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20 de diciembre de 2016

Monseñor Aguer contra las personas scout

Monseñor  Aguer, Arzobispo de La Plata, escribió un nuevo capítulo de la saga ultra montana de este prelado católico. Luego de que dijera que “la masturbación es animaloide”, que el “petting” (tocar, besar, abrazar) expresa la “banalización de las relaciones entre el hombre y la mujer” y se opusiera a la entrega de preservativos gratuitos porque fomentaba la “cultura fornicaria”, retiró el patrocinio económico a la regional de los Grupos Scouts de La Plata. "Vemos con preocupación y dolor que Scouts de Argentina está realizando un proceso donde van perdiendo lugar algunos valores fundantes como el lugar de Dios y la familia”, afirmó en una declaración el obispado platense. "Es por ello que cada día se nos hace más difícil garantizar la formación cristiana de los niños y jóvenes que concurren en nuestras parroquias a los Grupos Scouts”.  El detonante habría sido que los Scouts cambiaran en sus textos las palabras “hombre y mujer” por “personas”, allanando el camino para la aceptación del “divorcio, las parejas ensambladas y el cambio de sexo”, según consigna Clarín (19/12). A partir de esta decisión, en La Plata, los jóvenes agrupados en los Scouts podrán seguir actuando en el ámbito de la Iglesia Católica, pero sin portar ningún tipo de identificación de esta organización o tener vínculo alguno con la misma, quedando bajo la tutela directa de la curia. Es decir, el ultramontano Aguer apunta a una mayor regimentación.    

En una carta de descargo, el titular de Scouts Argentina, pidió abrir el diálogo a partir de analizar la “posición tomada” y “sus posibles caminos de solución”, abriendo la puerta a una componenda. Su preocupación es que esta sanción se haga extensiva al resto del país.

Los principios rectores de los Scouts son eminentemente religiosos y conservadores. Con el paso del tiempo, los Scouts fueron adoptando un carácter pluriconfesional –hay grupos católicos, budistas, evangélicos, etc–, terminando con el monopolio cristiano sobre el movimiento. Algunas interpretaciones apuntan a que la Iglesia Católica quiere desplazar a los Scouts como mediadores para dirigir directamente a los grupos infanto-juveniles que funcionan en todo el país.

A todo esto, al igual que la Iglesia Católica, los scout también  están atravesados por las denuncias de abuso sexual infantil. Las denuncias aparecen publicadas en la página institucional  de Scouts Argentina, sobre abusos en Tucumán y Salta que “están siendo investigados”. En 2012, salió a la luz que Boy Scouts of America (BSA), en los EE.UU., había encubierto a más de 1200 pedófilos que revestían como guías en esa asociación (Foro Católico, 11/12). Un año después, la BSA admitía la incorporación de homosexuales a sus filas, tras cien años de prohibición –eso sí, con la excepción de los guías, como si el abuso partiera de la orientación sexual y no de la asimetría de poder.

Los Estados han tercerizado la cultura, el deporte y el esparcimiento de la juventud en manos de organizaciones que  la forjan en base a prejuicios religiosos y la obediencia ciega de la autoridad. Le oponemos la libre organización de la juventud, forjada en la lucha por ganar los recursos para su desarrollo material y espiritual.

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