polo Obrero; en las últimas elecciones la lista de candidatos piqueteros que presentamos en Avellaneda.


Con Eduardo marchamos a los cortes de avenida Mitre, en Plaza Alsina; al bloqueo que durante cinco días hicimos con el Bloque Piquetero en el Polo Petroquímico de Dock Sud. Trabajamos por los comedores, no sólo en Corina, sino también en Villa Inflamable.


Este fin de semana del 20 y 21 de abril, cuando lo perdimos,7 él lo vivió como siempre: el sábado, fue al cacerolazo a Plaza de Mayo con el Bloque Piquetero, y el domingo, se jugó un partido de fútbol, donde un infarto nos arrancó al «Santia».


Fue un luchador, un piquetero, por eso el lunes 22, cuando tuvimos que enterrarlo, lo hicimos movilizados con los compañeros de la Interbarrial, familiares, amigos y vecinos, desde el barrio hasta el cementerio, cortando las calles como él lo hubiera querido. Como dijo su hermano al despedirlo: «Se fue un luchador, hay que darle para adelante a la lucha».

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