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29 de noviembre de 2018

“Alerta roja” en los hospitales porteños

El insalubre G20.
Por Matías
Hospital Gutiérrez

Los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires están conmocionados por el G20. Como si no bastara el colapso sanitario, la falta de insumos, presupuesto y personal, el gobierno porteño decretó un alerta sanitario a pocos días de un evento programado desde hace un año. Suspendieron cirugías programadas, cancelaron derivaciones, otorgaron altas prematuras de pacientes que debían continuar internados, anularon licencias científicas y vacaciones forzando al personal a cambiar pasajes y regresar anticipadamente de sus viajes sin siquiera cubrir el costo económico que esto implica.

Se trata de una brutal regimentación del personal de salud y de un plan sistemático para aterrorizar a la población que se movilizará contra el G20. Se confeccionan estrictas listas de asistencia y presionan desde las estructuras jerárquicas, pero sin preparar siquiera una acción organizada frente a una eventual necesidad de intervención real. No hubo jornadas de capacitación ni mucho menos un simulacro. Muchos trabajadores de la salud se enteraron de las medidas a través de redes sociales sin tener ninguna reunión con autoridades pertinentes. Se menciona en un comunicado oficial una hipótesis de ataque con armas químicas ante la cual se coordinaría con bomberos y se completaría una segunda descontaminación en los hospitales. Pero jamás se realizó ningún tipo de acción conjunta y se desconoce en detalle cómo se operaría ante semejante catástrofe.

El clima entre los trabajadores es de profunda indignación y descrédito de las autoridades sanitarias por su improvisación que roza el ridículo. Pero también de desconcierto ante el gigantesco despliegue de fuerzas represivas que no descartan la posibilidad de efectivamente necesitar de un protocolo de asistencia masiva que ya preanuncia un rotundo fracaso. La Fuerza Aérea asumió el control del helipuerto del Hospital Garrahan. Un sistema de salud que fue incapaz de resolver la masacre de Cromañón, es decir, el incendio de un pequeño boliche, no está preparado para un conflicto a gran escala. Mucho presupuesto para reprimir, muy poco para salud.

En los comunicados oficiales de la Dirección General de Hospitales, casi como una ironía, exigen la participación de enfermería, bioimágenes e instrumentación quirúrgica, cuya exclusión de la carrera profesional en la reciente reforma legislativa de Horacio Rodríguez Larreta fue respondida con una movilización histórica a Plaza de Mayo esta semana.

Los trabajadores tenemos que estar en "alerta roja" en defensa de la salud pública, contra el ajuste del gobierno y el FMI. ¡Fuera Trump y el G20 de Buenos Aires!

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