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21 de junio de 2019

La guardia del Hospital Durand, en crisis

Superexplotación, falta de profesionales y abandono edilicio. Gabriel Solano, legislador del PO, realizó una recorrida junto a los enfermeros.

Gabriel Solano, legislador del bloque del Partido Obrero en el FIT, se reunió esta mañana con enfermeros de la guardia del hospital Durand y recorrió el servicio junto a ellos, recabando una batería de reclamos sobre las condiciones edilicias, la falta de insumos y la sobre explotación a la que son sometidos todos los días.

Esta recorrida es parte de una nutrida agenda de recorridas por los hospitales, las escuelas y los barrios de la ciudad de Buenos Aires, mostrando lo que oculta el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, afanado en presentare una ciudad de fantasía mientras beneficia a las constructoras privadas y a los capitalistas inmobiliarios, de la salud y la educación.

Los enfermeros señalaron en primer lugar que entre las 20 h y las 7 am la guardia es “Camboya”, en referencia a la cantidad de desamparados que pasan allí la noche. En una ciudad donde se duplicó la indigencia (100.000 a 198.000) en los últimos tres años, con el salto respectivo en cuanto a población en situación de calle, el servicio se convierte en un paraje seguro. En este sentido, la guardia configura una radiografía de las desigualdades sociales de la ciudad más rica del país.

Los enfermeros describieron la superexplotación que sufren por la falta de recursos humanos. Si bien la ecuación debería ser de un enfermero cada cuatro camas, la realidad es que hoy existen dos enfermeras en una guardia con catorce -y siete médicos, entre ellos residentes. Por su parte en el Shock Room (sector de guardia de mayor complejidad) tendría que haber un enfermero por cada una de las cuatro camas, pero solo hay dos. Esto conlleva diferentes desorganizaciones tanto para los pacientes que están internados por días en el Shock Room, o por meses en la sala de internación de la guardia, pero también para el enfermero que termina haciendo doble o triple trabajo. Una degradación de la atención y del personal. A su vez, el aumento de pacientes que ingresan a este sector es notorio: actualmente, hay 30 pacientes cada 6 horas.

También denunciaron la falta de camilleros y técnicos de esterilización o de electro para realizar diferentes estudios o trabajos, que terminan recayendo sobre el personal de enfermería. Y el régimen de las llamadas “horas módulos”, que representan una miseria para enfermería (se cobra $80 el módulo) y tienen un límite mensual, y que la burocracia que dirige la gremial Sutecba reparte de manera discrecional y maneja como caja propia.

Otra de las denuncias de los compañeros fue la situación de los pacientes de Salud Mental. Mientras el gobierno plantea el cierre de los hospitales monovalentes de esta especialidad, en el cuarto piso del Durand hay un servicio nuevo, pero cerrado, ante la falta de recursos humanos. No pudiendo externar hacia ese servicio, la guardia colapsa con este tipo de pacientes.

A ello se suma  el déficit de insumos y materiales: las camas de la internación de la guardia son de 1945. Continúan sin funcionar dos de los cinco ascensores del hall central de la guardia, que se descompusieron el año pasado; sin embargo, la empresa encargada del mantenimiento sigue siendo la misma.

Los enfermeros denunciaron también las condiciones de bioseguridad de la guardia. Es un servicio que debería limpiarse cada seis horas y solo lo hace un trabajador precarizado. No existe circulación de aire, ni sala con filtros especiales para evitar la proliferación de enfermedades como el TBC u otras de riesgo infectológico. Ante esto la sala de estar de enfermería es la más expuesta, ya que está en el medio de la guardia. Producto de la falta de medicamentos profilácticos, los enfermeros que están expuestos a estas enfermedades, al igual que otros profesionales de la salud, no pueden hacer los tratamientos correspondientes. Exponen su salud por un recorte de gastos. Durante el 2019, hubo un afluente de pacientes de los barrios del sur oeste, ante el colapso del Piñero y el Santojanni, pero solo se pudo internar a uno, ya que solo existían insumos para tratar un solo caso; para tapar esto el gobierno de la ciudad borró las estadísticas del hospital.

Solano planteó que estas denuncias constituyen uno de los insumos principales de la campaña del Partido Obrero en el Frente de Izquierda en la Ciudad. Elaboraremos un pedido de informe sobre la situación para presentar en la comisión de salud de la Legislatura Porteña. A su vez, continuaremos la lucha por el pase de enfermería a la carrera profesional (por el cual el sector ha protagonizado masivas movilizaciones), como respuesta a la discriminación que sufren e impacta en peores condiciones laborales. Para terminar, señaló que “nuestra campaña se basa en una defensa del hospital público y sus trabajadores”.

Pedido de informe presentado por la bancada del PO-FIT.

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