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4 de abril de 2013 | #1262

Subte: entre las tercerizaciones y una paritaria congelada

Pocos días atrás, miembros jerárquicos de empresas multinacionales de la industria ferroviaria -como Alstom, CAF y Siemens- intentaron bajar a los talleres del subte para planificar trabajos tercerizados de mantenimiento de trenes, según una licitación abierta por Subterráneos de Buenos Aires (Sbase). Inmediatamente los trabajadores del taller Constitución pararon, hicieron una asamblea y expulsaron a los intrusos en defensa de sus conquistas. También Sbase (Macri) prepara trabajos de “puesta en valor” de instalaciones -limpieza, pintura- mediante empresas contratistas, antes de la entrega del servicio a la gerenciadora -la cual, ha trascendido, seguirá siendo Roggio/ Metrovías. El pretexto patronal es que harían trabajos por única vez o sólo los que no pueden hacerse en los talleres del subte. Con la misma triquiñuela, se introdujeron los Taselli, Roggio, Cirigliano y Romero en el ferrocarril “para siempre”, con las consecuencias catastróficas conocidas.

En realidad, el intento patronal va más lejos: apunta a quebrar la jornada de 6 horas, el trabajo convencionado y el salario. Estas empresas explotan personal que trabaja el doble por la mitad del sueldo. Delegados de los talleres han denunciado que es falso que se pueda encarar -como asegura el presidente de Sbase- el mantenimiento pesado -que lleva meses y que Metrovías no hace desde hace años- de muchos trenes al mismo tiempo, ya que el 90 por ciento de la flota está afectada al servicio simultáneamente. Un mantenimiento en serio, tal como lo reclama desde siempre la AGTSyP, requiere de una programación sistemática, el personal, equipamiento y los insumos necesarios. Un plenario de talleres reclamó iniciar un plan de acción, que comience con una gran asamblea pública en el Obelisco, para que ninguna tercerizada entre al subte y contra toda flexibilización del trabajo. Expulsar a estas “tercerizadas” del subte y pasar todo su personal a la planta de Metrovías llevó años de lucha. A esto se agrega una reivindicación muy sentida, que todo nuevo personal se contrate por medio de la bolsa de trabajo y a convenio, no con el dedo de la patronal y de la UTA. La conducción del gremio, en cambio, viene teniendo una postura ambigua. En un comunicado del 22 de marzo, dice: “No permitiremos tercerizaciones ni precarizaciones en el subte”.

La oposición no es taxativa, puesto que termina planteando que “nos comprometemos a fiscalizar el cumplimiento de todas las situaciones que se presenten...”, lo que fue dicho en el sentido de ver si se trata, realmente, de trabajos por única vez. Están entrando por el aro.

A todo esto, de la paritaria no hay noticias. Los acuerdos salariales anteriores vencieron el 28 de febrero. En primer lugar, hay que tener en cuenta que el acuerdo firmado por la UTA para choferes -por un 18 por ciento- fue bloqueado por Tomada, porque estipula una vigencia de seis meses rechazada por el ministerio. En segundo término, está la vinculación del aumento salarial en el subte con el precio del pasaje. La ley de traspaso -votada por el oficialismo, la bancada K y sus colectoras- estipula que un aumento de los costos mayor al 7 por ciento dispara automáticamente una corrección de la tarifa. El macrismo se escuda en el freno de la Justicia al aumento del pasaje para ningunear la paritaria. Pero, además, la vice Vidal declaró que el aumento a 3,50 pesos no contempla los incrementos salariales que surjan de ella. Se trata de un chantaje directo contra los reclamos de los trabajadores.

Paritaria, tercerización de tareas, a lo que se suman los asaltos casi diarios a boleterías sin custodia (donde se pone en juego la vida de los trabajadores) conforman una fuerte ofensiva antiobrera bajo la batuta macrista, ante la mirada pasiva y cómplice del kirchnerismo. El ministerio nacional se ha lavado las manos desde el traspaso y ha cajoneado la personería gremial para la AGTSyP. En éste y los demás puntos, la directiva del sindicato paga el precio de su dependencia política con el kirchnerismo: no es un secreto que detrás de los aumentos del subte, se vienen los colectivos y trenes. Randazzo ya declaró, al mejor estilo Mauricio, que el costo real mínimo del pasaje ferroviario está en los 9 pesos. La política del macrismo en el subte es sólo la avanzada de la política de los K en el conjunto del transporte.

Corresponde al activismo independiente y de izquierda, así como a los sectores no disciplinados a los K, pugnar por una movilización masiva y un plan de lucha de los trabajadores. Ninguna tercerización, defensa del trabajo y del convenio, mantenimiento completo con recursos propios, paritaria con AGTSyP por el 30 por ciento para defender el poder adquisitivo; cierre de boleterías sin seguridad, sin sanciones ni descuentos a los trabajadores; personería gremial para AGTSyP.

Y, como marcó el taller Constitución, donde baje una contratista, asamblea y paro.

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