04/08/2020

Crecen los contagios en Rosario y Santa Fe

La responsabilidad del gobernador Perotti y el intendente Javkin.

El reciente Decreto de Necesidad y Urgencia presidencial admite, como era de esperar, el agravamiento de la situación sanitaria en Santa Fe y particularmente en Rosario. Aquí ya existe la circulación comunitaria del virus de forma extendida, duplicando la cantidad de contagios cada 11,9 días, y con un sistema de salud donde el 52% de las camas se encuentran ocupadas.

Los infectados en la ciudad desde el comienzo de la pandemia alcanzan a 625. Pero el dato significativo es que desde la apertura económica y el establecimiento de la llamada “fase 5” en toda la provincia, pasando del aislamiento obligatorio a la fase de distanciamiento social, la curva de contagios se disparó. Desde hace 20 días pasamos de 150 a 300 contagios, para luego saltar en los últimos 10 días de 300 a 625.

La responsabilidad del crecimiento de los contagios le cabe al gobernador Omar Perotti y al intendente del Frente Progresista, Pablo Javkin, quienes accedieron a todos los reclamos de los grupos capitalistas sin importar la esencialidad de sus tareas.

Los criterios epidemiológicos fueron tirados al tacho de basura. Para poner solo un ejemplo, el decreto del 7 de junio que estableció el pasaje de Santa Fe de la fase de aislamiento a la de distanciamiento indicaba los requisitos para transitar de una a la otra, uno de los cuales consistía en que «el tiempo de duplicación de casos confirmados de Covid-19 no sea inferior a quince (15) días”. Sin embargo, como indica el DNU presidencial del día de ayer, “la ciudad de Rosario (…) presenta transmisión comunitaria extendida, con un tiempo de duplicación de casos estimado en ONCE COMA NUEVE (11,9) días”.

Pese a esto, el nuevo decreto presidencial indica que “en atención a la evaluación positiva de la situación realizada (…) por el Intendente de la ciudad de Rosario (…) se ha determinado que la ciudad (…) puedan mantenerse en el marco de las medidas de distanciamiento social, preventivo y obligatorio, debiéndose redoblar los esfuerzos en estas jurisdicciones”. La clase trabajadora está a merced de la “evaluación positiva” de Javkin y Perotti, mientras las familias obreras están en la primera línea completamente expuestas, por el afán de la clase capitalista de no frenar la rueda y seguir obteniendo ganancias.

El verso de la responsabilidad individual

El aumento de los contagios pretende ser indilgado a la responsabilidad individual de la población. De la misma manera que Perotti se excusó de la quema de las islas del Delta, sosteniendo que eran problemas de la naturaleza, en alusión a la ausencia de lluvias, en esta oportunidad, tanto él como Javkin pretenden ocultar su responsabilidad en el crecimiento de los contagios.

Su política de apertura indiscriminada de la industria y el comercio, en un clima de ascensos de contagios en el país, es un cóctel explosivo para la expansión del virus. La prohibición de las reuniones sociales o familiares es una fachada ridícula que busca responsabilizar a la población, mientras que el Estado mantiene abierto el conjunto de la industria, los bares, comercios, restaurantes y el propio casino.

La semana pasada estalló un brote en las aceiteras del cordón industrial de San Lorenzo, con casos en Cofco, Bungue y Renopack del grupo Vicentín. Comenzaron los casos en Carrefour de Rosario. Hay casos en la EPE (Empresa Provincial de la Energía) y tuvieron que aislar a parte del personal. En el ámbito de la salud, los casos positivos saltan a la luz todos los días. Hay contagios registrados en el Sies (servicio de emergencia prehospitalaria) y decenas de positivos en las clínicas privadas de la ciudad de Rosario. Ya se conocieron testeos positivos en distintos efectores del Grupo Oroño y una crisis total en el Hospital Privado de Rosario perteneciente al grupo Gamma, con 20 positivos en los últimos días.

Los trabajadores de la salud sufren la misma desidia patronal con los protocolos que la que vive el conjunto de los trabajadores, con el agravante de que ellos se encuentran mucho más expuestos al virus. Los pacientes que ingresan a cirugía no son testeados. Las clínicas privadas no quieren asumir los costos de establecer un protocolo de esas características, pero tampoco lo quieren exigir, ya que ello puede hacerles perder pacientes (clientes) por los altos costos del testeo.

La Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (Atsa) tuvo que salir a admitir que la situación es incontrolable y manifestar “preocupación”, aunque se cuidaron de no convocar a ninguna medida de lucha para garantizar materiales de bioseguridad y por salario, o para que se establezcan protocolos que defiendan la vida del trabajador de la salud. Al final del camino, las y los trabajadores de la salud y la población en general sufren las consecuencias del ahorro capitalista.

Rosario cuenta en la actualidad con 13 clúster (focos o núcleos de contagios) y hay 826 personas aisladas a la fecha. Los contagios comenzaron a expandirse también en las barriadas populares, lo cual pone en puerta una enorme crisis. En barrio Ludueña, un testeo a un clúster dio una alarmante cifra de un 12% de positivo. Con 100 mil personas viviendo en villas miseria y 39 barrios sin agua potable, la propagación del Covid-19 puede tener consecuencias catastróficas.

El aumento de los contagios en Rosario, por ser la ciudad con mayor concentración poblacional y actividad económica, pone en alerta al resto de la provincia. En estos momentos la ciudad de Casilda está en una situación crítica, con decenas de contagios diarios y retornando a la fase 1.

Con el amparo del gobierno de Alberto Fernández, Perotti y Javkin avanzaron en el último mes, permitiendo que las industrias vuelvan a funcionar plenamente y que la clase capitalista actúe a su antojo. Los protocolos elaborados por las empresas y saludados por el ministro de Trabajo, Roberto Sukerman, demostraron ser letra muerta.

La lucha por la defensa de la vida de los trabajadores solo puede ser realmente encarada por los trabajadores mismos. Por comités obreros de seguridad e higiene en cada lugar de trabajo, que aprueben protocolos sanitarios adecuados para cada rama de trabajo y que tengan la capacidad de frenar la actividad y paralizar la producción si no se cumplen. Organicémonos en cada barrio para luchar por elementos de higiene, por agua potable y por un inmediato seguro al desocupado para enfrentar la situación.

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