06/08/2020

CABA: se agudiza el déficit de enfermería en hospitales monovalentes

El déficit de enfermeros y enfermeras aumenta a la par que se incrementan los contagios de Covid-19 en el país y la Ciudad de Buenos Aires. Una de las razones es el pluriempleo al que son sometidos gran parte de estos profesionales. Esto es producto de los magros salarios en el sistema público que los obliga a tener dos o tres trabajos -generalmente en el sistema privado- acentuando la exposición al coronavirus. También, por todo lo descripto, la falta de Equipos de Protección Personal y protocolos sanitarios aumenta la trasmisión entre profesionales en las instituciones públicas y privadas.

Por otro lado, las horas módulos, en los hospitales públicos de CABA, representan una miseria económica y no sirven para que los enfermeros disponibles cubran los baches de personal. Esto ha llevado a un gran desgaste del personal que hay en los hospitales y a que, muchas veces, se resienta la calidad de la atención.

Esta situación se ha comenzado a generalizar en las últimas semanas. Por ejemplo, los hospitales monovalentes, desde el inicio de la pandemia, han sufrido una reconversión en cuanto la atención. El Santa Lucía, hospital oftalmológico, no recibe pacientes Covid-19 y las salas de internación se destinaron a pacientes gerontes que estaban internados en hospitales generales de agudo. Resumido, se ha transformado en un geriátrico y esto conlleva particularidades en la atención de los pacientes.

En la sala de neurología se necesitan mínimamente cuatro enfermeros en todos los turnos, ya que con la cantidad actual no alcanza para las tareas que se realizan, debido a que la atención de esta población es mayor. En el primer piso llegó a haber un enfermero, en el turno noche, para atender 14 pacientes, producto de que los otros dos enfermeros tuvieron que aislarse por contagiarse de Covid-19 en otro trabajo. En el segundo piso mezclaron a todos los pacientes oftalmológicos que quedaban en el hospital, sin respetar la internación separada de niños y adultos. Sólo queda una enfermera para atender entre 8 y 10 pacientes. Esta situación se repite en todos los turnos y se acentúa en el turno tarde y noche.

El máximo de módulos que se puede hacer son 20, que representan 60 horas extras, por un máximo total $9.000. Por cada “hora extra” de trabajo el Gobierno de la Ciudad le paga $150 a enfermeros formados y con experiencia, una clara demostración del desprecio con el que se los trata.

Por otra parte, los enfermeros que se han contratado durante la pandemia, con un modo de contratación excepcional de planta transitoria, vienen renunciando por la miseria que paga el ministerio de salud de CABA. Prefieren seguir trabajando en el privado únicamente ya que representa menos desgaste y mayor salario.

Está planteado avanzar en la organización de los y las trabajadoras de la salud para revertir ese cuadro de ajuste y precarización en todo el sector.

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