04/06/2021
Coronavirus

2.000 platenses muertos: radiografía de una catástrofe sanitaria y social

Hacia el plenario del Partido Obrero de La Plata, Berisso y Ensenada.

Con más de dos mil fallecimientos por Covid-19, La Plata perforó un nuevo techo al que se agregan los más de sesenta mil contagios desde el inicio de la pandemia. Días atrás el presidente del Colegio de Médicos de la provincia de Buenos Aires Distrito I ratificó un nivel de ocupación de camas casi al límite. “La ciudad de La Plata y alrededores, como las ciudades aledañas de Ensenada y Berisso están viviendo una situación de estrés sanitario nunca visto… con pacientes que requieren asistencia respiratoria mecánica y deben esperar varias horas”, graficó. En la picota están las intendencias a ambos lados de la “grieta”: desde el macrista Julio Garro en La Plata, a los kirchneristas Mario Secco y Fabián Cagliardi de Ensenada y Berisso, respectivamente.

Según un informe elaborado por la Universidad de La Plata en común con la Región Sanitaria XI, el indicador de positividad en los testeos de la ciudad capital de la provincia subió en poco tiempo del 38 % al 50%, llegando en los barrios periféricos al 60% de los hisopados. Son datos alarmantes que por su dimensión van a reflejarse en la saturación de camas y muertes. Los operativos de testeo se hicieron en 25 barrios platenses, entre estos Tolosa, Villa Elvira, Los Hornos, Arana, Melchor Romero, Abasto, El Peligro y Altos de San Lorenzo, los más populosos de La Plata. Los contagios diarios vuelven a tomar el curso ascendente que llevó a la región a ocupar en marzo y abril los primeros puestos en el ranking de infectados en la segunda ola.

Pandemia y miseria

La suba de los testeos positivos crece donde mayores son las carencias por falta de trabajo y urbanización. El agravamiento de la pandemia está en relación directa con la falta de vacunas, pero también con el ajuste capitalista, el hambre y la pobreza. Un relevamiento de la Universidad Católica de La Plata (UCALP) informa que hay 200.000 personas que viven en 260 asentamientos de la región, incluyendo Ensenada y Berisso. La expulsión de pobladores a la periferia es una consecuencia directa de la especulación inmobiliaria, la pauperización y el costo exorbitante de los alquileres en plena escalada inflacionaria.

En el tsunami de la segunda ola, Garro subejecutó y desvió partidas del presupuesto municipal destinadas a desarrollo social y otras áreas vinculadas a la salud. Juntos por el Cambio le devolvió “gentilezas” a la albertista Victoria Tolosa Paz, una de las “candidateables” del peronismo en La Plata, recordándole que Kicillof tiene un retraso de un año en la presentación de las cuentas de la provincia de Buenos Aires. La apertura de los libros bajo el control de los trabajadores se opone a las “cuentas secretas” de los partidos y gobiernos del régimen.

En el informe aludido, cada diez de los llamados “barrios populares” siete no tienen acceso seguro a la energía eléctrica por conexiones precarias y peligrosas, mientras que seis de cada diez carecen de “suministro continuo de agua” (el 90% de estas barriadas no poseen cloacas). La combinación de asentamientos precarios sin servicios básicos -muchos de ellos en zonas inundables- con el desempleo y el aumento de los precios de los alimentos golpea de lleno a la población trabajadora. En lo que va de la pandemia se estiman en 45 mil los puestos de trabajo perdidos en La Plata.

De acuerdo a los datos del Indec, la población ocupada cayó en picada de 391.000 personas en el segundo semestre del 2019 a 316.000 personas en el segundo trimestre del 2020. La diferencia obedece tanto al desempleo como a que una franja de la población dejó de buscar trabajo desalentada por la crítica situación laboral, los bajos salarios, los trabajos precarizados y mal pagos, así como que la desocupación subió al 9,5%. En el Gran la Plata, que incluye a los tres distritos gobernados por Juntos por el Cambio y el Frente de todos, la pobreza es del 37, 4% (333.000 personas) y la indigencia del 10% (88.700).

Desnudando el fracaso educativo del cristinista Kicillof y el macrista Garro, hay un 20% de los “barrios populares” platenses que no tienen acceso a internet móvil y tres de cada diez carecen de señal para la telefonía celular. La “virtualidad” es un verso. A principios del ciclo lectivo, y mientras duró la ficción de una presencialidad sin condiciones (llamada “administrada” por el ministro Nicolás Trotta, por la Dirección General de Educación de la provincia y por las burocracias sindicales de las CTAs), decenas las escuelas de La Plata no empezaron por situaciones críticas de infraestructura y falta de inversión. Peronistas y macristas son responsables de la deserción escolar que se traduce en una brutal precarización laboral y desempleo en la juventud.

La región es un espejo de la catástrofe sanitaria y social general. Con otros 35.000 contagios en el día de ayer (más de 13.000 de estos en la provincia de Buenos Aires) la situación es crítica en todo el país. Los informes oficiales hablan de una ocupación de camas de terapia del 80%, más de 7.000 internados en las Unidades de Terapia Intensiva (UTI), y una tasa de letalidad que llegó al 3,04%. Para la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, más de la mitad de los hospitales públicos y privados tiene una ocupación superior al 90% en las UTI. Se pinchó el verso del “amesetamiento” que repiten los titulares de Salud, Daniel Gollán y Nicolás Kreplak, para justificar el fin de la “cuarentena estricta” en la provincia de Buenos Aires, y de paso disimular la llegada en tandas y cómodas cuotas de las vacunas.

En medio de este panorama desesperante Kicillof levantó el “confinamiento” el 31 de mayo pasado. Ahora, anuncia un “cierre” para el fin de semana del 7 y 8 de junio, en línea con la apertura dispuesta por el gobierno nacional. Las fotos de los trenes colmados en las horas pico, y el crecimiento de los infectados en los lugares de trabajo confirman que la “flexibilización” sin protocolos ni condiciones epidemiológicas es una imposición de los capitalistas y de sus gobiernos.

La movilización política del Partido Obrero

El Partido Obrero de La Plata, Berisso y Ensenada prepara un gran plenario regional, votado por la Conferencia Nacional del Partido Obrero para darle continuidad a la lucha por la vacunación masiva de la población (en La Plata el número de vacunados con las dos dosis es de 50.000 personas), por la reapertura de las paritarias y un salario igual al costo de la canasta familiar, el seguro al desocupado no inferior a los 40.000 pesos, la apertura de los libros del municipio bajo control de los trabajadores, por obras en las escuelas y conectividad y equipos gratuitos para garantizar las clases virtuales, contra los “códigos urbanos” a la medida de los especuladores y la “patria inmobiliaria”, y por un plan de viviendas, urbanización e infraestructura para los barrios.

Será también un escalón más alto para una gran campaña en defensa del Astillero Río Santiago, contra las políticas antiobreras y privatistas de la dirección de la empresa a cargo del funcionario de la CTA Yasky, Pedro Waisejko, que retoma viejas recetas de “sociedad de Estado” (resistidas por los trabajadores) para poner al ARS bajo la órbita del capital y los astilleros privados. La prioridad de la agitación por las candidaturas obreras contra las candidaturas patronales y burocráticas serán las grandes concentraciones obreras y trabajadoras de la región.

El plenario regional es parte de la movilización política por un congreso del Frente de Izquierda – Unidad, para instalarlo como una alternativa obrera y socialista, y luchar por el voto de los trabajadores. El fracaso de la camporista Florencia Saintout del Frente de Todos, que abrió el paso a la intendencia derechista de Julio Garro en La Plata, es un llamado de atención para reforzar la lucha por una salida y programa de los trabajadores.

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