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16 de abril de 2020

De hospitales a focos infecciosos, una recorrida por el Gran Buenos Aires

Por Iván Hirsch Con aportes de Marcelo Mache

Con diecinueve trabajadores infectados de coronavirus y decenas de otros casos en estudio o en aislamiento preventivo, el Hospital Belgrano de San Martín es noticia en todos los medios de comunicación. Días después de la recorrida que hiciera por el centro de salud el propio gobernador Axel Kicillof y su ministro de Salud, Daniel Gollan, salió a la luz la total negligencia de las autoridades y del gobierno provincial ante la falta de insumos, de elementos de protección y la precarización laboral que sufren los trabajadores. La carencia de personal también quedó en evidencia cuando esta situación dejó sin servicio de guardia al hospital. Ahora, ante el reclamo de los trabajadores, evalúan clausurar la mayor parte de las áreas.

También el Hospital Gutiérrez de La Plata pasó a convertirse en un foco infeccioso, con ocho trabajadores contagiados (es decir que el 20% de la totalidad de los casos de la ciudad de La Plata se contrajeron allí). Una de ellas, la obstetra Mónica Contreras, denunció que se contagió por las falencias del sistema y responsabilizó a la dirección. Luego de una asamblea de los trabajadores, también evalúan clausurar todas las áreas del hospital no destinadas a la internación.

En el Hospital Houssay de Vicente López también hay una médica cuyo test dio positivo. En el mismo distrito, pero en la clínica privada Centro de Salud del Norte, ocho trabajadores fueron contagiados por una paciente de 65 años a la cual recién se le realizó el hisopado tras su fallecimiento, y ello por una orden judicial ante el reclamo presentado por los familiares por la sospecha de que no había recibido el tratamiento adecuado. Ni los enfermeros, ni los médicos, ni el sector de limpieza tenían barbijos, guantes o camisolines; y ante el escándalo tanto el intendente Jorge Macri como el Ministerio de Salud se tiran la pelota porque nadie se hace responsable de intervenir sobre las clínicas privadas.

Otro caso que confirma la necesidad de centralizar el sistema de salud (donde son internados la mayor parte de los infectados de la provincia) es el del Hospital Italiano de La Plata, donde dos médicos contrajeron coronavirus. Lo mismo vale para el Instituto Médico Agüero de Morón, cuyo director que era portador y contagió a representantes sindicales y funcionarios en una asamblea de ATSA, entre ellos a un supervisor que mantuvo contacto estrecho con los médicos. Sin embargo, solo a las autoridades de la clínica les realizaron hisopados, pero no a médicos y enfermeros, a quienes además les negaron las licencias y demoraron una semana en concederles aislamiento.

En todos los casos sobresale la desidia de las autoridades sanitarias. Es lo que denuncia Isabel, médica residente en el Hospital Mariano y Luciano de la Vega de Moreno (el distrito más afectado del Conurbano bonaerense), quien declara haberse contagiado porque los residentes y enfermeros son enviados al primer anillo de atención del hospital totalmente desprotegidos, casi sin preparación y sin los elementos de bioseguridad correspondientes. En el Hospital Iriarte de Quilmes, por su parte, los trabajadores denuncian que además le niegan la realización de testeos al personal, porque por el faltante de recursos humanos ya hay servicios colapsados.

La carencia de insumos y de elementos de protección, e incluso el retaceo de lo que sí se les provee a los trabajadores cuando ni siquiera se trata de los elementos reglamentarios para prevenir infecciones, es una constante de punta a punta del Gran Buenos Aires. En el Hospital San Martín de La Plata recién se logró la entrega de algunos insumos luego de que fueran reclamados por una asamblea, cuando se identificó el primer caso positivo en un paciente. En el Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora el personal resolvió negarse a ciertas tareas por no contar con elementos de bioseguridad.

En el distrito de Almirante Brown, tanto en el Hospital Lucio Meléndez de Adrogué y como en el Hospital Arturo Oñativia de Rafael Calzada los trabajadores emprendieron campañas por redes sociales para reclamar por la falta de insumos y para denunciar los graves problemas de infraestructura. También en el Evita Pueblo de Berazategui el personal denuncia que los barbijos que se entregan no son quirúrgicos, que los camisolines no son aislantes, que no se entregan más que dos antiparras por turno, y que ni siquiera cuentan con salas de aislamiento para los pacientes. A principios de mes, los profesionales de la salud del Hospital Sanguinetti de Pilar hicieron público un comunicado denunciando la falta de insumos tan básicos como alcohol, guantes, batas o calzado.

La exposición que sufren los trabajadores de la salud llega a extremos como el que se vive en el Hospital Fiorito de Avellaneda, donde no se otorgan las licencias correspondientes a médicos, enfermeros y administrativos con enfermedades preexistentes que los convierten en grupo de riesgo; y donde las tareas de limpieza están a cargo de personal precarizado (tercerizados, cooperativistas) que denuncia que le hacen utilizar productos vencidos que no cumplen la función desinfectante.

La carencia de personal, producto de años de vaciamiento, es otro aspecto clave de la crisis sanitaria. En medio de esta situación, siguen luchando por su reincorporación inmediata los trabajadores despedidos del Hospital Posadas (que depende de la Nación), donde además el sector de enfermería reclama que se termine con los turnos nocturnos de 12 horas.

Este breve recorrido demuestra la negligencia del gobierno nacional, provincial y de los intendentes, que expone a los trabajadores de la salud, cuando es el insumo más importante para combatir la pandemia y proteger a la población. Es el resultado de décadas de ajuste presupuestario que han llevado a que la proporción de Salud en el Presupuesto provincial esté en su mínimo histórico, algo agravado por la decisión de Kicillof de prorrogar el ajustador presupuesto de Vidal cuando este ya se depreció más de un 50%. En este cuadro, el gobierno viene pateando las reuniones paritarias a los profesionales, mientras siguen cayendo sus salarios.

El hecho de que los trabajadores de la salud contraigan el virus y que los hospitales mismos se conviertan en focos infecciosos es un dato muy alarmante, más teniendo en cuenta que el pico de contagios no está ni cerca y la curva de infectados no está creciendo a alta velocidad. Sin embargo, ya hay equipos enteros en aislamiento y servicios que cierran. En estas condiciones, el lobby de Kicillof por pasar a una “cuarentena focalizada” puede llevar más temprano que tarde a una catástrofe social.

La formación de comités seguridad e higiene compuestos por representantes de los trabajadores en cada centro de salud, la centralización de todos los recursos del sistema sanitario, y un aumento urgente de las partidas presupuestarias, son el punto de partida elemental para afrontar la pandemia.

 

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