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7 de febrero de 2018

Aceiteros de San Lorenzo firma los topes de Macri y Triaca

Pablo Reguera, un fiel exponente del kirchnerismo sindical

Pablo Reguera es el secretario general del Sindicato de Aceiteros de San Lorenzo. Es además el caudillo y figura pública de la CGT kirchnerista de San Lorenzo. Como CGT regional integra el MOS (Movimiento Obrero Santafesino) y la Corriente Federal, ambas organizaciones de cuño kirchnerista.

El derrotero de entregadas de Pablo Reguera es extenso; y en la cuestión salarial merece un apartado especial.

En las plantas aceiteras y de biodiesel del cordón de San Lorenzo, el personal tercerizado o precarizado duplica al efectivo. Es común ver ingresar a las plantas más trabajadores contratados que obreros de planta.

Esta situación fue aprovechada años atrás por el archienemigo de Reguera, el municipal Edgardo Quiroga, quien organizó sindicatos de tercerizados de las plantas del cordón bajo el amparo de su propia CGT, que durante muchos años llevaron adelante las luchas por el COPA (un salario base para todos los trabajadores del Complejo Oleaginoso Portuario Agroexportador).

Reguera enfrentó duramente esta organización por fuera de su gremio, porque a través de los piquetes los tercerizados lograban alcanzar el salario que le era negado por las patronales y por el propio sindicato aceitero que los dejaba al margen de las discusiones paritarias.

Los métodos del piquete con el que obtenían ese salario especial, ponían en evidencia el poder de los trabajadores en las grandes plantas y comprobaban que la “necesidad de diálogo y negociación” que promulgaba Reguera, era puro verso.

La solución que encontró Reguera para lograr mantenerse por encima de esos salarios sin mover un pelo, fue la de profundizar acuerdos con las patronales. Así, cuando la lucha por el COPA finalizaba, los aceiteros de San Lorenzo obtenían unos pesos por encima del monto obtenido por los tercerizados. Como contraparte Reguera garantizaba mantener al margen a la base de todo tipo de lucha, incluidas aquellas contra los despidos, la precarización y la muerte de sus propios compañeros (que en 2017 alcanzaron a cinco trabajadores en las aceiteras del Cordón).

Lo mismo que con los tercerizados ocurrió con las paritarias de la Federación Aceitera que desde el gran paro con bloqueos de 2015, es utilizada para obtener porcentajes similares, habiendo carnereado con empeño esa lucha.

Pero en 2017, la disputa reaccionaria de Reguera contra los gremios de los tercerizados dio un vuelco porque la CGT que encabezaba Quiroga se disolvió en la práctica, sus gremios se debilitaron y el COPA desapareció como tal.

Las patronales aprovecharon esa situación y el inmovilismo de Reguera para atacar el premio anual, que se encuentra establecido en su convenio colectivo, y este año por primera vez no lo pagaron. En diciembre pasado, Aceiteros realizó un paro de 48 horas por ese premio anual, que fue levantado cuando se dictó la conciliación obligatoria, para nunca más reactivarse.

Una reciente audiencia en el Ministerio Nacional, donde se iba a discutir el Bono, terminó con Reguera firmando un miserable acuerdo salarial con incrementos del 15%. Reguera se animó a hacer lo que nadie se animó y aceptó sin chistar los topes salariales de Cambiemos. Y además con yapa, para lograr ser el primero en aceptar el tope adelantó cuatro meses la fecha de paritarias, saliéndose de la temporada de cosecha gruesa de la soja, donde los trabajadores aceiteros tienen más poder de fuego.

Luego de la lucha abortada por el bono de fin de año, de las muertes obreras, y del aumento a la rastra de Cambiemos, hay que decir que Pablo Reguera ha llegado demasiado lejos en su carrera de entregador.

Las bases de aceiteros de San Lorenzo deben dar un giro en torno a la construcción de una nueva dirección. A mediados de 2019 habrá elecciones de Comisión Directiva; el activismo aceitero debe agruparse y organizarse para competir en ellas de manera independiente.


 

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