15/04/2021

Lo que mata no es la vacuna sino la burocracia

Canosa y Peretta, dos referentes del lobby antivacuna, desinformando juntos en la televisión.

Este martes en el programa nocturno “Viviana con Vos” de A24 de Viviana Canosa la conductora entrevistó al polémico Marcelo Peretta, secretario general del antidemocrático “sindicato” de farmacéuticos y bioquímicos de Argentina.

Sumando un nuevo evento al prontuario de estos dos voceros de los movimientos anticuarentena y antivacunas, Peretta y Canosa llevaron adelante una desopilante entrevista, donde llamaron a la población a no vacunarse, asegurando que quien recibe la vacuna puede morir.

Tal afirmación es una gran impostura científica. Siempre, en el terreno de los medicamentos, debemos tener en cuenta que cualquier sustancia que se incorpora al cuerpo humano es potencialmente tóxica. La amoxicilina puede desencadenar un shock anafiláctico; el ibuprofeno puede producir fallo renal y úlceras gastrointestinales. Pero no nos imaginamos un mundo sin estos principios activos. ¿Por qué? Porque su beneficio sobre la salud es superior a sus posibles efectos adversos si son correctamente administrados. La investigación en medicamentos, la farmacovigilancia y el accionar de los profesionales y trabajadores de la salud han permitido que incluso existan medicamentos de venta libre, con reducciones significativas de eventos adversos.

Peretta, a quien no le molesta ser tildado como “farmacéutico antivacunas”, se ha paseado por los medios de comunicación desde el inicio de la pandemia, llamando a levantar las restricciones y a utilizar medicamentos como cura, como hizo con la hidroxicloroquina (que fue descartado su uso contra la Covid-19 por su falta de evidencia y su alta predisposición a desarrollar arritmias en pacientes). Mientras tanto, los trabajadores de salud daban -y siguen dando- la pelea por salario y condiciones laborales, siendo la primera línea de lucha contra la pandemia. En estos casos, Peretta y su “sindicato” brillan por su ausencia.

Las vacunas han traído enormes beneficios para la humanidad, erradicando enfermedades como la viruela y la tuberculosis; y son la vía más segura de salida de la pandemia actual. Por eso, la lucha debe estar colocada en que sean garantizadas para toda la población, empezando por la suspensión de las patentes y la expropiación de los laboratorios que no cumplen los acuerdos de provisión de las mismas (como el de Hugo Sigman). A su vez, con nuevos récords de contagios -27 mil diarios el pasado martes 13-, urge que se tomen medidas para restringir la circulación viral, acompañadas de un IFE que cubra los costos de la canasta familiar para quienes no puedan concurrir a sus trabajos.

Las soluciones mágicas que nos venden los Peretta no tienen lugar mientras el sistema sanitario se encuentra colapsado. La solución es otra e implica levantar un programa que enfrente los intereses monopólicos y patronales detrás de las vacunas y la persistencia de la presencialidad sin condiciones.

La publicidad antivacuna puede traer no solo la persistencia de la pandemia, sino el resurgimiento de enfermedades que se encuentran erradicadas. La falta de vacunas en el país (solo se vacunó con dos dosis al 2% de la población y menos del 10% con una, cuando ya van casi 6 meses de vacunación) nos deja desnudos de cara a una cruda segunda ola. Y la solución no es la conspiranoia de estos personajes, sino el programa que el FITU levantó en aquel acto en Garín, frente a la planta de mAbxience: la suspensión de las patentes y la expropiación de las vacunas que se producen el país, para completar su elaboración y envasado y garantizar la vacunación de toda la región.

 

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