09/04/2020

Córdoba Covid-19: murió una docente por desidia

El abandono del Apross relatado en 144 caracteres de agonía.

Liliana Giménez, docente, enseñaba en la Cárcel de Mujeres de Córdoba y hacía poco estaba en una escuela rural cerca de su casa en Villa Giardino. Tras casi 10 días con fiebre, los médicos a domicilio de la Administración Provincial del Seguro de Salud (Apross, la obra social de los empleados del Estado provincial y de los municipios) desestimaron la presencia de Covid-19 por falta de otros síntomas. La internaron y murió.


Liliana se empezó a sentir mal el 27 de marzo. El 29, tuiteó: “38,3 hasta luego amigos, los quise”. A pesar de los llamados a los médicos a domicilio del Apross relatando su estado febril y malestar general, la respuesta por parte de la prestadora fue siempre la misma: debía esperar a que se declarasen más síntomas para ir a un centro de salud, ya que no calificaba para Covid-19.


El médico a domicilio tardó 8 días en llegarse hasta su casa, hasta ese momento, las comunicaciones eran a distancia, le aconsejaron que tomara “paracetamol” ante la persistencia de la fiebre, le sugirieron que aumentara la dosis. Entonces tuiteó: “Actualización: Anoche 39,6 pese al Paracetamol. Dice Apross que aumente la dosis, pero que NO VAYA a los centros de salud. No califico para Covid-19”.


Al noveno día, el marido la llevó a la clínica privada de La Falda. Murió horas más tarde, se le hizo un primer test que dio negativo para Covid-19, no se realizó autopsia y su cuerpo ya se mandó a cremar.


La agonía de Liliana fue retratada por los tuits que iba dejando día tras día contando su pesar. 


Si hay algo que queda claro es la ineficacia de la mal llamada obra social Apross (ya que es un seguro de salud), que pese a tener como afiliados cautivos a decenas de miles de empleados públicos de la provincia de Córdoba, deja librados a su suerte a los pacientes que están bajo su responsabilidad. El protocolo lanzado por Apross para el abordaje del coronavirus, habla del reforzamiento de la atención domiciliaria.


La docente murió por la desidia de una Institución que no está cubriendo las necesidades de sus afiliados, incurriendo prácticamente en un abandono de persona.


A lo expuesto podemos agregar que Uepc (sindicato docente) cuenta con una vocal en representación de los docentes y pese a la catarata de reclamos que se vienen presentando desde hace años, no se obtienen respuestas favorables para los trabajadores, claramente, la pata de la burocracia sindical metida hasta el tuétano en el Apross, una de las mayores cajas de recaudación del gobierno de Schiaretti, cumple su rol de legitimar la mercantilización y el vaciamiento de esta institución.


-Por una obra social de los trabajadores.


-Basta de la intervención del Apross.


-Absoluto control de los trabajadores sobre la obra social.


-Por la apertura de los libros del Apross


-La muerte de la compañera Liliana no puede quedar impune. Justicia por Liliana. El Estado es responsable



 





 



 

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