19/04/2020

La muerte del enfermero de Brandsen es un acto criminal de la patronal

Silvio Cufré es el primer trabajador de la salud muerto por coronavirus

Cufré trabajaba como enfermero en una clínica privada de la ciudad de Brandsen, en la provincia de Buenos Aires (el Instituto Médico de Brandsen), y estaba sin lugar a dudas entre los grupos de riesgo a raíz de otras patologías de base previas que incluían diabetes, hipertensión y sobrepeso. Sin embargo, siguió trabajando en el ámbito con mayores posibilidades de contagio como es el de la salud. En síntesis, se mandó al “frente de batalla” a quien desde todo punto de vista debía ser preservado y cuidado.


¿Cómo debe caratularse la muerte de este trabajador joven (tenía 47 años)? Cufré debía ser licenciado por eso la responsabilidad de la patronal es total, porque además no puede aducir ignorancia, se trata lisa y llanamente de un asesinato.




El gobierno de la provincia de Buenos Aires ha mandado condolencias a la familia y a los amigos de Silvio en un comunicado del Ministerio de Salud, que dirige Daniel Gollán, lo que no puede ocultar su responsabilidad por la ausencia de controles y en la preservación de la vida de los trabajadores de la salud. El Ministerio, seguramente, tenía conocimiento que el Instituto Médico de Brandsen está clausurado desde hace una semana porque hay denuncias de que ocultaron casos de coronavirus. La clínica cobró publicidad porque en ella murió por el Covid-19 el padre del jugador de fútbol Wálter Montillo.


Los contagios por coronavirus entre los trabajadores de la salud tienen como grandes protagonistas a las clínicas privadas porque la de presión laboral y la falta de elementos de protección (que son comunes la inmensa mayoría de ellas) constituyen un combo mortal. El otro día debió cerrarse la sala de neonatología del hospital Ramos Mejía por una enfermera que contrajo el coronavirus en una clínica privada. Los bajos sueldos en los hospitales públicos empujan a los trabajadores de la salud a completar sus ingresos en las privadas que solo buscan rentabilidad a su negocio a costa de la salud de los pacientes y de los trabajadores. El caso del Sanatorio de la Providencia en la ciudad de Buenos aires, con 40 contagios, o el del Hospital Italiano con 19 son apenas las muestras de una bomba de tiempo que el gobierno está dejando pasar.


No se puede hablar a esta altura solo de desidia patronal, se trata de acciones criminales.



 

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