23/11/2021

El gobierno reconoce la posibilidad de una tercera ola de coronavirus

El ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, reconoció que “es muy probable que de acá a abril tengamos una nueva ola” y responsabilizó a los jóvenes de entre 18 y 39 años que “están cancelando el turno para la segunda dosis porque se relajaron ante la baja de casos”.

Las declaraciones del ministro bonaerense se dan en medio de la escalada de casos de Covid que, si bien aún es menor, los números de los últimos días ya confirman la tendencia alcista. Desde la primera y la tercera semana de octubre el promedio de contagios aumentó un 46%, y durante el último mes la razón de los casos reportados se duplicó a nivel nacional. Aún no hay una jurisdicción que se destaque por encima de la otra, sino que ya son 12 las jurisdicciones afectadas, lo que evidencia un fenómeno generalizado con foco en los centros urbanos. Entre ellas se encuentran la CABA, provincia de Buenos Aires, Neuquén, Chubut, Corrientes, Entre Ríos, La Pampa, La Rioja, Tucuman, Salta, San Juan y Santa Fe. Las consecuencias de una quinta ola se ven en Europa, donde los elevados contagios provocaron que en algunos casos se instalen nuevos confinamientos.

Sus palabras hacen evidente la orientación de la política oficial del gobierno nacional que, al igual que durante gran parte de la pandemia, puso como culpable de la suba y baja de casos a los jóvenes. Aunque es cierto que muchos faltan vacunarse, la realidad es que primeramente la responsabilidad es del gobierno que ha borrado del mapa la posibilidad de cualquier tipo de partida extraordinaria de presupuesto para medida sanitarias que requieran las distintas etapas de la pandemia, como podría ser la búsqueda activa de aquellos que faltan vacunarse o las campañas de difusión masiva de información para incentivar a la población a acceder a la inyección. Por ahora, casi el 80% de la población se dio la primera dosis y 63% completó el esquema.

Además, el discurso oficial revela que la única estrategia que están poniendo en marcha para contener la suba de casos y la eventual llegada de una tercera ola es la vacunación, cuando hay países de Europa que aun con el 70% de su población inmunizada están atravesando un rebrote con nuevos récords de casos. Esto se debe al fracaso de las estrategias de vacunación y de las políticas de salud a nivel mundial, empezando por la desigualdad en el acceso a las dosis por parte de distintos países. También debido al avance de la variante Delta y el surgimiento de nuevas cepas, que mostraron cierta resistencia a las vacunas ofrecidas y una mayor tasa de contagios, aumentando el riesgo de contraer el virus.

En Argentina, la variante Delta es la dominante entre los contagios y representa aproximadamente el 63% a nivel nacional y el 85% en el Amba. Es una de las razones del aumento de casos en las últimas semanas, algo que los infectólogos advierten por la posibilidad de desatar un rebrote durante el verano, agudizado por la falta de cuidados durante las vacaciones y la flexibilización de los protocolos. Por su parte, el gobierno nacional junto con los jurisdiccionales se han encargado de desmantelar los dispositivos Covid puestos en marcha durante la pandemia, como las unidades de testeo móvil o vacunatorios. Esto va contra cualquier recomendación epidemiológica, ya que los testeos son fundamentales para poder evitar a tiempo una tercera ola, sobre todo cuando la vacunación o los cambios estacionales pueden hacer pasar desapercibidos los síntomas clásicos de Covid.

El trasfondo es el ajuste que domina la política oficial y que dicta el cierre de los establecimientos de prevención, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, así como el desfinanciamiento de toda la salud pública, una de las carteras más afectadas en el presupuesto 2022. Esto avecina todo tipo de ataques a los hospitales nacionales y provinciales, y a los trabajadores de la salud. No hay reconocimiento para quienes se pusieron al hombro el cuidado de la población, sino mayor precarización laboral y salarios de miseria.

Una posible tercera ola encontrará al sistema de salud sin preparación para hacer frente a los contagios. Es por eso que planteamos la necesidad de aumentar el presupuesto en salud para recomponer salarios y aumentar las paritarias de los trabajadores y refinanciar los hospitales y centros de atención primaria. También la necesidad de centralizar el sistema de salud para conocer con qué recursos cuenta el país y avanzar en un plan nacional de vacunación, que incluya la búsqueda de aquellas personas que no fueron vacunadas y una campaña de difusión de información para fomentar la inmunización. Junto a eso, el desarrollo y la producción nacional de una vacuna argentina bajo control de los trabajadores a través del aumento presupuestario para ciencia y técnica.

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