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30 de marzo de 2020

El sistema bonaerense de sangre en alarma frente la pandemia

La respuesta de los trabajadores de la salud ante la desidia estatal..
Por Corresponsal

La donación de sangre es una actividad de vital importancia para el sistema de salud, por el sencillo motivo de que la sangre no se fabrica ni puede reemplazarse. Por ello, depende exclusivamente de los donantes, sean de reposición (que se vinculan al requerimiento de un paciente en particular y son solicitados en muchos casos por un centro de salud) y los voluntarios (quienes donan de forma habitual y sin requerimiento específico).

Pero el aislamiento obligatorio puso al sistema en alarma. Por un lado porque debieron suspenderse las colectas que realizan los equipos de salud en establecimientos educativos, clubes de barrio, fiestas tradicionales, y por el otro porque cayó enormemente la concurrencia de donantes a los hospitales de la provincia y los centros regionales de La Plata y Mar del Plata. 

Si bien es cierto que, como han comunicado varios medios, fueron suspendidas las cirugías programadas que no son de primera necesidad, continúan las necesidades por urgencias y tratamientos crónicos (pacientes con leucemia, hemofílicos, etc.). Estos casos a menudo no pueden cubrirse con familiares, sea porque no los haya o por la lejanía con los centros de salud donde se trata, los pacientes. Esto es particularmente grave en el caso de los tratamientos crónicos que necesitan transfusiones regulares de algún hemocomponente que demandan mayor cantidad de donantes, lo que vuelve imprescindible la presencia de donantes voluntarios y habituales que mantengan el stock para sostener el sistema y que no falte sangre para quien necesite.

Quienes intervinieron para afrontar estos problemas fueron los trabajadores de la salud. En primer lugar, gestionando los permisos de circulación para los donantes que se acerquen a los respectivos centros. También han establecido en los distintos lugares de recepción un sistema de turnos que permite la circulación de las personas de manera segura, cumpliendo con la distancia prudencial. En segundo lugar, reactivaron las colectas en puntos estratégicos de las distintas localidades de la provincia, para abarcar la mayor cantidad de barrios posibles, aumentando los pedidos desde toda la provincia de Buenos Aires de la Unidad de Colecta Móvil -un trailer equipado para las actividades de promoción y colecta. Todo esto con el esfuerzo trabajadores que se lo pusieron al hombro esta actividad en momentos críticos, sin dejar de tener su cuota de riesgo pero preparándose para garantizar una donación segura.

La repuesta de los trabajadores de la salud, recurriendo a la solidaridad de la población para que done sangre, contrasta con el desentendimiento estatal en la mantención del stock para cubrir las necesidades de los distintos hemocomponentes y hemoderivados. Es necesario instalar la donación voluntaria y repetida de sangre informando y concientizando a la población, y garantizando las condiciones sanitarias. 

Estos mismos trabajadores de la salud, que ahora son aplaudidos por las noches, vienen reclamando condiciones dignas de trabajo sin obtener respuesta. El 3 de diciembre de 2019 médicos, técnicos y personal administrativo del sector se plantaron exigiendo al Estado el pase a planta de los compañeros contratados y la provisión de los insumos necesarios. Conquistaron la entrega de insumos pero siguen pendientes los reclamos del personal precarizado que sostiene esta actividad vital para que la sangre no falte en ningún rincón de la provincia.

Exigimos que el personal de salud sea reconocido y que se ponga fin a la precarización laboral pasando a todos los contratados a planta permanente, y un aumento salarial de emergencia acorde al lugar de exposición en que se encuentra y las mayores demandas del trabajo ante la pandemia. 


 

 

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