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La lucha contra el pacto Macri-FMI revaloriza el papel de un paro activo nacional

Y de un Congreso de delegados mandatados por las bases para arrancarlo

Ante la bancarrota del programa económico de Macri, la crisis política y la apelación al FMI, la campaña política del PO por el paro activo nacional y el congreso con mandato de bases, adquiere otro voltaje y se desenvuelve en un nuevo cuadro de deliberación en las filas del movimiento obrero que repudia en un 100% el camino adoptado.

La caída de 10.000 millones de dólares de reservas, el sideral nuevo endeudamiento al 40%, la devaluación a 25 pesos (por ahora) y la entrada de fondos buitre, con la que sortearon el supermartes, patean hacia adelante la crisis de endeudamiento, que sólo es superable con un ataque a las masas trabajadores de características gigantescas. En eso consistirán las condiciones del crédito stand by del FMI, que en varios sentidos ya están en marcha.

La burguesía cierra provisionalmente filas en torno del rescate capitalista. Festeja Ratazzi, de Fiat, apoyan los popes del Grupo de los Seis (Unión Industrial, la Sociedad Rural, las Cámaras de Comercio y de la Construcción, la Bolsa de Comercio y la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino) y se agrupan en torno de las nuevas metas: las del FMI. El “ministro de Economía fuerte” es el FMI, cualquiera sea el gabinete que se improvise para oxigenar un gobierno políticamente en caída libre.

La caída de la inversión y el consumo vendrán acompañadas de otro ataque vertebral al sistema jubilatorio y un reforzamiento de la ofensiva para flexibilizar a la clase obrera, especialmente para arrasar los convenios colectivos. Es lo que ocurre ahora en Río Turbio mediante el recurso de crisis al estilo Carrefour o en Luz y Fuerza de Córdoba, por parte del gobierno del “PJ racional de Schiaretti”.
La cuestión salarial está en el corazón del ajustazo, que es lo que lo asemeja al rodrigazo -o sea, un deterioro violento de los ingresos a partir de un golpe devaluatorio. La inflación puede superar el 30% en el año contra el 15% en cuotas para todas las paritarias ya firmadas, que son el 70%. La reapertura de paritarias y las cláusulas gatillo se imponen como un planteo urgente. Triaca busca descomprimir diciendo que se revisará más adelante. Falso, vendrán los acuerdos leoninos con el FMI que marcarán despóticamente el destino de salarios y jubilaciones.

El otro tema de enorme magnitud son los despidos. El empuje a Indalo a la quiebra y, a su turno, a OCA implican la virtual caída de 24.000 puestos de trabajo, 17.000 en el grupo de Cristóbal López y el resto en la fantasmal empresa de Farcuh-Moyano. Esto a pesar de que el Estado ya es dueño de ambas, por las deudas con el fisco. La liquidación debe ser de los bienes personales de los vaciadores, asegurando la continuidad productiva y laboral de los trabajadores. Pero la política de Macri la vemos en Cresta Roja, donde la mitad de los trabajadores quedaron en la calle y acaban de ser nuevamente reprimidos.

Macri no dispone de los recursos políticos para afrontar semejante ofensiva antiobrera. Los está buscando en el PJ y en la burocracia. La colaboración de la CGT con el gobierno antiobrero ha sido enorme en los últimos cinco meses. Al punto que tiene poco margen de reacomodamiento. Incluso la burocracia opositora de los Moyano, Yasky y Palazzo está haciendo un papel penoso de marchitas sin efecto alguno.

El paro activo nacional, un arma de la clase obrera

En este marco, el paro activo nacional toma un carácter de urgencia y, al mismo tiempo, necesita de una enorme campaña de concientización sobre su carácter, su programa y el método, así como la acumulación para arrancarlo. La imprescindible reapertura de paritarias, el aumento de emergencia a los jubilados, la defensa de los convenios y la preparación de la ocupación de las fábricas que cierren requieren de una perspectiva de conjunto: apertura de libros de las privatizadas y anulación del tarifazo, investigación y no pago de la deuda, nacionalización de la banca y control obrero del comercio exterior y de los recursos estratégicos.

Lo primero es tener muy claro que el paro activo nacional con abandono de plantas es para movilizar millones de compañeros contra el poder político y patronal. O sea, antagónico con el paro de “repudio” que ya empiezan a menear los Schmid y compañía.

El paro activo se abrirá paso de abajo hacia arriba, o no será. ¿Significa eso ignorar los sindicatos? De ninguna manera, al contrario. El “basismo” bien podría llamarse la enfermedad infantil del clasismo. La lucha del clasismo es por nuevas direcciones con un programa y una práctica de independencia política de clase. Para devolverles su carácter de clase a las valiosas organizaciones sindicales prostituidas por la burocracia.

De ahí la consigna nacional de Congreso con mandato de bases de todo el movimiento obrero, que tiene un valor antiburocrático y unificador al mismo tiempo. Un congreso así se transforma en el ámbito de una deliberación política y de poder de los trabajadores, que a partir de sus reivindicaciones, se adentran en el debate de una salida obrera a la crisis. Es lo que marca la historia de grandes congresos obreros como los de Sitrac-Sitram o Villa Constitución, por el lado del clasismo, o de la CGT de los Argentinos, de la Falda y Huerta Grande o de Ubaldini, por el lado de burocracias, que radicalizaron sus planteos sin romper el cordón umbilical de la colaboración de clases.

Por estas horas, en Aten Neuquén se organiza un plenario obrero provincial convocado a partir de las asambleas de su huelga de más de un mes, a iniciativa de Tribuna Docente. Será un hervidero político para potenciar la huelga y una caja de resonancia del activismo respecto de la crisis nacional y las perspectivas del movimiento obrero. El Sutna debate en todas sus secciones hacia un plenario de delegados para discutir su programa de intervención en la crisis. Se suman los mandatos en el sentido del paro activo y el congreso de delegados mandatados por las bases de Ademys, de AGD, en los debates iniciados en mesas obreras en Mendoza, Pergamino y la propia Neuquén. Nuevas direcciones cordobesas debaten la propuesta. También el Sitraic, en su congreso de Bahía Blanca, tomó resoluciones en la misma dirección.

La Coordinadora Sindical Clasista y el PO le plantean a todo el movimiento obrero combativo, antiburocrático y clasista, a todas las luchas, al FIT, acelerar este rumbo, para pasar por encima los mecanismos de contención y dar canal al desplazamiento político de masas que se está operando a través de la vanguardia obrera. Vamos por un plenario nacional del clasismo en la perspectiva del paro activo nacional, de asambleas en todos los gremios y lugares de trabajo para arrancarlo, para derrotar a Macri, a los gobernadores y al FMI, con la fuerza de toda la clase obrera a la cabeza del movimiento popular.

Sobre el Autor

Néstor Pitrola

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