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27 de febrero de 2018

El derecho al aborto

En sus declaraciones acerca del derecho al aborto, el presidente de la Nación ha vuelto a poner de manifiesto una cierta deficiencia en su formación escolar. “Estoy a favor de la vida”, transcribió Clarín, “pero no se la impongo a nadie”, redondeó Macri sin notar la falacia. Es que lo único que asegura la libertad de decisión es, precisamente, la vigencia del derecho a recurrir  al aborto o no hacerlo. La llamada “libertad de conciencia” o “decisión” es una negación del derecho a elegir. Lo que busca Macri con la habilitación del debate acerca del derecho al aborto es proceder a su sepultura con el voto de una mayoría de los llamados “representantes del pueblo”. Es apenas una variación de lo que ha hecho con la confiscación aplicada a las jubilaciones o lo que pretende con la conversión en leyes del mega-decreto que privatiza el Fondo de Sustentabilidad de la Anses. La ‘democracia’ legitima la abolición de derechos. Estamos ante un enésimo caso, por ahora en carácter de tentativa, de imponer un cercenamiento de derechos por medio de un recurso tipificado de democrático. Es una tentativa de neutralizar al movimiento de la mujer, que ha impuesto su agenda por medio de la lucha, por medio de una derrota ‘democrática’. Es, ‘de paso cañazo’, un golpe bajo al kirchnerismo, que impidió bajo siete llaves el reclamo de la discusión parlamentaria del proyecto de derecho al aborto, durante más de una década. Macristas, radicales, civistas y los diversos matices del peronismo han bloqueado incluso la adopción de los protocolos necesarios para habilitar el aborto en los casos de violación, que ya está consagrado en la ley. 

La operación política del oficialismo no puede ser reducida a un propósito ‘distraccionista’ –el reclamo al derecho al aborto figura alto en la agenda de la lucha de clases en Argentina. Lejos de dividir la lucha de las paritarias o contra las contra-reformas laborales y previsionales, tiene la capacidad de potenciarlas y de desarrollar un frente único entre todas las luchas. Una tarea fundamental del movimiento obrero combativo y del activismo clasista es desenvolver una campaña de apoyo al proyecto feminista en los lugares de trabajo y en los sindicatos. No hay que olvidar que la burocracia sindical es, en su inmensa mayoría, clerical, y que va a intentar disimular esta circunstancia con planteos oportunistas y confusos. La defensa del derecho al aborto es un aspecto decisivo para cualquier lucha que tenga el propósito de expulsar a la burocracia de los sindicatos.

En principio, el operativo macrista, aparece, como está dicho antes, como una tentativa de  enterrar esta causa democrática, mediante métodos parlamentarios. El clero, como lo admiten hasta los “medios hegemónicos”, parece haberlo entendido de este modo, por la ‘tibieza’ que se le ha adjudicado a su reacción ante el anuncio oficial. Otro objetivo del gobierno es dividir a la llamada oposición, que en su mayoría es clerical, para cargarle los costos del bloqueo al proyecto de ley. Macri tomó la prevención de hacer el anuncio luego de haberse asegurado el acuerdo de Cambiemos a esta operación de ‘libertad de conciencia’. Va a exhibirla como un trofeo contra quienes lo acusan del pilotear un “estado de excepción”. Macri presume haber recobrado una suerte de iniciativa política y de meter un peludo de regalo a quienes trajinan la “unidad peronista”. 

Los secuaces de Macri ya han comenzado a operar en el parlamento con el propósito de ‘cajonear’ el debate ‘libre’ del cual se jactan. Intentan derivarlo a comisiones que presiden e incluso controlan. Son procedimientos que apuntan también a manejar el ritmo del tratamiento del proyecto de acuerdo a la marcha de la crisis y de las luchas populares. Sin embargo, sin proyecto alternativo al del movimiento de mujeres, no tendría lugar un debate. El ala clerical del Congreso, compuesto de Cambiemos y el peronismo, se opone al derecho al aborto ‘por principio’. En cualquier caso, el derecho al aborto, bien entendido, significa asegurar su gratuidad y por lo tanto una previsión presupuestaria. En el sistema de Obras Sociales o pre-pagas, supone incorporarlo a la grilla sin costos adicionales.

El proyecto del movimiento femenino puede triunfar, por supuesto, como lo ha demostrado al imponer la discusión parlamentaria de su agenda. De aquí en más, sin embargo, necesita, como perspectiva, la intervención masiva de la clase obrera, en primer lugar femenina, y también de conjunto. Es necesario desarrollar una conciencia de esta necesidad, en principio mediante la propaganda. El paro activo y la huelga general son también métodos de lucha del movimiento de la mujer, que en su inmensísima mayoría integra la clase trabajadora. 

El derecho al aborto es, como todo derecho, un recurso de defensa, de protección de la salud física y moral de la mujer – no es emancipatorio. Es como el descanso dominical o la reducción de la jornada laboral, o el derecho a trabajar (explotado), un límite a la destrucción social que entraña la explotación. En la sociedad presente, la energía humana y “los cuerpos” son explotados por el capital y están a su servicio – con sus jornadas de trabajo cada vez más largas, sus ritmos de producción más intensos, la cosificación de las relaciones sociales y con ella la de la mujer, y el desarrollo de las necesidades en función del mercado y la acumulación de capital. La interrupción del embarazo no es de ningún modo una decisión realmente ‘libre’, pues se encuentra determinada por un conjunto de condiciones sociales, que escapan al dominio individual. El derecho al aborto apunta a evitar un daño ulterior mayor, para la mujer o incluso la pareja. Si el capital condiciona la más poderosa de las relaciones humanas, la sexual, a una existencia enajenada, tiene plena justificación el derecho a reclamar la defensa propia contra las consecuencias de esa alineación social. “La autonomía sobre nuestros cuerpos” no será conquistada por el derecho al aborto, no es su propósito, sino por medio de la abolición del capitalismo y la construcción, sobre esa base, de una sociedad ‘donde el desarrollo de cada uno sea la medida del desarrollo de todos’. 

Conquistar el derecho al aborto por medio de la lucha de clases significa arrancar al capital y a su Estado una conquista por los mismos medios y los mismos métodos que llevan, potencialmente, a la abolición del capital y del Estado.

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