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6 de septiembre de 2007 | #1008

Contra la derecha, sí; con los centroizquierdistas, no

"Combatimos a Koniov, no apoyamos a Kerensky" (Lenin)
Por Lenin

“La sublevación de Kornilov representa un viraje de los acontecimientos en un extremo inesperado (inesperado por el momento y por la forma) e increíblemente brusco. Como todo viraje brusco exige una revisión y un cambio de táctica. Y como toda, revisión, con esta hay que ser muy prudente para no caer en una falta de principios... Nosotros no debemos apoyar a Kerensky ni siquiera ahora. Es una falta de principios. Preguntarán: ¿es posible que no haya que luchar contra Kornilov?¡Por cierto que sí! Pero no es lo mismo, hay un límite; y ese límite los trasponen algunos bolcheviques cayendo en una “posición conciliadora”, dejándose arrastrar por la corriente de los acontecimientos.

Vamos a combatir y combatimos a Kornilov, como lo hacen las tropas de Kerensky, pero nosotros no apoyamos a Kerensky, sino que desenmascaramos su debilidad, ésa es la diferencia. Una diferencia sutil, pero archiesencial y no se la puede olvidar.

¿En que consiste el cambio de nuestra táctica después de la sublevación de Kornilov?

En que cambiamos la forma de nuestra lucha contra Kerensky. Sin debilitar en un ápice nuestra hostilidad contra él, sin retirar una sola palabra dicha en su contra, sin renunciar al objetivo de derribar a Kerensky, decimos: hay que tomar en cuenta al momento; no vamos a derrocar a Kerensky enseguida; ahora encaramos de otra manera la tarea de luchar contra él, o más precisamente, haciendo ver al pueblo (que lucha contra Kornilov), la debilidad y las vacilaciones de Kerensky. También antes se hacía esto, pero ahora pasa a ser lo fundamental; en esto consiste el cambio.

Luego, el cambio consiste en que ponemos en un primer plano el intensificar la agitación a favor de lo que podríamos llamar “exigencias parciales” a Kerensky: que arreste a Miliukov, que arme a los obreros de Petrogrado, que llame a las tropas de Kronstadt, de Viborg...que entregue la tierra de los terratenientes a los campesinos, que implante el control obrero sobre el trigo y loas fábricas, etc., etc. Y estas exigencias no las debemos presentar sólo a Kerensky, no tanto a Kerensky como a los obreros, soldados y campesinos ganados por la lucha contra Kornilov...

Sería incorrecto pensar que nos hemos alejado del objetivo de la conquista del poder por el proletariado. No. Nos hemos acercado extraordinariamente a él, pero no en forma directa, sino de costado. Y hay que hacer agitación en este mismo instante, no tanto directamente contra Kerensky, sino también contra él pero indirectamente, esto es: exigiendo una guerra activa, muy activa, auténticamente revolucionaria contra Kornilov. El desarrollo de esta guerra es lo único que puede conducirnos a nosotros al poder, pero en la propaganda hay que hablar poco de eso (recordando firmemente que mañana mismo los acontecimientos nos pueden colocar en el poder y entonces nosotros no lo dejaremos escapar). Me parece que debería comunicarse esto en una carta (no en la prensa) a las comisiones de agitación y propaganda y, en general, a los miembros del partido. Hay que luchar despiadadamente contra las frases acerca de la defensa del país, del frente único de la democracia revolucionaria, del apoyo al Gobierno provisional, etc., etc. Demostrando que precisamente no son sino frases. Ahora es el momento de obrar: vosotros señores socialistas revolucionarios y mencheviques, hace tiempo habeís gastado estas frases. Ahora es tiempo de obrar. La guerra contra Kornilov hay que hacerla de manera revolucionaria, atrayendo a las masas, levantándolas, inflamándolas, enardeciéndolas (y Kerensky teme a las masas, teme al pueblo)...".

Lenin; “Al Comité Central del POSDR, 30 de agosto (12 de septiembre) de 1917

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