fbnoscript
3 de abril de 2020

Por la centralización del sistema de salud y la triplicación del presupuesto

Los trabajadores de la salud debemos intervenir: por la conformación de comités de trabajadores electos para la elaboración y el control de un plan sanitario frente a la pandemia.
Por Corresponsal
Tribuna de Salud

La crisis sanitaria que abarca a varios países del mundo puso de manifiesto la debilidad de los sistemas públicos de salud, incluso en los países más desarrollados, producto del avance de la privatización y de los ajustes presupuestarios de los últimos tiempos.

En la Argentina este cuadro se presenta con un estado calamitoso de los hospitales públicos de la Provincia de Buenos Aires, donde se considera que puede ser el epicentro de la pandemia de coronavirus en nuestro país. El propio gobernador Axel Kicillof reconoció que la salud era tierra arrasada, pero mantiene vigente el presupuesto de Vidal del 2019, el más bajo de la historia.

Esta situación precaria de la salud pública recorre las provincias de todo el país y es la consecuencia de la descentralización del sistema de salud, que depende en gran parte de los gobiernos provinciales y en menor medida de los municipios, y ha dado lugar a una amplia brecha presupuestaria entre los distritos, que podemos reflejar en la relación 2,5 a 1 entre el presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires y el de Chaco, considerándolos por habitante.

Estado de situación

Los trabajadores de la salud, que estamos en la primera línea de la lucha contra la pandemia, somos testigos de los déficits que tiene el sistema de salud, y que pone en peligro nuestra salud, las de nuestras familias, y la de toda la población. La falta de elementos de bioseguridad (camisolines, guantes, barbijos) se va cubriendo muy lentamente, y aún escasean.

La falta de personal es otro déficit de primer orden que es el resultado de salarios que no cubren la canasta familiar y la precarización laboral que sufren en primer lugar los residentes y concurrentes, por un lado, y por la parálisis de nombramientos, por el otro.

Los bajos salarios obligan a que los trabajadores de la salud combinen un cargo en el sistema público con otro en el sistema privado, completando jornadas larguísimas y extenuantes. Esto sucede ampliamente entre los enfermeros de la Ciudad, que reclaman de forma unánime ser pasados a la Carrera Profesional de Salud, lo que implica un salario mayor y una jornada de trabajo más reducida, sino fuera desconocido por Larreta.

Por su parte, el gobierno no pudo aún informar la cantidad de camas de terapia intensiva y respiradores existentes en todo el país. La deficiencia de este elemento esencial es un problema de mayor importancia para enfrentar la pandemia, y se agrava aún más cuando contamos los respiradores existentes. La Ciudad de Buenos Aires cuenta con 120 camas de terapia intensiva en la salud pública, mientras el sistema privado de la Ciudad quintuplica esa cifra, y la Provincia unas 800 de las cuales el 70% están ocupadas; el anuncio de creación nuevas camas dependerá de la producción de los respiradores que escasean; la provincia tiene 400 respiradores, muchos ocupados, y otro tanto en reparación. Este cuadro de la salud pública coloca como punto insoslayable, la centralización de todo el sistema de salud, incluyendo a la salud privada, a las obras sociales, y a las estructuras sanitarias de la universidad y las fuerzas de seguridad, es decir una planificación integral para abordar la pandemia con todos los recursos existentes bajo un único mando, que privilegie la cuestión sanitaria en lugar de la ganancia empresaria.

Hasta el momento el establecimiento de la cuarentena ha sido la principal medida del gobierno, producto de una fuerte presión social e incluso impuesta por los trabajadores en muchos lugares, como lo hizo la docencia contra la pretensión del propio Ministro de Educación, Nicolás Trotta.

La falta de recursos necesarios, que el gobierno se niega a destinar a la salud pública como medida elemental, se contrapone a la continuidad del pago de la deuda que ya se llevó unos 200 mil millones de pesos en lo que va del año.

Un programa de los trabajadores

Las medidas necesarias para enfrentar la pandemia del coronavirus en la Argentina plantean la centralización del sistema de salud y al aumento considerable del presupuesto. Ambas medidas solo pueden ser eficaces con la participación de representantes de trabajadores de la salud que lleven un control y elaboren las prioridades materiales a resolver. Para ello, planteamos la conformación de comités de trabajadores de la salud electos en asambleas sin distinción de gremios. No puede quedar en manos únicamente de quienes han ajustado nuestros salarios y al sistema de salud pública en los últimos gobiernos, llevándolo al estado deplorable de la actualidad. Esta emergencia requiere de la intervención y del control de los trabajadores.

Para esta lucha planteamos un programa:

1. Centralización de todo el sistema de salud argentino, público, de universidades nacionales, de obras sociales y privado, mediante un comité especial de emergencia compuesto por autoridades del Ministerio de Salud, infectólogos, sanitaristas y representantes de los trabajadores electos en los lugares de trabajo, con el objeto de articular nacionalmente la política de combate a la pandemia, involucrando al Estado nacional y los Estados provinciales y municipales. Nacionalización del financiamiento del sistema de salud.

2. Triplicación inmediata del presupuesto de salud sobre la base del no pago de la deuda y la eliminación de los negociados a costa de la privatización de la salud.

3. Salario por encima de la canasta familiar: planteamos la igualación salarial tomando como base los salarios más altos para todas las profesiones, para los trabajadores administrativos, para residentes y concurrentes. Pago de guardias a los residentes. Eximición del pago de impuesto a las ganancias sobre el salario de los trabajadores de salud.

4. Formación de comités de seguridad e higiene en todos los hospitales públicos y privados electos por los trabajadores. Entrega inmediata de EPP (Equipos de Protección Personal) para todo el personal.

5. Jornada laboral de 6 horas para los trabajadores de la salud en planta permanente, dado que se trata de un trabajo de riesgo; guardias de 12hs con respeto del descanso postguardia. Derecho a las licencias y ART para concurrentes.

6. Pase de Enfermería a la carrera Profesional en CABA.

7. Convocatoria extraordinaria a estudiantes de enfermería y médicos de los últimos años de cursada, capacitación extraordinaria de emergencia en atención del Covid-19 a médicos de todas las especialidades. Todos bajo las mismas condiciones laborales y salariales que los trabajadores de planta permanente.

8. Deben formar parte de la centralización del sistema de salud, los laboratorios públicos y privados. La fabricación de insumos para afrontar la pandemia debe hacerse de modo centralizado sin límites establecidos por la ley de patentes. La producción estatal de medicamentos debe ayudar a bajar los costos en la materia que alimentan las ganancias extraordinarias de los laboratorios.

9. Las estructuras sanitarias de las universidades y fuerzas de seguridad pasan a integrar este plan centralizado. Lo mismo con los centros de investigación en materia sanitaria, sean privados, estatales o dependientes de universidades nacionales.

10. Nombramiento de representantes del Estado en todas las instituciones privadas para garantizar el funcionamiento de la centralización del sistema. Apertura de los libros para determinar el costo que el Estado pagará a las empresas por el uso de sus instalaciones y personal.

Petitorio: Los Trabajadores de Salud frente a la Pandemia nos pronunciamos 

 

 

Compartir

Comentarios