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Aborto legal en el Congreso y crisis económica

Los testimonios que se encuentran en el terreno de la defensa del aborto legal han sido variados y enriquecedores, como la fuerte declaración testimonial de Norma Cuevas, la madre de Ana María Acevedo (que murió por la negativa a practicarle un aborto terapéutico), quien acusó al Estado y a la Iglesia, o la de Flor de la Ve, quien afirmó que “el femicida de mi madre fue el Estado”.

Por su parte, la Iglesia intensificó, a través de su constelación de fundaciones y ONGs, la campaña en contra de la legalización. Entre la veterinaria Zimmerman, que le da besos a muñecos de fetos de dimensiones fantásticas y los nomina como “desaparecidos”, y los curas villeros, que psicopatean a la población con comparaciones similares entre el genocidio de la dictadura y el aborto, no hay grieta.

Sin embargo, aún no ha comenzado el debate y tras bambalinas se tejen las alternativas a la legalización que reclama el movimiento popular. El FpV, que tiene 65 diputados, afirmó que nueve votarían en contra. En el caso de Cambiemos, sobre 107 diputados se estima que la mitad está a favor y la mitad en contra, o aún no se han decidido. Entre estos últimos se encuentra la mayoría de los 30 indecisos que definirán cualquier votación. Antes, el diputado del PRO que dirige toda la estrategia por el tema aborto, Daniel Lipovetski, armó las comisiones por las que debía pasar el proyecto de legalización de tal manera que en la integración total del Plenario de comisiones es dudoso que el dictamen que salga defienda el proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, a no ser que decidan que algunos diputados opositores se ausenten en el momento de votar un dictamen. En la Comisión de Legislación penal, la mayoría antiderechos es importante. En el caso de que llegara al pleno de Diputados un proyecto adverso o devaluado con relación al reclamo de legalización, esto no implica que allí no pueda conformarse otra mayoría para finalmente votar la legalización, aunque no sería el escenario deseado. El contraste entre la mayoría social, que empuja por la aprobación de la legalización, y el panorama peleado en el Congreso, es pronunciado.

Crisis y aborto

La coyuntura de profundización de la crisis, a partir del fracaso completo de la estrategia económica de Cambiemos durante estos dos años, que contó con el acompañamiento del PJ en diferentes variantes, exige reflexionar al respecto de cómo abordar esta demanda. El ataque a las masas es completo y el pedido al FMI incluirá nuevos ajustes. El aborto clandestino agrava estas castigadas condiciones de vida de las trabajadoras.

En una reciente convocatoria del Colectivo feminista “Ni Una menos” a la asamblea por el armado del 3 de junio, en el análisis del contexto actual de acuerdos con el FMI e incremento de golpes a la clase obrera, apenas se menciona el caso de la detención de Belén, sin reclamar la aprobación del aborto legal y sin dejar registro de crítica a los gobernadores del PJ (que vehiculizaron y aplicaron las leyes de ajuste, como ocurre hoy con la de mercado de capitales) y a la burocracia sindical, sus paritarias a la baja y su negativa a defender el aborto legal, como si no fueran las trabajadoras las más perjudicadas.

Este “antimacrismo” no incluiría asestarle un golpe al gobierno luchando por triunfar por el aborto legal. La cuestión política y de clase se impone aquí ante la cuestión de la mujer, pero por la negativa. La agenda de la mujer es relegada en el altar de un objetivo político que choca con el aborto legal, la reorganización del PJ para 2019, que incluye una alianza con el clero, con los clericalistas de la Ctep y con los gobernadores, entre ellos, los responsables del aparato político y judicial que detuvo a Belén en 2014, el ex gobernador kirchnerista, Alperovich y el ex ministro de Salud y actual gobernador, Manzur.

3 de junio

El próximo 3 de junio deberá tener como banderas fundamentales la lucha contra los acuerdos con el FMI, el salvataje a petroleras y empresas de servicios, y todo el paquete antiobrero que impulsa el gobierno y el triunfo en la conquista del aborto legal y la lucha por la separación de la Iglesia del Estado. En este campo, de ninguna manera pueden militar buena parte de quienes quieren reagruparse para alternativizar al macrismo, sencillamente porque son tan ajustadores y sostenedores de la violencia contra las mujeres como aquéllos que hoy gobiernan.

Nuestra construcción debe acrecentarse en las calles y sus expresiones políticas deben ponerse a prueba en el campo de la intervención concreta en favor de los derechos de las mujeres, sin condenar al movimiento a consumir la cicuta o el cianuro de la política que son para las mujeres, cualquiera de sus expresiones patronales.

Vamos por un 3 de junio que reclame paro activo y plan de lucha para derrotar el ajuste, la reforma laboral y los tarifazos, y que proclame el estado de alerta y movilización permanente de las mujeres hasta conquistar el aborto legal y avanzar así en la separación de la Iglesia del Estado.

 

Foto: Juan Diez

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