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22 de febrero de 2020

El Hospital Evita de Lanús, en estado terminal

Desde hace unas semanas, los trabajadores del Evita vienen llevando adelante un proceso de asambleas y reclamos ante las autoridades a causa de los graves déficits que sufre el hospital. Que la salud pública se encuentre profundamente deteriorada se ha transformado en la norma en la provincia de Buenos Aires, y el Evita es un botón de muestra de ello con sus ascensores deteriorados que, si funcionan, lo hacen de forma insegura, subsuelos inundados, falta de insumos elementales como jeringas, anestésicos, analgésicos o reactivos para hacer análisis en los laboratorios, por nombrar algunos problemas elementales.

La anteúltima asamblea común de todos los gremios (CICOP, ATE, UPCN) tuvo como uno de sus aspectos centrales la crítica a la dirección del hospital nombrada durante el gobierno de Cambiemos lo que dio como resultado que se dé paso a un recambio de la misma a realizarse en los próximos días. Los demás reclamos recibieron una respuesta formal consistente en llamar a licitaciones para adquirir insumos, así como un convenio a firmarse con la UTN para hacer frente al mantenimiento de las instalaciones. Es decir, una respuesta completamente inadecuada a la situación dramática del hospital, sus pacientes y sus trabajadores, que requiere de soluciones concretas e inmediatas.

Esta situación de insatisfacción de los reclamos llevó a que en la última asamblea realizada este viernes con la participación de alrededor de 100 personas, fundamentalmente médicos del hospital, se expresaran dos posiciones. La primera defendida por la CICOP local que consistía básicamente en esperar “los tiempos de la transición” de la nueva dirección hospitalaria y del nuevo gobierno, en no pretender “soluciones mágicas” y a depositar confianza en un gobierno que según dijeron “valora a la salud pública”.

Por otra parte, entre una masa de trabajadores presentes en la asamblea estos planteos, que buscaban contener el reclamo, produjeron un fuerte repudio, exigiendo la necesidad de una resolución urgente de los problemas habida cuenta que se trata de la salud de la población y de las condiciones mínimas en las que puede funcionar un hospital.

La expectativa de los representantes de la CICOP en el gobierno provincial no tiene en cuenta evidentemente las primeras acciones del gobernador Kicillof, y alcanza con señalar la postergación del pago del aumento salarial a los docentes y el aumento miserable por decreto a los estatales, lo que tuvo como contrapartida el pago “cash” de la deuda pública provincial, mostrando cuáles son las prioridades del gobierno. La vicegobernadora Magario advirtió que se verían afectados los recursos destinados a la salud y a la educación, al no poder imponer en la Legislatura el aumento de impuestos al inmobiliario rural y urbano en los porcentajes que pretendía el gobierno provincial, y que dicho sea de paso alcanzaba a una porción importante de trabajadores. Lo que no se vio afectado evidentemente fueron los acreedores de la deuda provincial. Toda una definición.

Por su parte, el intendente Grindetti ni se pronunció por la situación del hospital más importante del distrito, siendo él mismo, junto a la exgobernadora Vidal, responsable por la debacle actual del Evita.

Es necesaria una acción inmediata y plan de lucha en defensa del Hospital

La dirección sindical logró llevar la asamblea a un punto muerto, descartando cualquier acción de lucha concreta, limitándose a aceptar el reclamo de hacer una exposición civil ante la justicia para dar cuenta de la situación del hospital.

Se hace necesaria una acción independiente de los trabajadores para intervenir en este proceso de forma tal que se pueda dar una solución a los reclamos y no un curso de adaptación al gobierno como pretenden las direcciones de los gremios presentes en el hospital.

Por eso, la asamblea unificada de trabajadores del hospital afiliados a los diferentes gremios y no afiliados debe discutir y resolver un plan de lucha inmediato y progresivo hasta obtener los reclamos, impulsando medidas de lucha concretas, con paros y movilizaciones, convocando a pacientes, familiares y vecinos.

La CICOP debe colocar en la mesa de negociación paritaria con el gobierno provincial, los graves problemas de infraestructura y falta de insumos que sufren los hospitales, particularmente el Hospital Evita. La defensa de la salud pública parte de un reclamo salarial que coloque el salario de los trabajadores de la salud por encima de la canasta básica, por terminar con la precarización laboral que afecta especialmente a los residentes, y por la puesta en condiciones de los edificios y la provisión de los insumos necesarios.

Los trabajadores del Hospital Evita deben abrir un curso propio.

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