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12 de septiembre de 2013 | #1285

Una anécdota que dice mucho

Apenas llegado a Salta, Altamira entró a realizar una compra en un maxikiosco. El muchacho que lo atendió lo hizo muy amablemente, y apenas lo saludó le dijo; "yo soy de La Cámpora". A renglón seguido, el militante camporista le contó que toda su familia había votado al Partido Obrero. No sólo eso: agregó que el 11 de agosto, siendo él fiscal de la lista del oficialismo, notó que en su mesa, de una escuela en un barrio muy humilde, no había un fiscal del PO controlando en ese momento el escrutinio, y que el garantizó que se cuenten todos nuestros votos que, por cierto, eran numerosos.

En su intervención en el acto que hicimos en el Centro Argentino de Salta, Altamira sacó las conclusiones políticas de este episodio. En primer lugar, revelaba un viraje brusco del movimiento popular que había seguido históricamente al peronismo, y que se volcaba ahora en favor del Partido Obrero, en el marco de la crisis del kirchnerismo. Luego, que ese viraje estaba llegando profundamente a las capas más profundas de los explotados, incluso entre quienes están bajo la presión que ejerce el asistencialismo estatal.

Estas son las razones de fondo que están detrás de la gran votación alcanzada el pasado 11 en Salta.

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