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7 de marzo de 2017

Sociales-UBA: La quiebra del centro K tiene razones de fondo

Por Julián Asiner Dirigente de la UJS - PO y Presidente de la FUBA
En el día de ayer, por segunda vez consecutiva, fracasó la reunión de la Comisión Directiva en la que debían asumir las autoridades electas del Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales de la UBA (CECSo). ¿El motivo? La UES, la agrupación pejoto-kirchnerista que comanda el autodenominado “Nuevo CECSo”, decidió expulsar nada más y nada menos que a su presidenta, Belén Figueredo. Las razones no están claras, pero según trascendió se debería a que Figueredo pretendió apoyar, durante el verano, la ocupación del Ministerio de Educación contra los despidos, acción a la que se opuso la dirección de La UES –que mantiene extendidos vínculos con el aparato de rectores radicales que maneja la Secretaría de Políticas Universitarias del gobierno de Cambiemos. La UES no solo quiere “renunciar” a una presidenta que no presentó renuncia alguna, sino que además pretende imponer a una sucesora… ¡que ni siquiera figura como parte de la lista! Se trata de Ayelén Petracca, cuyo único antecedente fue haber firmado una solicitada en apoyo a la llegada del ex decano de Económicas, Alberto Barbieri, al rectorado de la UBA. Los socios K de La UES, La Cámpora y Nuevo Encuentro, se niegan a convalidar estos tejes y manejes y pretenden sacar tajada propia, razón por la cual retiraron el quórum de la Comisión Directiva en las últimas dos oportunidades.
 
Las escaramuzas al interior del “Nuevo CECSo” anticipan choques de fondo en la Facultad de Ciencias Sociales. Resulta que este año deben renovarse todas las autoridades de la UBA, incluyendo al rector y los decanos. La ruptura de la dirección del centro está directamente relacionada a los dos bloques de profesores que se disputan la facultad. De un lado, el sector de Barbieri/Yacobitti/UES, que en Sociales llevaría a Carolina Mera como candidata a decana –una “halcón” de Sociología, promotora del desplazamiento de Iñigo Carrera y de otros docentes de la carrera; del otro, el sector que lidera el actual decano Glenn Postolski, que podría buscar su reelección o ser reemplazado por otro hombre del espacio que comanda Federico Schuster. En este último bando se encolumnan La Cámpora y Nuevo Encuentro, y también pugna por ingresar La Mella, a la espera de que la crisis con La UES llegue hasta el final y le haga un lugar. No hay que descartar, de todos modos, que ambos bloques lleguen a un compromiso; es, finalmente, lo que primó hasta el momento, siempre gracias al sometimiento de los segundos –los muchachos kirchneristas- a los dictados de los primeros –Yacobitti y los peronistas del Rectorado.
 
La temprana crisis del “Nuevo CECSo”, cuando aún no comenzaron las clases, sirvió para poner de relieve la inconsistencia de ese armado político –que solo encontró un eje común a la hora de atacar a la izquierda (y a los trabajadores no docentes de la facultad). El “Nuevo CECSo” carece de brújula y no tiene propuesta alguna para hacerle frente al ajuste de Macri y el Rectorado. Sus mandantes, los Barbieri y los Postolski, no tienen nada que ofrecerle a la Facultad. Ambas facciones son responsables por igual del progresivo deterioro de una facultad que, a 15 años, aún no ha podido reunir los fondos para finalizar las obras del edificio único. Tanto los funcionarios de La UES como los de La Cámpora son partidarios de los cientos de docentes ad honorem (más de 800), así como de la tercerización laboral del plantel no docente. Ambos, también, defienden las reformas que degradan las carreras de la facultad, en línea con los planes de la CoNEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria) y el Ministerio de Educación.
 
La izquierda tiene la responsabilidad de ofrecer una alternativa a la crisis que esta pelea de aparatos provocó en el centro de estudiantes –históricamente, uno de los más movilizados de la UBA. Es necesario poner otra agenda a debate. Contra el reparto de la facultad entre bloques ajustadores y privatistas, promovemos la intervención común del movimiento estudiantil, docente y no docente. La primera tarea es abocarse al triunfo de la lucha docente, que podría convertirse en un nuevo punto de apoyo para la defensa de la educación pública. Así lo fueron la victoria de la gran huelga docente universitaria el año pasado –tras la histórica marcha del 12 de mayo que copó Plaza de Mayo- y la más reciente ocupación del CONICET, que permitió frenar los 500 despidos. Vamos por un gran movimiento para conquistar el presupuesto, el boleto educativo gratuito, la finalización de las obras y la defensa de las carreras. La temprana quiebra del centro K plantea el desafío de reconstruir un centro de estudiantes independiente del gobierno y el Rectorado.
 
 
Intervención en la Comisión directiva de Alejandra Almada de la UJS, Consejera Directiva por la minoría  del claustro estudiantil, sobre la crisis en el Centro de Estudiantes de Sociales

 

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