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18 de diciembre de 2018

El incendio en el Hospital Oñativia y el abandono de la salud pública

Lo que dejó expuesto el siniestro en el nosocomio de Rafael Calzada

En la madrugada de ayer un voraz incendio producido en la sala de máquinas del Hospital Oñativia causó la evacuación de unos 180 pacientes, la intoxicación por inhalación de humo de varios trabajadores y una gran conmoción en el distrito. Esta situación volvió a poner de manifiesto el abandono sistemático de la salud pública. Que no es otra cosa que su vaciamiento.

No fue un rayo en cielo sereno

Las primeras versiones mediáticas hablaban de que, en medio de la tormenta eléctrica, un rayo había caído en la estructura del hospital desatando el siniestro. Con el correr de las horas los testimonios de los trabajadores empezaron a señalar que el incendio tuvo más que ver con el estado de deterioro de la infraestructura que con la tormenta en sí misma.

El Hospital Oñativia no escapa a la realidad del resto de los hospitales de la provincia de Buenos Aires, aquí también predomina la falta de inversión, el vaciamiento y el abandono sistemático. Esto se refleja en la falta de equipamiento, la poca disponibilidad de camas para internación y las pésimas condiciones de infraestructura. El impacto de un rayo, en caso de haber sido real, solo fue el detonante de una situación que era inevitable.

Evacuados y trabajadores intoxicados

La tragedia no pasó a mayores debido al rápido accionar de los trabajadores del hospital que enfrentando el riesgo asistieron y evacuaron prontamente a 180 pacientes (entre ellos varios bebés internados en neonatología). Lo improvisado del rescate produjo que varios trabajadores sufrieran intoxicación por el humo y que debieran ser internados. 

Consecuencia del ajuste (y sus garantes)

El incendio en el nosocomio no provocó una nueva “tragedia de Moreno” de casualidad y gracias al rápido accionar de los trabajadores; el ajuste que lleva adelante la gobernadora transforma a la mayoría de las dependencias del sector estatal y público en potenciales “Cromañones”. El gobierno que se jactaba de venir a mejorar nuestras condiciones de vida, terminó exponiéndolas en nuestros lugares de trabajo.

Lejos de retroceder en este plan sistemático de vaciamiento del ámbito estatal, el gobierno de Vidal avanzará aún más en este sentido, así lo indica el presupuesto provincial que logró sancionar en la legislatura hace un par de semanas, en él se reduce la partida destinada a salud (la más baja en 20 años) y a educación; la votación favorable de esta piedra basal del ajuste se dio gracias a los diputados peronistas de todas las variantes, incluidos los kirchneristas; como prenda de cambio las fuerzas políticas de la “oposición” consiguieron lugares en el directorio del Banco Provincia. No es menor señalar que uno de los garantes del acuerdo fue el intendente Mariano Cascallares, que hasta logró colocar un hombre suyo en el organismo.

Los trabajadores que vienen luchando hace años por el hospital, contra el cierre de áreas, el pago de salarios y el acondicionamiento necesario, nuevamente, demuestran que son los únicos que sostienen la salud pública.

Exigimos una investigación independiente del Estado que clarifique la causa real del incendio; un plan de obras para reparar los daños ocasionados y para resolver de manera inmediata los déficits de infraestructura preexistentes; el inmediato cumplimiento de los reclamos de insumos hospitalarios y de todas las reivindicaciones de los trabajadores. Un comité formado por vecinos, trabajadores, gremios y profesionales de la salud debe hacer un seguimiento de la solución de estas problemáticas. 

Los trabajadores estatales debemos organizarnos para arrancar todos nuestros reclamos a través de asambleas en los lugares de trabajo que nos permitan poner en pie un gran plan de lucha para defender nuestras vidas, trabajos y la salud pública.

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