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8 de abril de 2020

El dengue se sigue propagando en CABA

Por la desidia del gobierno.
Por Ani Ge

En la Ciudad de Buenos Aires se registró un ascenso en la curva de casos de dengue. Según el último boletín epidemiológico (SE13, del 28/3) se confirmaron 4.302 casos, la mayoría de ellos autóctonos.
Sin embargo, se cree que existe una subestimación en el registro, debido a la pandemia del covid-19, a la dificultad de acceso a los servicios y la notificación en los efectores. 

El 80% de los casos identificados se concentran en las comunas 7, 8 y 4 (Flores, Barracas, Liniers, Villa Lugano, entre otros), es decir donde hay un mayor hacinamiento de habitantes en viviendas precarias, sin agua corriente, cloacas ni recolección de residuos, por lo que la acumulación de agua es casi inevitable, generando verdaderos criaderos de aedes aegypti, el mosquito del dengue. 

La crisis sanitaria puso de manifiesto la frágil estructura de los Cesac. Estos no cuentan con mosquiteros, tabletas insecticidas ni repelentes suficientes para proteger a los trabajadores de salud y a los pacientes. Esto deriva en la proliferación de casos de dengue entre los profesionales de la salud, como sucede con los efectores del área programática del Hospital Piñero. A su vez, la atención se ha reducido por no contar con los elementos de protección y las condiciones para la prevención ante el coronavirus.

Las campañas preventivas del dengue deberían haber comenzado en el invierno pasado, evitando así la propagación del mosquito. Las fumigaciones son solo medidas paliativas, porque no matan a las larvas, atacan a los depredadores naturales del mosquito y contaminan el ambiente.

El gobierno de Rodríguez Larreta lanzó su campaña “darlo vuelta” invitando a los vecinos a descacharrar sus casas, que responsabiliza a la población por el desastre sanitario. En los  barrios más vulnerables los habitantes ni siquiera tienen a dónde acudir para que retiren los residuos. Lo mismo vale para el hecho ya mencionado de la falta de acceso a las redes de agua corriente y cloacas, que obliga al trazado de zanjas, rejillas improvisadas y en la necesidad de acopiar agua en recipientes.

Para combatir el dengue el Estado debe garantizar condiciones dignas de vivienda y urbanización, realizar campañas centralizadas de descacharrarización, a cargo de personal adecuado y con utilización de productos larvicidas para evitar la propagación del mosquito. Junto a ello, es necesario que se destine mayor presupuesto para salud.

 

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