14/07/2020

“Al gobierno le diría que dejen de mentir, no se ha invertido en salud, y mucho menos en recursos humanos”

Entrevista con Uma Flores, técnica en hemodiálisis del Hospital Central de Mendoza

Conversamos sobre esto con Uma Flores, técnica en hemodiálisis del Hospital Central y referente de la lucha de las y los trabajadores del sector por salario y condiciones laborales, sobre la multiplicación de casos de Covid 19 en Mendoza y cómo el sector más afectado ha sido el de los trabajadores de la salud.

¿Cómo te sentís cuando escuchás que algún colega tuyo dio positivo de Coronavirus?

Siempre enterarse que un compañero trabajador de la salud da positivo a Covid-19 es angustiante, genera temor, pero también entendemos que son los riesgos a los cuales nos encontramos expuestos como personal sanitario.

Creo respecto a esto que la angustia se vive en diferentes grados entre los trabajadores.

No es igual en el caso de los trabajadores precarizados y precarizadas, ya que en este caso puntualmente no tenemos condiciones dignas de trabajo que nos permitan trabajar con mayor tranquilidad, estas carencias impactan negativamente en la salud mental de los y las trabajadores de la salud, ya que no pueden cubrir necesidades básicas de sus propias familias.

La Ministra de Salud Ana María Nadal ha declarado frente a los medios de comunicación que los trabajadores de la salud cuentan con todos los elementos de protección necesarios. ¿Qué le responderías a la Ministra?

Anuncios como estos, solo evidencian la negación o el poco conocimiento que desde el gobierno provincial se tiene sobre la realidad que se vive en los hospitales y centros sanitarios de Mendoza.

Los insumos específicos para evitar contagios por Covid-19 continúan brillando por su ausencia.

Los materiales han sido priorizados para las salas de aislamiento respiratorio y terapia Covid.

Sin embargo, el resto de los servicios continúa manejándose con elementos de protección escasos y no los recomendados por Organización Mundial para la Salud.

Las máscaras específicas se distribuyeron en los servicios que atienden pacientes sospechosos o confirmados Covid-19 positivo. El resto de los servicios no han recibido máscaras, gafas, barbijos N95, ni blusones con el grosor necesario para protegerse.

Según se informa desde las mismas áreas de infectología, son innecesarios, debido a que no trabajamos con pacientes confirmados o estos son puntualmente entregados para ciertas prácticas en las cuales se generan aerosoles y no para todas las prácticas que realizan los profesionales de la salud ya que el barbijo quirúrgico sería suficiente protección para evitar el contagio. Inclusive usar un elemento de protección personal puede ser visto como mal uso de los recursos hospitalarios.

Algunos servicios cuentan con máscaras donadas, si bien se agradece la intención, muchas de ellas no cuentan con adecuados soportes de sujeción por lo cual terminan siendo poco seguras. Por ello seguimos exigiendo máscaras y gafas para todos los servicios de los hospitales y centros sanitarios, y más aun teniendo en cuenta la elevada cantidad de trabajadores de la salud infectados en los últimos días. Justamente trabajadores que no se desempeñan en servicios específicos de pacientes Covid-19 positivos.

¿Te tocó a vos atravesar alguna situación en que te hayas sentido desprotegida ante el Covid-19 en el ámbito laboral?

Sí, me he sentido insegura en alguna ocasión. Puntualmente porque debía atender a un paciente altamente sospechoso que, si bien había sido hisopado, aun no tenía resultado. Pedí barbijo No 95 para poder atenderlo y realizarle un tratamiento hemodialítico. Sin embargo, me dijeron que debía ingresar con barbijo común.

Para evitar ser sancionada lo hice.Sin embargo, todos los que ingresaron posterior a mí, ingresaban con barbijos especiales.

Esta situación me generó malestar ya que fui la única que ese día ingresó con barbijo común. Afortunadamente el resultado del paciente fue negativo al otro día.

Actualmente me siento desprotegida en mi ámbito laboral, por no tener derecho a la seguridad social (ART y obra social).

No tener recursos económicos para afrontar la infección en caso de contagio es lo que más temor genera.

Muchas de las compañeras son madres solteras que cobran actualmente entre los 16 mil y 21 mil pesos de bolsillo, al trabajar bajo la modalidad precarizada de la prestación o contrato de locación de servicio y no tener estabilidad laboral.Y al mismo tiempo enterarnos de la cantidad de despidos que han habido inclusive de trabajadores de la salud en plena pandemia, termina siendo prácticamente imposible no sentir temor.

La Ministra de Salud de la Provincia ha informado a la población que se realizan testeos periódicamente al personal de salud. ¿Esto es así?

En relación a los testeos periódicos de todos los trabajadores de la salud, no puedo dejar de decir que es una mentira gigante.

Muchos de nosotras que trabajamos con pacientes sospechosos y en servicios críticos, no hemos sido testados ni una sola vez.

Lo que se hacía hasta el mes de junio era un triage durante el ingreso a la jornada laboral que incorporaba solo un cuestionario sobre la presencia o no de algunos síntomas. También el control de la temperatura fue algo realizado con cierta regularidad.

¿Cómo es el protocolo cada vez que se confirma que un trabajador o trabajadora de la salud dio positivo de Covid-19? ¿A quiénes se aísla? ¿Por cuánto tiempo? ¿A quiénes se testea? ¿Qué pasa con los pacientes de ese servicio?

Cuando un trabajador de la salud da positivo a Covid-19, queda en cuarentena y se inicia la investigación e identificación de los trabajadores y pacientes que han tenido contacto con él o ella.A partir de allí, las autoridades deciden qué trabajadores quedarán aislados y quienes serán hisopados.

Los pacientes que tuvieron contacto con el profesional de la salud infectado quedan en cuarentena en salas de aislamiento y son regularmente hisopados hasta determinar si fue o no contagiado.

¿Algo más que quieras agregar, un mensaje a tus colegas o al gobierno?

Al gobierno le diría que dejen de mentir, no hay insumos disponibles para todos los trabajadores, tampoco hay testeos masivos, no se ha invertido en salud, y mucho menos en recursos humanos.

Al contrario, están rescindiendo las prestaciones a los enfermeros y enfermeras incorporados en los meses de marzo y abril, sin siquiera haberles pagado un solo mes trabajado.

A mis colegas prestadores y contratados que están enfrentando esta pandemia sin condiciones laborales dignas, les diría que no naturalicen la precariedad laboral a la cual están siendo sometidos, ¡que se despierten! y salgan a luchar por sus derechos.