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17 de enero de 2019

Sutecba: una larga historia de patotas

Los antecedentes de la brutal agresión a enfermeros en el Sanatorio Méndez.

Tras el repudio generalizado que despertó la agresión de una patota del Sindicato Único de Trabajadores y Empleados de la CABA (Sutecba) contra enfermeros, movilizados por el pase a la carrera profesional de salud y en rechazo a las maniobras del gremio, la conducción de este emitió un comunicado de antología. En el texto, presenta a los agredidos como agresores -“intentaron entrar por la fuerza (…) agredieron físicamente a personal de seguridad y a trabajadores del área y representantes gremiales (…) respondieron con insultos, golpes y arrojando objetos contundentes”-, pese a los numerosos videos que prueban el ataque. Tras ello, afirman que el hecho “se ha tergiversado maliciosamente con el fin mezquino de seguir debilitando al sindicalismo y siendo cómplices del actual gobierno, quien inició este conflicto promoviendo y sancionando una ley que ha generado todas estas situaciones” -en referencia a la reciente reforma de Salud de Rodríguez Larreta. Todo al revés: los denunciantes de la patoteada son los propios enfermeros, cuya rebelión contra la reforma y por el pase a la carrera profesional viene siendo boicoteada por Sutecba en alianza con el macrismo.

Comunicados aparte, las agresiones con patotas son un verdadero modus operandi de la conducción de Amadeo Genta, en complicidad con los funcionarios de un gobierno con el que firma paritarias a la baja y trabaja para atacar la organización antiburocrática de los trabajadores.

En 2007, cuando gobernaba Jorge Telerman, matones de Sutecba se lanzaron en mayo contra trabajadores de la Unidad Ejecutora Proyectos de Sitios de Memoria que procuraban realizar la elección de Junta Interna de ATE, agrediendo física y verbalmente y amenazando con despidos a los presentes, con el acompañamiento de la Policía Federal y personal de seguridad del gobierno. En junio, ingresaron 25 matones con el mismo propósito a Ciudadanía Porteña, arrancando carteles con el amparo de la dirección y al grito de “acá no se hacen las elecciones, el único sindicato es Sutecba, vamos a romper todo”. Y dos meses después una patota de Sutecba golpeó y amenazó de muerte al delegado de Niñez y Adolescencia Ignacio Panaino.

En noviembre de 2012, ya bajo el macrismo, trabajadores del Programa Buenos Aires Presente (BAP), que denunciaban despidos y fraude laboral, fueron amenazados en el Hospital Rawson por una banda que exhibió armas y que dijo ser de “la banda de Cuca”, apodo de Oscar Alcucero, ahora secretario de Acción Social de Sutecba, y luego se retiraron en camionetas de la Dirección de Niñez del gobierno. En ese período el GCBA impugnó elecciones y despidió delegados del BAP; cuando un año después se dispuso su reinstalación, se encontraron con un cordón de la patota de Sutecba y los accesos al lugar de trabajo cerrados.

“No tienen nada que hacer acá, los únicos que estamos en el hospital somos nosotros y manejamos todo”, espetó una patota de la junta interna de Sutecba mientras golpeaba a trabajadores y delegados gremiales en junio de 2014 en el Tornú –donde ya habían agredido a una licenciada en enfermería que denunciaba maltratos del jefe de servicio.

Cuando se firmó en 2016 la paritaria de miseria del 16%, una gran movilización de municipales porteños se movilizó para entregar petitorios y pronunciamientos de rechazo a la sede de Sutecba, que desplegó contra ellos 400 barrabravas. En ese tiempo, el gremio amedrentó también a los trabajadores del Hospital Durand, que pararon por diez días.

Mención aparte merece la participación de esta burocracia en la sangrienta represión del Indoamericano de 2010 ejecutada por CFK-Macri: Julio “el cabezón” Capella, miembro de la junta electoral de Sutecba, empleado de su obra social, vinculado a punteros macristas y a la barra de Huracán, quedó registrado cuando apuntaba un arma contra la gente instalada con carpas en el terreno; también tenía un arma Alejandro Pastore, otro empleado de la obra social.

Capella en la represión del Indoamericano.

Negociados

A cambio de esta política, Sutecba ha tejido importantes negociados con el gobierno de la ciudad. José Luis Gutiérrez, histórico dirigente del gremio y funcionario durante la gestión de Telerman, fue investigado en 2008 por la justicia por desfalcos con los hoteles para indigentes y un depósito de alimentos. Investigaciones periodísticas de ese mismo año ligaron a miembros del Sutecba con “irregularidades en la administración del Parque de la Ciudad (alquiler del predio para actividades privadas, venta de una calesita y de una pochoclera, y desguace de juegos en desuso para su venta como metal)” (Noticias Urbanas, 31/7/08).

Por su parte, los mencionados empleados del BAP denunciaron que la ajustadora gestión de este programa para personas en situación de calle cogobernaba con el sindicato, al que le permitía robar gasoil e insumos y desmantelar las camionetas. Y es conocido entre los hospitales el manejo punteril que hace Sutecba de los módulos (horas extra encubiertas), ya que es por esta caja que el gremio combatió tan enérgicamente los proyectos de ley de 6 horas de trabajo para los enfermeros.

La rebelión de enfermería vuelve a mostrar ante toda la población trabajadora el carácter mafioso de la conducción de Sutecba, y la necesidad de barrer con la burocracia en este y cada uno de los sindicatos.

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