27/06/2020

Camas disponibles en el sistema de salud: desde Ginés hasta Larreta, todos mienten

Uno de los temas más resonantes en los medios de comunicación, y también entre los trabajadores de la salud, es la disponibilidad de camas que posee el sistema de salud frente al aumento de casos de Covid-19. El gobierno anunció con cifras oficiales que el sistema de salud cuenta con 457 pacientes Covid internados en terapia intensiva (UTI) de todo el país y que, palabras del ministro de Salud Ginés González García, la disponibilidad de camas es de un 96%, ya que estiman que el nivel de camas de UTI a nivel nacional es de 11.517. Estos números, que podrían tranquilizar a la población y trabajadores, omiten una realidad fundamental que refleja el cinismo de los gobiernos. Y es que esos 457, el 93% se concentra en el AMBA, siendo el 51% correspondiente a la provincia de Buenos Aires y el 42% a CABA.


Ginés, rehén de propia desidia


Hilando más fino podemos resolver otro enigma matemático al cual nos somete el ministro de Salud cuando habla de la disponibilidad de 11 mil camas para enfrentar la pandemia. Esto es falso, ya que el Estado no tiene la potestad de hacer uso de esas camas en función de la necesidad de la población, porque del 61% corresponde al ámbito privado (ámbito financiero).¿O nos va a decir Ginés, que cuando no haya camas en un hospital público de CABA el Hospital Italiano va a recibir solidariamente a un paciente sin obra social? De ninguna manera, hará valer caro las camas de las que disponen, montando un negociado incluso a costa de sus afiliados. Esto también cuenta para el total de la geografía argentina, no hay que ser un gran científico para saber que un paciente en estado grave no va a ser derivado de CABA a Córdoba buscando una cama disponible.



Los números que preocupan


En la Ciudad de Buenos Aires, de acuerdo a los últimos datos publicados en la página del Ministerio de Salud de la ciudad de Buenos Aires, actualmente hay 215 pacientes con Covid internados en UTI de Hospitales de CABA (ministerio de salud). En este informe, el gobierno no suma los datos de sanatorios privados. Por otro lado, el gobierno asume que ese número corresponde a un 53% de camas ocupadas, ya que declara contar con 400 camas. Pero podemos afirmar que el sistema público de la CABA no cuenta ni por asomo con 400 camas. Una denuncia sentida por los trabajadores de la salud es que no hay una publicación real de camas por Hospital. El relevamiento de la Asamblea de Residentes y Concurrentes CABA logró contabilizar 196 camas, y al día de la fecha trabajadores afirman que las camas no llegarían a 220, siendo el porcentaje de camas ocupadas muchísimo mayor al que declara el gobierno, llegando al 100% en la inmediatez. Por las características de los pacientes que requieren ser internados en UTI, las camas ocupadas suelen variar diariamente. Pero el número de camas requeridas para Covid viene en aumento, y sumado a esto, los pacientes Covid suelen requerir internaciones en UTI por un promedio de 21 días. Es decir, que el aumento de casos exponencial que estamos atravesando imposibilitará cualquier tipo de internación, agravando la salud de los pacientes. Una posibilidad que se baraja es que el gobierno esté contabilizando respiradores disponibles. Pero ni un respirador se prende por sí solo, ni es el único elemento que compone una cama de UTI. En hospitales como el Durand, Ferrer o Zubizarreta, entre otros, las camas no se habilitan por falta de personal, insumos y equipamientos como bombas de infusión continua para la medicación.


Según un informe publicado por Infobae, en CABA hay 1.417 camas de UTI. Creyéndole al gobierno de Larreta, las 400 camas significan un 28%, ajustado a la realidad el número no llegaría al 15%. La superación de recursos privados por encima de los públicos se exacerba en la CABA.


En internación para algo similar, porque, si bien se van habilitando un mayor número de camas en función de la demanda, muchas veces no cuentan con los requisitos básicos. En el Muñiz, hay camas sin oxígeno, que no deberían considerarse como cama internación, sino como cama similar a Hotel, y la mayoría de los hospitales no cuenta con medidas de monitorización básicas, como saturometría y otros signos vitales de importancia. Frente al aislamiento extremo de les pacientes para prevenir contagios, la falta de monitores individuales no permite una atención adecuada.


La provincia, víctima de un abandono histórico


Si bien el 44% de las camas totales que el gobierno nacional dice tener está ubicado en centros de salud de la provincia de Buenos Aires, tampoco hay datos oficiales de qué porcentaje corresponde al sector público y cuál al privado. El problema distributivo se repite y se agrava. El director de Hospitales de la provincia de Buenos Aires, Juan Sebastián Riera, afirmó que el promedio de ocupación de camas de terapia intensiva en el conurbano bonaerense es del 65%, de las cuales el 20% tiene pacientes con coronavirus (Radio La Red). Y dejó entrever la problemática de los hospitales públicos como el Fiorito, en donde la ocupación de camas ronda entre el 85 y 100%. El colapso que pueda sufrir la provincia de Buenos Aires también dependerá de las restricciones que la cuarentena le imponga a la población para acceder al sistema público de salud de CABA, generando un problema para los hospitales bonaerenses que cotidianamente no pueden abordar las demandas de la población. Este problema también se resolvería con un sistema de salud nacional centralizado.



Hospital Fiorito -Avellaneda


Ante el agravamiento de la cuarentena, una salida de fondo


Está claro que ni el gobierno nacional ni los gobernadores han planificado de antemano el reforzamiento del sistema de salud con la seriedad que se merece. Los recursos escasean por todos lados, donde sobra un respirador falta personal; donde alcanzan las camas, no hay oxígeno. La planificación sanitaria no es algo que se plantea solo en pandemia, sino una política de Estado que debe garantizar el acceso a la prevención y promoción de la salud de la población de manera cotidiana. Una situación histórica de vaciamiento hospitalario y privatización de la salud se agrava con el avance de la pandemia y la llegada del invierno, que colapsa efectores con enfermos respiratorios. La centralización del sistema de salud sería la única manera de disponer de todas las camas de manera unificada, para poder empezar a hablar de porcentajes y disponibilidades. La disparidad en recursos que posee el sector privado por encima del público debe ser administrado por el estado nacional y un comité de sanitaristas y trabajadores. En el mismo sentido, el acceso a la salud de trabajadores de distintos barrios podría verse beneficiado, de manera urgente accediendo a hospitales mejor equipados y, en el mediano plazo, equipando adecuadamente servicios y efectores que atiendan a la población vecina. Evitando las restricciones por región, pero también pacientes viajando horas para llegar a un hospital. Es fundamental aumentar el personal y centralizar las tareas para reducir la jornada laboral, aumentar salarios y prevenir exposición y muertes de más compañeres. Está no es una tarea fácil, porque la precarización sanitaria, los bajos salarios y altos niveles de estrés han generado una escasez de personal capacitado, sobre todo en enfermería, que no se soluciona a corto plazo. Es necesario un plan académico que incorpore a las universidades, poniendo la formación intensiva y gratuita de profesionales  al servicio de la pandemia. Ponderar la formación gratuita científica y de calidad, mejorar los salarios y las condiciones laborales  son la manera de terminar con el pluriempleo y fortalecer el recurso humano.


Una gran parte de los insumos y equipamiento que escasean son importados, aumentando costos o en algunos casos, inhabilitado su acceso por la caída de importaciones debido a la crisis económica  Un plan integral de enfrentamiento de la pandemia y la colocación de los recursos al servicio de la población debe incorporar la reconversión del sector industrial para abastecer las demandas necesarias: respiradores, camas, monitores, fármacos. En cuanto a los recursos económicos, queda claro que la apertura de los libros de contabilidad de las clínicas privadas, y el aumento del presupuesto público destinado a Salud deben formar parte de este plan estratégico.


El impuesto a las grandes fortunas debe ser establecido de manera urgente, y junto al no pago de la deuda, las medidas para destinar el presupuesto sanitario necesario, para poner en pie un sistema de salud público fortalecido, que termine con la precarización laboral y la falta de acceso a un derecho universal.


Les trabajadores y la población debemos estar muy atentes a los falsos números presentados por los gobiernos y la burocracia sindical. Como hizo la Asamblea de Residentes y Concurrentes, elaborando su propio relevamiento, debemos establecer herramientas, intervenir en los comités de crisis y organizarnos para rechazar cualquier tipo de mentira, exponiendo la real situación y defendiendo nuestros derechos, hoy más que nunca.  




 

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